La extraña desaparición de una mujer en Valencia tras dejar a sus hijos en el colegio

La madre de Rosana Castellá muestra el cartel de la desaparición de su hija. /EFE
La madre de Rosana Castellá muestra el cartel de la desaparición de su hija. / EFE

«Me temo lo peor porque ella no se ha ido voluntariamente», asegura la madre de Rosana Castellá, de 41 años

TONI BLASCO / JAVIER MARTÍNEZ

La policía investiga la extraña desaparición de Rosana Castellá Vela, de 41 años de edad, una vecina del barrio valenciano de la Fuente de San Luis que permanece en paradero desconocido desde el lunes pasado tras llevar a sus tres hijos al colegio. Familiares y amigos de la mujer se concentraron ayer en el parque del Colau para organizar una batida y buscar a Rosana en la zona de huerta y las vías del tren en las afueras de Valencia y esta tarde lo harán ante la Plaza de Toros de València para distribuir carteles con la fotografía de la mujer.

Los familiares no tienen de momento ninguna novedad sobre el paradero de Rosana, pero sí tienen claro que ella «no se ha ido sola ni de forma voluntaria». María Amparo Vela, la madre de Rosana, se teme «lo peor» sobre lo que ha podido pasarle a su hija «pienso que por su voluntad no se ha ido». «Estamos extrañados, no esperábamos su desaparición», ha señalado su prima Silvia.

Los familiares también han publicado este viernes en Facebook la página 'Buscando a Rosana Castella', en la que piden colaboración a nivel nacional para colgar carteles por estaciones de autobuses, metros y aeropuertos de todo el país.

Desapareció tras dejar a sus hijos en el colegio

El pasado lunes, como cada día, Rosana llevó a sus tres hijos menores, de edades comprendidas entre los 6 y 13 años al colegio. En la puerta del mismo, la mujer coincidió con su madre, que se había desplazado al centro para llevar a los hijos de su hermana.

Posteriormente, tras entrar los niños en el colegio, madre e hija desayunaron juntas en un establecimiento cercano y Rosana pidió a su progenitora que la acercara en el coche a su casa para ducharse y cambiarse de ropa, ya que iba en chándal, y había quedado con su exmarido (con el que mantiene una buena relación, según sus familiares) para ir al banco a realizar unas gestiones.

Ambas se dirigieron al domicilio, y su madre se marchó cuando Rosana bajó del coche para subir a su vivienda. Ese fue el último contacto físico de los familiares con ella. La policía y la familia han comprobado que Rosana subió a su casa. El chándal que llevaba ese día estaba en la vivienda, pero los familiares ignoran qué ropa se puso después, por lo que no han podido aportar este dato en la denuncia.

Rosana tuvo un último contacto con su madre alrededor de las once de la mañana, esta vez por WhatsApp, para indicarle que las llaves del piso las dejaba en un sitio concreto para que las recogiera. Cuando su progenitora le contestó ya no obtuvo respuesta, y la aplicación del móvil indica que la mujer desaparecida no leyó el mensaje. El teléfono permanece apagado.

Al mediodía del lunes, el exmarido, preocupado porque su expareja no se había presentado a las doce en el banco, como habían quedado, llamó a su excuñada Raquel para preguntar si sabía dónde estaba Rosana. Los familiares realizaron varias llamadas al móvil de la mujer desaparecida, pero estaba apagado.

En un principio, la familia creía que Rosana podría encontrarse con un hombre con el que había iniciado una nueva relación sentimental, pero tras llamar a esta persona y asegurarse que no era así, la incertidumbre se apoderó de la familia. Esa misma tarde, Raquel intentó entrar en el perfil de Facebook de su hermana para ver a qué hora se había conectado por última vez, pero descubrió otro dato muy preocupante. La cuenta de esta red social había sido eliminada por completo.

El lunes por la noche, Raquel acudió a la comisaría de la Policía Nacional del distrito de Exposición para denuncia la desaparición de su hermana. La policía comenzó a realizar indagaciones de forma urgente en las primeras horas de la madrugada del martes tras comprobar las extrañas circunstancias que rodean este caso.

El exmarido, preocupado

El vehículo de la mujer desaparecida, un Toyota Corola, permanece estacionado en la calle. Habitualmente, Rosana comparte el coche con su exmarido y ambos tienen la custodia compartida de sus hijos. Este hombre ha mostrado también su preocupación por la extraña desaparición de su pareja y ha llamado a los familiares de Rosana varias veces para interesarse por si hay alguna pista para localizarla.

Según la familia, es la primera vez que Rosana se ausenta de ese modo. Aunque es una persona extrovertida, tras su separación hace aproximadamente un año, la mujer sufrió una depresión y actualmente se encontraba de baja en el trabajo (una carnicería de la calle Oltá) y visitaba a un psicólogo de la Seguridad Social. Rosana, según la descripción difundida por la Guardia Civil en las redes sociales, mide 1,52 metros, tiene el cabello castaño y un tatuaje en el brazo derecho de un corazón del que se desprenden gotas.

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