Arrestan en Bizkaia a dos miembros de una red china que cultivaba 'maría' para exportar al Reino Unido

Para alimentar las plantaciones 'puenteaban' la red eléctrica. / Ministerio del Interior

Dos de las quince plantaciones descubiertas se encontraban en baserris vizcaínos, uno de ellos situado en Fika

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Buscaban naves industriales y casas unifamiliares, algunas de ellas de lujo, las 'customizaban' por dentro y las convertían en auténticas factorías de marihuana, cuya producción se exportaba al Reino Unido. Así actuaba una presunta banda, liderada por cabecillas de origen chino, que ha sido desarticulada en una operación conjunta de la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Agencia Tributaria, con 31 detenidos de distintas nacionalidades en toda España, dos de ellos en Bizkaia. En total, se han descubierto quince plantaciones repartidas por todo el país que se 'alimentaban' ilegalmente de la red eléctrica, lo que supone un fraude de cientos de miles de euros a las compañías de electricidad, según fuentes del Ministerio del Interior. Dos de estos lugares de cultivo masivo se encontraban en caseríos vizcaínos, uno de ellos ubicado en el municipio de Fika. En las plantaciones localizadas en el territorio, según fuentes cercanas a la investigación, se han requisado 4.000 plantas y 13.000 euros en efectivo.

Para culminar el operativo, además de los arrestos efectuados a principios de julio, se han realizado una veintena de registros en toda la geografía española -tres de ellos en Bizkaia-, en los que se han requisado cerca de 30.000 plantas de marihuana -unos 5.000 kilos en total- y 220 kilos de la droga ya empaquetados y listos para su envío, distribución y consumo. Asimismo, se han incautado de una pistola, munición, una máquina contadora de dinero, 45.000 euros en metálico y también dinero en moneda china. De este modo, se da por desarticulada la banda después de casi un año de pesquisas. Según fuentes de la investigación, en septiembre del año pasado se detectaron en el aeropuerto de Foronda paquetes de droga que les pusieron sobre la pista de una posible trama. A partir de ahí, empezaron a tirar del hilo y descubrieron que se trataba de una red con ramificaciones por nueve provincias y cuyo objetivo era el tráfico internacional.

La organización tenía una gran movilidad y empleaba documentación previamente sustraída para adquirir vehículos y contratar los alquileres y la luz. Cada uno de los integrantes del entramado, altamente especializados, tenía asignado un rol bien definido dentro del escalafón de la banda. Así, contaban con un 'conseguidor', una persona dedicada en exclusiva a buscar por toda la geografía inmuebles en alquiler que reunieran las condiciones adecuadas su negocio. Normalmente, chalés aislados o naves en polígonos industriales con poca actividad. También disponían de 'montadores', expertos en crear la instalación necesaria para el acondicionamiento de las plantaciones una vez formalizado el contrato de alquiler. Estas personas trabajaban sin descanso para preparar toda la infraestructura en pocos días y evitar así llamar la atención en exceso. Realizados estos pasos, les llegaba el turno a los 'cultivadores', que adquirían las semillas, las macetas y la tierra necesaria para las plantas de marihuana, que supervisaban frecuentemente. En el último escalón del grupo criminal estaban los 'cuidadores': en cada plantación había una o varias personas con la misión de custodiarla y evitar robos. Eran también los encargados del cuidado de las plantas hasta que alcanzaban el estado óptimo para su recolección y secado, un proceso que se realizaba en pisos de seguridad destinados únicamente a este fin. Estas personas permanecían en el interior de los inmuebles sin salir, recibiendo de otros integrantes la comida necesaria para subsistir. La organización planeaba ir sustituyendo a ciudadanos de nacionalidad china por vietnamitas para ejercer esta actividad, la más penosa del negocio. De hecho, en el momento del operativo se procedió a la detención de dos ciudadanos vietnamitas, los primeros en ser contratados para desempeñar esta tarea.

'Seguridad' ucraniana

En su organizado sistema de trabajo, los delincuentes habían tenido en cuenta el peligro que el cultivo de drogas conlleva y los riesgos de ser atacados por otras organizaciones rivales. Por ello, estaban organizando su propio sistema de seguridad y habían contratado a ciudadanos de nacionalidad ucraniana, a los que dotaban de armas de fuego. En el momento de la detención les fue intervenida una pistola robada en Madrid.

Finalmente, la red disponía de 'distribuidores', colaboradores encargados de repartir la marihuana en fardos que podían oscilar entre los 5 y 15 kilos y hacerlos llegar a su destino, el Reino Unido, mediante empresas de paquetería. Los delincuentes, muy previsores, usaban una 'correduría de seguros', regentada por ciudadanos chinos, que daba cobertura a las pérdidas ocasionadas por las intervenciones policiales de los envíos a cambio de una remuneración pactada previamente. A los detenidos -los arrestos se han practicado en Bizkaia, León, Guadalajara, Madrid, Valladolid, Salamanca, Zamora, Burgos y Sevilla- se les imputan delitos contra la salud pública, de pertenencia a organización criminal, de defraudación de fluido eléctrico y de tenencia ilícita de armas.

Fotos

Vídeos