La Fiscalía solo decidirá si imputa a la joven de Irún cuando estudie el atestado policial

Ertzainas, junto al talud de la variante de Irun y la ambulancia. /F. DE LA HERA
Ertzainas, junto al talud de la variante de Irun y la ambulancia. / F. DE LA HERA

El ministerio público podrá solicitar el archivo de las diligencias o bien acusar a la mujer si considera que incurrió en una simulación de un delito

J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía de Gipuzkoa se encuentra a la espera de conocer el atestado que la Ertzaintza ha elaborado en relación con el caso de la joven que la semana pasada fue hallada amordazada y maniatada junto a la carretera, en la variante de Irun. El ministerio público valorará el contenido de las diligencias policiales antes de decidir si emprende o no acciones legales contra la mujer, después de que se descubriera que todo había sido ideado y ejecutado por ella.

La Fiscalía Provincial no tardará en tener en sus manos el atestado que ha sido confeccionado por el Servicio de Investigación Criminal Territorial de la Ertzaintza, ya que, según indicaron ayer fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco, el «caso está judicializado». Por lo tanto, en las próximas horas, el ministerio fiscal tendrá que pronunciarse respecto a si solicita el archivo de las actuaciones o pide la imputación de la joven como presunta autora de una «simulación de delito».

Los hechos que se instruyen en un juzgado de Irun tuvieron lugar el martes de la pasada semana, cuando la mujer, de 24 años de edad, apareció maniatada, amordazada y en estado de coma. La joven, que fue encontrada en un talud de la GI-636, entre la variante de Irun y Mendibil, tuvo que ser rescatada por una unidad de bomberos, dado que se hallaba en una zona de difícil acceso, y posteriormente evacuada al Hospital Donostia.

Las diligencias policiales ya han sido remitidas por la Ertzaintza al juzgado competente en el caso

El descubrimiento dio origen a la correspondiente investigación policial y el Ayuntamiento del municipio, que condenó de forma unánime lo ocurrido y llegó a celebrar una Junta de Portavoces, convocó una concentración de «repulsa y condena».

Sin embargo, lo que a priori pareció ser un claro caso de violencia contra una mujer, no tardó en despertar dudas al respecto. Los médicos que atendieron a la chica en el centro sanitario pudieron comprobar que no presentaba lesiones no ya de importancia, ni siquiera leves. Al mismo tiempo, cuando los agentes y personal del ámbito judicial pudieron conversar con ella constataron que su relato carecía de coherencia.

Estas y otras circunstancias llevaron a las personas que, en uno u otro grado, han tomado parte en la investigación a descartar la intervención de otro individuo como causante de lo sucedido. De ahí que las primeras indagaciones que se llevaron a cabo dirigidas a dar con el paradero de una persona que había podido tener una relación sentimental con la supuesta víctima quedaron en nada.

Tampoco fueron interpretadas como veraces las iniciales manifestaciones de la propia chica en las que implicó a una persona de origen latinoamericano, de cuya identidad sin embargo no ofreció dato alguno. Ya solo al final, al verse en cierto modo descubierta, admitió que todo había sido ideado y ejecutado por ella.

Zona alta del talud, lleno de vegetación, en el que un ciclista halló a la joven, maniatada y amordazada.
Zona alta del talud, lleno de vegetación, en el que un ciclista halló a la joven, maniatada y amordazada.

Compra del material

Para entonces, la Policía sabía hasta en qué establecimiento había adquirido el material que utilizó para amordazarse y embridarse las muñecas y los tobillos.

Al objeto de establecer la causa que le llevó a entrar en un estado de inconsciencia se tomaron muestras de sangre y los resultados permitirán conocer si previamente ingirió algún tipo de medicamento u otra sustancia que le mantuvo en aquel «estado de coma», según informaron diversas fuentes tras la localización de la chica.

Son estos precisamente los elementos y las circunstancias que la Fiscalía deberá ahora valorar antes de decidir si exculpa o imputa a la mujer. En el supuesto de que se incline por la primera de las opciones, el ministerio público habrá interpretado que los hechos no son constitutivos de delito alguno. De esta forma, la joven quedará libre de cualquier responsabilidad penal y no se formularán cargos contra ella. Por el contrario si estima que pudo haber cometido algún ilícito, la instrucción continuará su curso, aunque en este supuesto el proceso no tiene por qué finalizar necesariamente en un juicio.

De cualquier forma, cabe asimismo la posibilidad de que la Fiscalía no se pronuncie de forma inmediata y pida que, con carácter previo, se practiquen algunas diligencias. En este sentido, fuentes jurídicas consultadas no descartan que la chica sea sometida a un reconocimiento para valorar su estado mental y poder determinar si el día de los hechos actuó condicionada por algún tipo de trastorno que pudo haber mermado o incluso anulado sus facultades intelectivas y volitivas.

La Fiscalía es la única parte acusadora en el procedimiento, aunque si finalmente decide imputar a la mujer, esta tendrá que ser citada a declarar y entonces contará con la asistencia de un abogado.

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