El juicio de 'la Manada': las lecciones de los expertos

Imagen de una cámara de seguridad en la que se ve a los miembros de 'la mandada'./EL CORREO
Imagen de una cámara de seguridad en la que se ve a los miembros de 'la mandada'. / EL CORREO

Un forense, un juez, la directora de Emakunde y una vicepresidenta del Tribunal Constitucional analizan algunas de las aristas del caso

ÓSCAR B. DE OTÁLORA/ CARLOS BENITO

El juicio contra 'la Manada' ha puesto la lupa sobre la violencia contra las mujeres y la reacción de diversos ámbitos ante estas agresiones. La causa está sirviendo para mostrar cómo la sociedad en su conjunto se enfrenta a este drama y las debilidades y fortalezas del sistema a la hora de hacer frente al problema. En este sentido, la vista oral de la violación grupal denunciada por una joven de 18 años en los sanfermines de hace dos años se ha celebrado a puerta cerrada y eso ha dado pie a numerosas interpretaciones. Hasta ahora solo se ha conocido la versión de parte que los abogados de la víctima y de la defensa de los cinco jóvenes sevillanos acusados de la agresión. Esta forma de celebrar el juicio ha permitido que surjan interrogantes sobre diversos aspectos que han rodeado a la causa. ELCORREO habla con cuatro expertos sobre esta cuestión para mostrar algunas de las lecciones aprendidas durante el juicio.

Guillermo Portero. Forense «Una violación puede no dejar lesiones físicas»

Guillermo Portero es una de las mayores eminencias en la medicina forense española. Experto en psiquiatría, durante años ha sido director de la Unidad de Valoración Integral para la Violencia de Género de Bizkaia y, ahora ya retirado, está siguiendo a través de los medios el juicio a ‘la manada’. Una de las dudas que planteó la información divulgada por los abogados de las partes en el juicio fue la diferente valoración sobre la ausencia de lesiones de la chica tras denunciar la agresión. Para el experto, sin embargo, no es un tema controvertido. «Las estadísticas revelan a lo largo de los años que en la mayoría de las violaciones no hay heridas en la zona genital», asegura en declaraciones a EL CORREO.

Para Portero, en los casos de violación, una vez que el agresor ha conseguido intimidar y amenazar a la víctima, «lo más frecuente es que la mujer adopte actitudes pasivas, de absoluta sumisión por el miedo paralizante que puede llegar a sentir». En este sentido, el forense destaca que en una mujer adulta y que haya tenido relaciones sexuales con anterioridad puede no apreciarse signos externos de lesiones en la zona genital si es forzada. Portero asegura que en los casos en los que sí aparecen lesiones puede haber dos componentes. «Si el agresor tiene un componente sádico-perverso se registran golpes y heridas, porque la violencia es un componente de su ataque». «Y si a la víctima se le ha inmovilizado», agrega el experto, “puede haber heridas marcas que surgen al ser atada, cuando se le tapa la boca o al separarle las piernas”.

Para Portero, en el caso de la violación por la que se ha denunciado a ‘la manada’ hay un componente claro de dominación en la forma y en el lugar donde se produjo el supuesto ataque sexual. «Una mujer que esté rodeada por cinco hombres en un portal, que es un espacio cerrado en el que no hay posibilidades de salir huyendo, supone un caso claro de intimidación», explica.

Izaskun Landaida. Directora de Emakunde «Es un peligro dudar de la versión de la víctima»

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, pone el acento en el sufrimiento de la víctima así como del rol de la mujer que se ha querido ofrecer desde aquellos foros en los que se ha puesto en duda la intimidación sufrida por la joven. En opinión de Landaida, «cuestionar a la víctima o incluso responsabilizarla de la violencia sufrida supone, además de una doble victimización, un reflejo simbólico de la posición de mujeres y hombres en nuestra sociedad y de las relaciones de poder que condicionan nuestras vidas». A juicio de la directora del Instituto Vasco de la Mujer, «en nuestra sociedad todavía planea sobre las mujeres la exigencia de demostrar primero su inocencia antes de reprochar nada al agresor». «Y demostrar su inocencia significa probar que no ha transgredido los roles y los mandatos sociales que esta sociedad le ha inculcado desde edades muy tempranas», se lamenta.

