Familiares y amigos despiden en Cantabria a las víctimas del kamikaze de la A-8

CELEDONIO

Este lunes se celebraron los funerales de los tres fallecidos en la colisión del viernes

TEODORO SAN JOSÉ

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de San Vicente de la Barquera ya ha recibido los informes relativos al accidente del pasado viernes en Caviedes (Valdáliga) en el que fallecieron tres personas debido a la intervención de un coche que circulaba en sentido contrario. Una desgracia que tiene conmocionada a la localidad de Los Corrales de Buelna ya que los tres fallecidos eran vecinos de ese pueblo, como también a la de Camargo, de cuyo municipio era originario uno de ellos.

Este lunes tuvieron lugar los funerales por los fallecidos en el accidente. Pese a que los tres eran vecinos de Los Corrales de Buelna, los oficios religiosos se realizaron en distintas localidades a lo largo de la jornada. Así, las exequias por David Duque, de 26 años de edad, y Ana Capellín, de 24, tuvieron lugar en la iglesia de San Vicente Mártir, parroquia de Muriedas, en Cantabria.

Antes, y en la localidad de Coo, en el municipio de Los Corrales de Buelna, se celebraron las honras fúnebres por Rafael Quevedo, de 48 años, en la iglesia parroquial del pueblo.

El juzgado barquereño va a ser el encargado de llevar las diligencias y la titular de ese tribunal, María Lucía Barranco, ha recibido tanto el atestado realizado por la Guardia Civil de Tráfico del destacamento de Torrelavega, responsable de la investigación del suceso y de la elaboración del informe, como los informes forenses de los cuerpos realizados por el Instituto Anatómico, que se han añadido a las diligencias del caso.

De esa documentación se desprenderá qué sucedió la noche del viernes, entre las ocho y media y las nueve, aproximadamente, desde que el Seat Toledo, conducido por Rafael Quevedo, estuvo detenido en el área de servicio que existe en la A-8 a la altura de Caviedes en sentido Asturias, y el momento del choque frontal contra el C4 en el que viajaban David Duque, como conductor, y su esposa, Ana Capellín.

Quizá también en esos informes pueda haber indicios -a raíz de las investigaciones o de entrevistas realizadas por la Benemérita entre testigos, cámaras de tráfico o algún otro atisbo- de por qué o cómo el primer conductor tomó la dirección equivocada, accedió a la autovía por dirección prohibida y actuó como un kamikaze de forma temeraria.

Como ya informamos este domingo en este periódico, varias personas que se encontraban en la cafetería del área de servicio fueron testigos de cómo el vehículo de Rafael Quevedo, tras maniobrar por el aparcamiento existente entre la gasolinera y ese establecimiento, tomó el carril en el que se advierte que es dirección prohibida y que seguidamente accedió a la autovía en sentido contrario a gran velocidad. «El coche salió desde el aparcamiento», reitera Miguel Ángel Álvarez, vecino de Valdáliga y testigo de la acción, junto a otras seis o siete personas más que se hallaban en la cafetería. «Se fue por donde no debía y cuando salimos para tratar de advertirle ya sólo pudimos ver que se metía hacia el túnel en sentido contrario», comentaba Miguel Ángel, y concluía con que el conductor lo hizo primero despacio y luego a gran velocidad.

También se tiene la certeza, por ejemplo, de que pese a cruzarse de frente con tres vehículos y un camión ya en el interior del túnel recién incorporado a la autovía -como se aprecia en un vídeo tomado por las cámaras de mantenimiento- Rafael Quevedo no se detuvo. Y en torno a este trágico suceso se sabe, asimismo, que un par de kilómetros y medio más allá dos coches que en aquel momento rodaban por la autovía y precedían al C4 de David y Ana pudieron sortear por los pelos al Seat Toledo que les venía de frente; sin embargo, el C4 de la malograda joven pareja ya no tuvo tiempo de reaccionar ni de evitar el choque mortal.

De tal modo que allá, en el kilómetro 252,4 de la A-8, se dio la fatídica coincidencia de que tres vecinos de Los Corrales dejaban su vida en un aparatoso choque. Uno conduciendo de forma temeraria, y los otros dos camino de un fin de semana en Asturias donde pensaban celebrar el cumpleaños de Ana (el mismo sábado hubiera hecho 25 años) y visitar al padre de David.

«Camargo siente la tragedia»

Precisamente de David era amiga Esther Bolado, alcaldesa de Camargo, de cuyo municipio procede y donde vive la familia del malogrado joven, entre ellos su abuelo, Ángel Duque, exalcalde. «Conozco a David, tenía buena relación con él y el suceso me ha afectado en lo personal», señala Bolado, quien desde su cargo como alcaldesa destaca que «Camargo siente la tragedia sufrida por dos jóvenes que empezaban a vivir, con tanto por delante y que se haya truncado de esa manera tan ruin». «Una tragedia», reitera Bolado, «que alcanza a dos familias, una de ellas de toda la vida y con gran vinculación en el municipio», recordando a Ángel Duque y su condición de regidor. «No queda más que acompañar a las familias en su dolor, y yo lo haré como alcaldesa, que me compete, y como amiga de David, con el que tenía una gran afinidad y amistad».

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