El marido de la guipuzcoana Sofía Tato queda libre al comprobarse que la mató en defensa propia

Varias personas asisten al levantamiento del cadáver de Sofía Tato, asesinada el 24 de agosto en Arroyo de la Luz (Cáceres). /
Varias personas asisten al levantamiento del cadáver de Sofía Tato, asesinada el 24 de agosto en Arroyo de la Luz (Cáceres).

Los investigadores demuestran que fue previamente atacado con un cuchillo por su esposa

S. L.

Santiago Cámara, el vecino de la localidad cacereña de Arroyo de la Luz acusado de matar a su esposa, la guipuzcoana Sofía Tato, está ya en libertad e intenta rehacer su vida en el pueblo donde vivía con ella y las dos hijas de ambos al comprobarse que decía la verdad y que apuñaló a su mujer en defensa propia. Sofía Tato, que nació en Villabona y tenía 42 años, murió el pasado 24 de agosto por una herida causada con arma blanca por su marido, también de 42 años, y que fue detenido tras ser operado de urgencia en un hospital de Cáceres ese mismo día. El hombre presentaba varios cortes en cara, cuello, brazos y piernas, además de una herida de tres centímetros en el tórax. Según la investigación, la muerte de Sofía se produjo a causa de una puñalada en el pecho.

Santiago Cámara ha permanecido 93 días en la cárcel, desde el 30 de agosto al pasado viernes, 1 de diciembre. Su abogado, Emilio Cortés Bechiarelli, insistió en ese tiempo en que su cliente decía la verdad cuando señalaba que se había defendido. «Su mujer tenía un guante de látex en la mano derecha con la que habría empuñado el cuchillo. Cámara tenía 16 heridas entre cortes y cuchilladas, y ella sólo una, la que le mató», señaló el letrado.

El abogado subraya que Santiago Cámara está en libertad -aunque debe personarse cada 15 días en el juzgado- después de que la Guardia Civil demostrara que sus heridas fueron las primeras en producirse y que no eran debidas a autolesiones. Fuentes de la investigación desvelaron que la fallecida había vaciado una cuenta corriente que tenía de forma conjunta con su marido con 100.000 euros. El mismo día del crimen tenían una cita con la entidad bancaria. Al parecer, en esa reunión, Cámara se iba a enterar de que su mujer había vaciado la cuenta, «que había dejado con 830 euros tras haber hecho varias transferencias a Nigeria, Ghana y Benín».

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