Pero Landaida ha destacado otro factor que se ha puesto de relieve durante la vista oral celebrada en Pamplona y que supone un riesgo de cara al futuro. «Hay que tener en cuenta el peligro que supone poner en duda la versión de la víctima de cara a las mujeres que no se han atrevido aún a denunciar otros casos similares». «Estamos intentando animar a las mujeres a que denuncien», añade, «y al mismo tiempo estamos trasladando mensajes de desconfianza ante su palabra. Flaco favor estamos haciendo así a que afloren estos casos». En su opinión, una de las lecciones que se pueden extraer del juicio a 'la manada' es la necesidad de «hacer pedagogía con todos los agentes socializadores, con todos los que tienen alguna influencia en la construcción simbólica de la realidad».

Adela Asúa. Exvicepresidenta del Tribunal Constitucional «El delito es convertir a una persona en objeto de otra»

En opinión de la catedrática de Derecho Penal de la UPV y exvicepresidenta del Tribunal Constitucional Adela Asúa, «el delito está en convertir a una persona en objeto de otra. Tenemos muchas imágenes antiguas que nos remiten a la honra, la honestidad y la resistencia, que son de tiempos pasados. Eso ha cambiado, pero no hace demasiado: es al final del siglo XX, con el Código de 1995, cuando los delitos sexuales se denominan como delitos contra la libertad sexual». Desde ese punto de vista, en opinión de catedrática es necesario saber «si se ha forzado la libertad, y hay distintas formas de obligar: por la fuerza, pero también con la intimidación, que es la amenaza de una fuerza inmediata. En los robos, se habla de intimidación cuando entre cinco van a robar a alguien, aunque no saquen la navaja. ¿Aquí hacía falta algún arma, en un portal? Es lo que tendrán que valorar los jueces».

La exvicepresidenta del Alto Tribunal realiza también una lectura histórica de la forma en la que la Justicia ha actuado frente a la violencia machista y de la forma en que se sigue reaccionando en la actualidad. El juicio contra 'la manada, en este sentido, «es un caso interesante en el sentido de que nos permite reflexionar sobre nuestras inercias. En la jurisprudencia de los 70, los tribunales decían que tenía que haber huellas de moratones y arañazos, pero eso ya pasó a la historia. Eso es medieval, lo de que solo se puede cometer el delito con mujeres honestas y el resto ahí están, para quien las pille». Adela Asúa propone un ejercicio muy sencillo para intentar entender lo que sucedió aquella noche en los sanfermines de 2012. «Hay que ponerse en el lugar de esta persona, hay que ser mujer para entenderlo, o a lo mejor un hombre tiene que imaginarse ante cinco supermatones, que no hace falta que lleven cadenas. Hay que analizar las circunstancias intimidantes, el clima de intimidación en el que prácticamente no cabe otra alternativa. Ellos parecen alegar que creían que estaba consintiendo, pero... ¿qué concepción tienen del consentimiento de la mujer?».

Ignacio González Vega. Portavoz de Jueces para la Democracia «Quizás la Fiscalía podía haber comparecido para evitar confusiones»

Ignacio González Vega, portavoz de Jueces para la Democracia, defiende la decisión del tribunal que juzga a 'la manada' de celebrar la vista oral a puerta cerrada. «Desde el punto de vista jurídico es una medida necesaria para proteger la intimidad de la chica y evitar así una doble victimización pero permite también salvaguardar la presunción de inocencia de los acusados». González Vega se refiere también a la polémica que se originó al saberse que uno de los abogados de la defensa había contratado un detective para vigilar a la joven después de la violación y que se había incorporado a la causa, con la aquiescencia del tribunal, una imagen de ella en las redes sociales, aunque finalmente no fue utilizada por los letrados. «Es una decisión que los magistrados no podían rechazar puesto que puede ser utilizada para estimar los daños de una persona de cara a una reclamación civil. Los jueces lo han hecho perfectamente», insiste.

El portavoz de Jueces para la Democracia, no obstante, cree que quizás se podría «haber realizado algún tipo de comunicación por parte de la Fiscalía para evitar que se tergirversen informaciones o se cree confusión en la sociedad, en especial, cuando toda la información procede de lo que están contando las partes». Esta no es una actuación habitual en los Palacios de Justicia españoles pero en su opinión se puede exportar de otros países. González Vega recuerda el caso del avión de Germanwings que en marzo de 2015 se estrelló en los Alpes franceses tras una maniobra deliberada del piloto, colisión en la que fallecieron 150 personas. «En aquel caso la Fiscalía de Marsella daba ruedas de prensa para informar sobre todos extremos del avión estrellado. Y eso es muy positivo para que la sociedad disponga de toda la información necesaria para formarse un juicio», afirma.

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