La madre de Julen Serrano: «Al escuchar la palabra culpable me derrumbé»

Itziar Loinaz, madre de Julen Serrano.

Itziar Loinaz explica los «duros» años vividos tras la muerte de su hijo. Un jurado condenó el martes al que fue su marido por el asesinato del niño

Veinticuatro horas después, Itziar Loinaz sigue en una nube, la misma que le envolvió la tarde del martes tras escuchar al portavoz de jurado declarar al que fue su marido, Luis Serrano, culpable del asesinato de Julen. Aquellas palabras desataron las emociones. «Tenía a un lado a mi madre y al otro, a mi hermana. Ante el veredicto nos cogimos de las manos y cuando escuché la palabra 'culpable' me derrumbé», manifestó ayer la madre de Julen, el menor asesinado por su padre en 2011, en una entrevista concedida ayer a este periódico.

El encuentro se desarrolla en el despacho del abogado Iñigo Iruin, para quien la madre solo tiene palabras de elogio. «Es un crack», dice Itziar. En estos cinco años, la progenitora y la abuela de Julen han tejido una estrecha relación con el letrado, que a día de hoy va mucho más allá de la profesional. Lo reconoció el propio Iruin en su informe final cuando sostuvo que en el tiempo transcurrido desde la muerte del menor de 13 años había compartido con ella momentos críticos y duros. «Por tanto, hay algo más que lealtad al cliente, dignidad ética... hay un compromiso con la idea de justicia para Julen», afirmó. Y esa sintonía no solo se percibe ahora, sino que se ha dejado sentir en las tres semanas que ha durado el juicio. Al término de cada sesión, la familia de la víctima aguardaba a que el letrado saliera y les ofreciera las claves de lo acontecido.

El proceso: «Estos últimos cinco años han sido muy duros, de aguantar y aguantar»

Itziar reconoce que las últimas horas han sido sumamente convulsas en la familia Loinaz-Etxenike. «El miércoles, después de tanta emoción y tensión que habíamos acumulado en el palacio de Justicia, había que regresar a casa. Y allí estaban mis otros tres hijos. Tenía que estar pendiente de ellos. Había que mantenerlos en calma. Al final, todo fue bien y nos fuimos a la cama. Me costó conciliar el sueño, pero he de reconocer que he dormido bien, solo que a las ocho de la mañana ya estaba otra vez dándole vueltas a lo acontecido», manifiesta.

a jornada en la que se conoció el veredicto, dice la madre, fue de «muchos altibajos». Admite que estaban tan tensos que ni siquiera percibieron el mensaje que les transmitió su abogado, cuando antes de la lectura del fallo, salió un momento de la sala para manifestarles que si bien nada podía decirles, «estuvieran tranquilos». Fue un guiño, una forma de decirles que habían ganado. «Es verdad que algunos periodistas que se hallaban en el hall nos dijeron que tras la vista que se había celebrado antes de la lectura del veredicto se pudo intuir que el jurado le había declarado culpable. Pero yo solo estaba pendiente de escucharlo por boca del jurado. Y cuando oí la palabra culpable, ahí sí, me derrumbé», afirma Itziar.

Las palabras del portavoz hicieron que los ánimos se desbordaran. Los familiares de Julen, sentados en los primeros bancos, se abrazaron y lloraron. En el estrado, la reacción del acusado fue exclamar: «¡Qué injusticia!», mientras alzaba los brazos y también rompía a llorar.

Separación: «Luis Serrano nos dejó con una mano delante y otra detrás»

Casi seis años de proceso

Itziar asegura que los últimos seis años han sido «muy duros». Han sido de «aguantar y aguantar», porque Luis Serrano «nos dejó con una mano delante y otra detrás», afirma, en una clara referencia a los problemas de juego que tenía su exmarido y que desembocaron en una importante acumulación de deudas. «Después del incidente en el que quiso cortarse las venas tras la propuesta de divorcio, separé a los niños. Yo me fui con los pequeños a casa de mi hermana y Julen a Astigarraga con mis padres. En casa de mi hermana estábamos en una habitación. Tuvimos que instalar unas literas. Dormíamos los cuatro. Posteriormente, estuvimos en casa de mis aitas. Y hasta que conseguimos reunir a la familia y nos concedieron una casa, transcurrieron dos años. Tras lo de Julen necesitaba recomponer la unidad familiar».

Y además les embargaba la «preocupación e inquietud» que les producía saber que a quien consideraban autor de la muerte de Julen permanecía en libertad provisional.

Pero además de duros, han sido años de «larga espera», porque estábamos pendientes de la fecha del juicio. Siempre era el año que viene, pero ese año nunca llegaba. Hasta ahora. Ya ha llegado y ha pasado. No me lo termino de creer. Ha sido tan larga la espera».

«Lo vieron por la tele»

Itziar asegura que las tres semanas que ha durado el proceso han sido igualmente duras. «En casa había que mantener a los niños tranquilos. Yo les contaba lo justo. Hasta que no quedara todo esclarecido, no quise aventurarles nada. El mayor tiene ahora 16 años y el mediano 14. Quería comunicarles yo la noticia, pero lo vieron ellos en la televisión antes de que se lo contara. Recibí un mensaje de uno de ellos: 'ama ya ha salido en la tele', decía. Estaban un poco nerviosos. He procurado mantenerlos al margen».

La madre señala que el mayor de los hijos ha vivido este proceso «intentado eludirlo, como que no quería enterarse. Yo creo que tenía los hechos muy claros y solo quería que se dictara la sentencia. Y el mediano ha sido el que más informado ha estado. Lo hacía para estar a mi lado y apoyarme. Y a la niña, le tuve que explicar un poquito lo que ha pasado. El sábado cumple ocho años y nos ha demostrado que aunque ha permanecido en silencio, sabía mucho. En cuanto me mira a los ojos sabe cuál es mi estado de ánimo y, según me ve, se acerca y me agarra».

La madre de Julen dice que es momento de mirar ya al futuro. Que han sido muchas las ocasiones en las que se ha derrumbado, las mismas que ha logrado alzarse. Sabe que en la lucha que mantiene por superar el drama, tiene a su lado a toda su familia. No ha habido un solo día en el que Itziar no haya estado arropada, bien por sus padres, hermanas, cuñados o primas. «Tengo una familia excepcional, estoy encantada con ella. Hemos sido una piña desde el principio. Estos días han sido muchas las personas que me han dicho que tengo una extraordinaria familia. Yo ya lo sabía, pero me agrada que otra persona ajenas a mi entorno también me lo diga. Siempre han estado pendientes de mí y de mis hijos».

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