La emotiva despedida del superviviente amigo de los dos fallecidos en Bolivia

El todoterreno volcó en una zona pedregosa.
El todoterreno volcó en una zona pedregosa. / DIARIO EL DÍA DE BOLIVIA

«Iluminad nuestro cielo con la fuerza y la luz que os caracteriza», ha escrito el bilbaíno Ander Herrero a la pareja que perdió la vida el domingo al volcar su vehículo en el Salar de Uyuni

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Ander acababa de compartir con sus amigos, Mikel e Irene, uno de los momentos más mágicos de su existencia: ver el amanecer desde el Salar de Uyuni, en Bolivia, un espéctaculo de esos que se quedan prendidos en la memoria para siempre. Poco después, en uno de esos contrastes brutales que tiene la vida y que sirven para recordar lo volátil que es la felicidad humana, el joven bilbaíno fue testigo de la muerte de la pareja. Con un brazo roto y el corazón hecho pedazos, Ander se ha querido despedir de sus compañeros de viaje en Facebook. «Esto es probablemente lo más difícil que voy a describir en mi vida...», arranca la misiva, donde indica que lo escribe «con el dolor tan presente» en un intento de que «no se me escape nada».

A Irene Arranz, enfermera de 27 años de Gorliz, la define como «positiva, alegre, queriendo dar siempre lo mejor de sí para que el resto lo recibamos con calor». Aunque afirma haber pasado poco tiempo con ella, hace hincapié en su sonrisa, «que iluminará mi vida».

«Lo más duro llega ahora, despedirme del hombre que me ha regalado la vida, que me ha hecho encontrarme y que me ha hecho crecer como nadie», continúa Ander. Para él, Mikel fue ese amigo con el que se comparte todo -«calor, compañía, alegrías y lágrimas de felicidad»-, una persona que le abrió los ojos. «Me has hecho conocer la vida que quiero vivir y, seguramente, me la has salvado en más de una ocasión en este viaje. Va a ser imposible no recordarte cada vez que vea una pared para escalar, un monte para recorrer, un músico que a pesar de no tener ni idea de tocar un instrumento lo daba todo por aprender... Va a ser imperdonable olvidarte, tú has iluminado un gran camino que ahora deberé recorrer sin que estés ayudándome a mi lado, aunque te llevaré siempre conmigo», explica Ander.

En medio de la tragedia, el joven bilbaíno le dedica a Mikel unas palabras cargadas de cariño y admiración. «Nunca podré expresar todo lo que eres para mí. Más que un hermano, de esa clase de familia que eliges para el resto de tu vida. Estarás presente en cada amanecer y cada anochecer, ninguno tan especial como los que hemos compartido», destaca.

Al final de la misiva, aunque Ander evita hacer alusión al accidente, como si considerase una pequeña traición manchar con ese horror el luminoso recuerdo de sus amigos, sí que hace mención a los instantes finales que pasó junto a Mikel: «Gracias por tu sonrisa hasta el último segundo. Gracias por dejarme ese gran recuerdo tuyo». «Las promesas que te hice las cumpliré. Sólo por imaginar una vez más tu sonrisa, esa que me dio fuerzas hasta tu último suspiro, que mezclaba orgullo y felicidad a partes iguales», subraya.

Como broche a su despedida, Ander les dice a sus amigos que «volveremos a encontrarnos al final de la partida»: «Buen viaje, bikote. Iluminad nuestro cielo con la fuerza y la luz que os caracteriza». En Facebook, junto a las desgarradoras palabras de Ander, aparecen fotos suyas con Mikel e Irene. Algunas de sus viajes anteriores -escenas de esos momentos perfectos que a veces atrapa la cámara, cuando el mundo parece estar en orden y se para el tiempo-, otras de las últimas horas en Bolivia, cuando Mikel, Irene y Ander eran todavía un trío de jóvenes exultantes con muchos sueños por cumplir.

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