Una madrileña tortura a empresarios metiéndoles en ataúdes en México

Isabel M. G. S., detenida el lunes en Gijón. /
Isabel M. G. S., detenida el lunes en Gijón.

Isabel M. G. S. ha sido detenida en Gijón, donde se refugió tras el arresto en mayo de su marido. Torturaba a sus víctimas con luz y música

OLAYA SUÁREZGIJÓN

Dejó México en junio y se instaló en Gijón para intentar eludir a la Justicia. Sus intenciones se truncaron el lunes cuando agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil de Madrid la detuvieron en el que había convertido en su domicilio de la zona rural gijonesa. Isabel M. G. S., de 40 años, está acusada de formar parte de una peligrosa organización criminal dedicada en el país azteca al secuestro de empresarios. Los encerraban durante meses en ataúdes y los torturaban con música a todo volumen y luz durante las 24 horas del día. Los encierros duraban entre sies y ocho meses, hasta que los familiares accedían al pago del rescate.

La fugitiva se cobijó en Gijón, donde supuestamente no tenía lazos familiares -ella y sus familiares directos son madrileños-, al considerar que en una zona apartada de la ciudad pasaría inadvertida. No fue así. Las investigaciones llevaron hasta el lugar donde vivía desde hace por lo menos tres meses. Huyó de México tras la detención de su marido, el supuesto cabecilla del grupo mafioso, Raúl Julio Escobar Poblete, interceptado por la Policía el 30 de mayo cuando intentaba consumar una de sus extorsiones en la localidad de San Miguel de Allande, donde la pareja residía.

La detención de Isabel M. G. S. responde a una petición de la Procuraduría General de la República (PGR) enviada a la Guardia Civil hace dos semanas. Tras asumir las pesquisas, los agentes localizaron una primera pista de la fugitiva en Alicante, pero su rastro se encaminaba posteriormente hacia Asturias.

Tras su detención fue trasladada a Madrid y puesta a disposición de la Audiencia Nacional. En los próximos días será extraditada a México, donde está siendo investigada por su participación en, al menos, cinco cautiverios a otros tantos acaudalados empresarios. Está acusada de colaborar en la carrera delictiva de su esposo, de origen chileno y que antes de dedicarse, presuntamente, a los secuestros y extorsiones, fundó en Chile una organización terrorista de ideología marxista-leninista en contra de la dictadura de Augusto Pinochet. En ese grupo, autodenominado Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Escobar era conocido con el nombre en clave de 'comandante Emilio'.

Huyó de su país y se instaló hace años en México, exactamente en una lujosa vivienda de San Miguel de Allande. Utilizaba el nombre falso de Ramón Alberto Guerra Valencia y se hacía pasar por empresario, al igual que su actual esposa.

Una tortura de 10 meses

Se le imputan al menos cinco secuestros a inversores y jubilados extranjeros. A uno de ellos, el hotelero Carlos Xavier Araiza Torres, lo tuvo durante diez meses en un pequeño habitáculo de nueve metros cuadrados, aunque gran parte de ese tiempo fue obligado a permanecer en un ataúd de madera. Para aumentar la tortura, la banda de Mazarro le ponía música a todo volumen durante las 24 horas del día. Está también acusado del asesinato del fundador y líder de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el senador Jaime Guzmán Errázuriz, el 1 de abril de 1991, en Chile.

Su exmujer, Marcela Mardones, quien también residía en México, fue detenida en julio en Chile cuando también trataba de huir de la justicia mexicana. Los cargos que pesan sobre ella son relativos al asesinato de Guzmán Errázuriz. La banda de secuestradores operó en la zona centro de la República, en estados como Puebla, Hidalgo y Estado de México y, principalmente, en Guanajuato.

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