La mandíbula del pantano no es de ninguna de las niñas de Aguilar

La mandíbula hallada en el pantano. /D. M.
La mandíbula hallada en el pantano. / D. M.

Los análisis del ADN confirman que no pertenece a ninguna persona desaparecida de la base de datos del 'Programa Fénix'

MARIÑA ÁLVAREZ

El ADN de la mandíbula encontrada en el pantano del Ebrono corresponde a ninguna persona desaparecida. La Guardia Civil de Cantabria acaba de hacer públicos los resultados de la investigación llevada a cabo a raíz del hallazgo de ese hueso humano el pasado mes de octubre, que se esperaba que pudiera pertenecer a una de las dos 'niñas de Aguilar' cuyo rastro se perdió en el año 1992 en Reinosa. Pero la esperanza de arrojar algo de luz sobre aquel drama se esfuma otra vez a tenor de las analíticas realizadas. La Guardia Civil, bajo la dirección del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Reinosa, ha sido informada de que las pruebas de ADN interesadas al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid y su posterior cotejo con los datos existentes en la base del 'Programa Fénix' de personas desaparecidas, «no han arrojado ninguna coincidencia», informa el instituto armado.

En ese 'Programa Fénix' están registrados todos los casos de personas desaparecidas cuyas familias han facilitado voluntariamente muestras de ADN. Ahí está también el material genético de Virginia Guerrero Espejo y de Manuela Torres Bouggefa con las muestras dadas en su momento por sus familiares para el cotejo. Y no es de ellas. Ni de ninguna otra.

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Fue el pasado día 12 de octubre cuando se halló en la orilla del embalse del Ebro, en el término municipal de Campoo de Yuso, la parte inferior de una mandíbula de apariencia humana. En aquel momento se hicieron cargo de la investigación especialistas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cantabria. Se confirmó que el hueso correspondía a una mujer adolescente fallecida hace 25 años. El cerco se estrechó entorno a las 'niñas de Aguilar' Pero ahora que se descarta que ese hueso pertenezca a alguna persona desaparecida -los casos denunciados y con manterial genético recabado- la Guardia Civil anuncia que la investigación continuará por la otra vía abierta en su momento:

En las proximidades del lugar donde fue hallada se encuentra un antiguo cementerio. Aunque habitualmente está inundado por el agua, con el episodio de sequía del pasado verano quedó al descubierto. «Esta es ahora una de las hipótesis de trabajo, que dicho resto procediera del mencionado camposanto», dice el instituto armado, que aclara que se irá por esta vía «sin descartar otras, por lo que comenzarán todas las acciones pertinentes para averiguar la procedencia de la mandíbula».

No obstante, hay que recordar que el análisis forense determinó que el hueso pertenece a una persona fallecida hace 25 años y el cementerio quedó bajo las aguas del pantano muchos años antes. El mar de dudas que rodea a esta pieza localizada por un joven que paseaba por la orilla del embalse hoy se ha hecho aún más grande.

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