El hombre secuestrado dos veces en Rentería, víctima de una deuda de su hermano por drogas

El hombre secuestrado se reencuentra con un familiar tras ser liberado. / GUARDIA CIVIL

Se trata de marroquí de unos 50 años que forma parte de una familia integrada en Gipuzkoa

JAVIER PEÑALBASan Sebastián

La Ertzaintza y la Guardia Civil creen que Mohamed H. tenía las horas contadas, que su vida pendía de un hilo. Oculto dentro de un coche, sus secuestradores, miembros un peligroso grupo criminal galo, le conducían a Francia. Allí, pretendían matar a este hombre natural de Marruecos y residente en Rentería. Sin embargo, el trabajo de investigación desarrollado por la Ertzaintza conjuntamente con la Guardia Civil puso fin al cautiverio.

Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto armado interceptaron el vehículo en Tarragona. Mohamed, de unos 50 años, presentaba tras su liberación diversas contusiones, producto de los golpes que le propinaron en el momento de su captura. La operación se ha saldado con el arresto de cinco personas. Dos de ellas ya fueron detenidas hace cinco años por retener también a Mohamed en contra de su voluntad. En aquella ocasión fue la Policía francesa la que le liberó en Toulouse.

Mohamed es una víctima colateral. Al menos es lo que la Policía cree. Sus secuestradores no tenían un interés directo sobre él. ¿Qué rescate podría pagar un hombre en paro? Lo que en realidad pretendían los malhechores con su retención era presionar a la familia para que un hermano suyo saldara una deuda que presuntamente había contraído con este grupo criminal, integrado por ciudadanos franceses y marroquíes, por una actividad al parecer relacionada con el tráfico de drogas. Las dificultades que tuvieron los miembros de la banda para dar con el paradero del hermano fue lo que les llevó a secuestrar a Mohamed, tanto esta vez como hace cinco años.

En paro

La víctima pertenece a una numerosa familia marroquí asentada en Gipuzkoa desde hace muchos años. Al menos cuatro hermanos del secuestrado residen en el territorio, varios de ellos en Rentería, donde son conocidos sobre todo dentro de la comunidad musulmana. Mohamed, de unos 50 años, acude con asiduidad a la mezquita donde goza de una excelente reputación.

El hombre liberado se encuentra actualmente en paro, si bien con anterioridad gestionó una empresa vinculada al sector de la construcción. No obstante, la pequeña sociedad entró en crisis y, según fuentes consultadas, se vio obligado a cesar en su actividad. Personas que conocen a Mohamed le definen como un hombre «discreto y trabajador» que trata siempre de rehuir de «situaciones conflictivas».

La familia se encuentra asimismo plenamente integrada en Gipuzkoa y varios de los hermanos han contraído matrimonio en localidades del territorio, donde actualmente residen. Varias hermanas viven en Marruecos con su madre, que ha visitado la provincia en varias ocasiones. Su familia es propietaria de varios terrenos en el país alauita, donde también está muy bien considerada.

Así fue el rapto

El secuestro se perpetró sobre las ocho de la tarde del pasado día 9 de diciembre, en la confluencia de las calles Parque y Zabaleta, entre los barrios errenteriarras de Beraun y Galtzaraborda. El rehén fue asaltado a golpes e introducido violentamente en un vehículo a punta de pistola en las inmediaciones de su domicilio, donde los secuestradores le esperaron al salir de casa. Ya dentro del vehículo, se alejaron del lugar.

Tras estos hechos, en la madrugada del día siguiente, un hermano de la víctima se personó en la comisaría de la Ertzaintza, donde interpuso una denuncia. El familiar desveló que los secuestradores habían contactado por teléfono con un segundo hermano, residente en Málaga, al que habían exigido para su liberación el pago de un rescate que ascendía a medio millón de euros. El comunicante indicó que en el caso de que no abonara dicho importe, matarían a Mohamed.

Las posteriores averiguaciones permitieron saber que víctima y secuestradores se encontraban alojados en una vivienda de la ciudad de Alicante. Durante el cautiverio, la organización criminal mantuvo numerosos contactos telefónicos con el hermano de Málaga para establecer las condiciones de la liberación y conseguir que abonara el dinero que le reclamaban.

No obstante, debido al fracaso de las negociaciones, los criminales decidieron huir a Francia «con el propósito de acabar con la vida de la víctima», reconocen tanto la Ertzaintza como la Guardia Civil. Las pesquisas permitieron localizar y controlar los movimientos de los secuestradores, que ya habían iniciado el viaje con el rehén por la Autopista del Mediterráneo.

Los agentes interceptaron finalmente al vehículo con la víctima en la tarde del 11 de diciembre en una estación de servicio de L’Arboç del Penedés, en la provincia de Tarragona. Los guardias liberaron al rehén y detuvieron a dos de los secuestradores. Una hora después, paraban a otro coche con miembros de la banda a tres kilómetros de la frontera de La Jonquera (Girona).

Las pesquisas policiales, sin embargo, no quedaron ahí. La puesta en común de las informaciones que manejaban ambos cuerpos permitió la detención el pasado lunes en Alicante de un quinto varón por su implicación directa en los hechos investigados, al haber facilitado el ocultamiento en su vivienda de la víctima y los secuestradores durante el tiempo en que estos se mantuvieron en la capital levantina. Al igual que en los casos anteriores, la autoridad judicial ordenó su ingreso en prisión.

Reencuentro con la familia

La víctima, que se halla aturdida, fue trasladada al centro de salud más próximo, ya que presentaba evidentes lesiones que sufrió por los golpes que había recibido en el momento de su secuestro. Tres días después de la liberación, la víctima pudo reunirse con su familia. El reencuentro se produjo en la sede territorial de la Ertzaintza en Oiartzun, en presencia de los agentes de la Policía autonómica y de la Guardia Civil que lograron su liberación.

Mohamed H. fue secuestrado por esta misma organización en febrero del año 2012 y, tal como ha ocurrido ahora, los captores reclamaron a su familia una fuerte suma de dinero. En aquella ocasión, el secuestro comenzó también en Rentería y la Policía vasca intervino de manera activa en la investigación del caso, que se resolvió cuatro días después con la liberación del rehén en Toulouse gracias a la colaboración con la Gendarmería francesa, que detuvo a tres secuestradores y se incautaron de dos fusiles de asalto, una pistola y un revólver. Dos de los implicados entonces han sido arrestados en esta última operación y la pregunta que las fuentes de la Ertzaintza y la Guardia Civil se hacen es cómo estos individuos se hallaban en libertad.

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