25 detenidos en una operación contra el tráfico de armas en numerosas provincias, entre ellas Bizkaia, Álava y Gipuzkoa

Imagen de parte del material incautado./GUARDIA CIVIL
Imagen de parte del material incautado. / GUARDIA CIVIL

Un hombre de 53 años de Sevilla vendía por Internet armas detonadoras y daba instrucciones a los compradores sobre cómo transformarlas para efectuar fuego real

ELCORREO.COM

La Guardia Civil ha detenido a 25 personas en el marco de la 'Operación Balín' contra el tráfico de armas. Un operativo que se inició en Sevilla hace un año y que se ha extendido a 22 provincias de todo el país, entre ellas Bizkaia, Álava y Gipuzkoa. Además de los detenidos hay 17 personas investigadas por los supuestos delitos de tráfico de armas, tenencia ilícita y el depósito de armas, depósito de municiones, depósito de explosivos y tráfico de drogas. Durante esta operación se han incautado 126 armas de fuego y más de 6.000 cartuchos metálicos.

En noviembre de 2016 la Guardia Civil inició la investigación al detectar en Sevilla varios anuncios en portales de Internet en los que se vendían armas detonadoras transformadas para efectuar fuego real, así como munición con proyectil para las mismas. Los agentes descubrieron que detrás de esos anuncios estaba un vecino de Sevilla de 53 años que adquiría en establecimientos de todo el país y de forma masiva armas detonadoras. Sus compradores, siguiendo las instrucciones que el hombre les daba por teléfono o a través de una red social, manipulaban estas armas para que pudieran efectuar fuego real y disparar proyectiles. La munición también la proporcionaba el vendedor, al igual que los elementos y las instrucciones necesarias para su fabricación artesanal.

Una vez localizada la ubicación donde ocultaba las armas, el pasado 7 de junio se detuvo al vendedory se produjo la detención o imputación de una quincena de presuntos compradores de este armamento ilegal. Gracias a la documentación intervenida en esta primera fase de la operación se pudo identificar a más compradores, que fueron arrestados el pasado 8 de noviembre. La 'Operación Balín' ya había traspasado las fronteras de Sevilla para extenderse por casi todo el territorio nacional, ya que el Grupo de Información de la Comandancia de Sevilla actuó con agentes de Jaén, Ciudad Real, Gijón, Murcia, Badajoz, Almería, Madrid, Barcelona, Granada, Zamora, A Coruña, Bizkaia, Gipuzkoa, Álava, Huelva, Cádiz, Córdoba, Valencia, La Rioja, Guadalajara y Zaragoza.

En total, se han incautado 27 armas de fuego reales -23 cortas y cuatro largas-, 28 armas detonadoras transformadas para efectuar fuego real, 32 armas detonadoras, cuatro armas de fuego de fabricación artesanal, 6.030 cartuchos metálicos de diferentes calibres, dos silenciadores, tres detonadores eléctricos de explosivos, 250 gramos de pólvora, 250 pistones o cebadores para la recarga de munición, cinco ballestas, 41 armas prohibidas no de fuego, 3.912 rodamientos de acero utilizados como proyectiles para la fabricación ilegal de munición metálica, y una plantación 'indoor' de marihuana con 263 plantas. También se han intervenido 3.000 cajetillas de tabaco de contrabando, 6.000 euros en metálico, tres placas-insignia de la Guardia Civil y herramientas para la transformación de armamento y la fabricación artesanal de munición.

Penada su tenencia y su comercio

Entre las armas de fuego incautadas destacan por su peligrosidad varias de fabricación artesanal intervenidas en Asturias, tales como bujías-pistola del calibre 22 y machetes-pistola del mismo calibre, así como la incautación en la provincia de Jaén de varios detonadores eléctricos para explosivos.

Las armas detonadoras transformadas para efectuar fuego real tienen la misma letalidad y características que un arma de fuego original, por lo que están consideradas armas de fuego prohibidas, al ser el resultado de la modificación de sus características esenciales de fabricación, estando penada tanto su tenencia como su comercio.

La Guardia Civil ha destacado la importancia de esta macro operación, que ha impedido que este material llegara al mercado negro, «con las consecuencias imprevisibles y graves que ello puede traer consigo para la seguridad ciudadana si tal cantidad de armas hubieran llegado a manos de delincuentes».

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