Detenido un tatuador donostiarra acusado de abusos sexuales a sus clientes

Imagen del negocio del tatuador acusado de abusos sexuales. /EC
Imagen del negocio del tatuador acusado de abusos sexuales. / EC

Hasta el momento se han presentado nueve denuncias y el sospechoso pasará en las próximas horas a disposición judicial

EL CORREO

La Guardia Municipal de San Sebastián ha informado este lunes por la tarde que ha detenido al dueño del establecimiento de tatuajes de la ciudad al que varios clientes, la mayoría mujeres, han acusado de acoso sexual.

La Guardia Municipal ha confirmado en una nota que inició la semana pasada las diligencias, recabando los testimonios de personas que habrían sido víctimas del tatuador, mujeres la mayoría. Hasta el momento se han presentado nueve denuncias, y tras constatar que el contenido de algunas pueden constituir infracción penal se ha procedido a la detención del sospechoso, que en las próximas horas pasará a disposición judicial.

El concejal de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, Martin Ibabe, ofrecerá mañana más información sobre este suceso, según han informado desde el Consistorio donostiarra. Por su parte, la Guardia Municipal ha facilitado un teléfono de contacto al que las víctimas de los presuntos tocamientos pueden llamar para denunciar los hechos. El número es el 943 48 13 13, perteneciente a la Inspección donostiarra.

Los hechos se conocieron el miércoles de la semana pasada, después de que una de las víctimas relatase su experiencia en las redes sociales. La denuncia se hizo viral y generó multitud de condenas a la vez que otras personas admitieron en las mismas plataformas de internet haber sido objeto de diversos tocamientos por parte de este mismo individuo que llevaba con su negocio abierto en la Parte Vieja donostiarra desde hace año y medio.

El rechazo que el caso ha suscitado ha hecho que la fachada del negocio que el sospechoso regenta en la calle Aldamar, en la Parte Vieja de la capital, fuese atacado con pintadas. Durante la madrugada, desconocidos escribieron en las lunas del escaparate las palabras «acosador» y «cerdo», así como la expresión «Alde hemendik» (Fuera de aquí).

Testimonio

La mujer que ha destapado este caso «colgó» un texto en su perfil en donde relató las circunstancias en las que presuntamente se perpetraron los hechos. «Hoy he sido acosada sexualmente por mi tatuador», escribió. Desveló que en el transcurso de la sesión, «desde el minuto uno» tuvo que escuchar por boca del mismo individuo comentarios de índole sexual.

Indicó además que le había «agarrado del culo» y sujetado de la «cadera desnuda». La mujer denunció de igual manera que el sospechoso le hizo desabrocharse el botón del pantalón cuando lo que en realidad «me iba a hacer es un tatuaje pequeño en el brazo», señaló.

La víctima de los presuntos tocamientos dijo también durante su declaración que durante el tiempo que permaneció en el establecimiento «no he hecho más que temblar». Explicó que optó por permanecer callada mientras el varón plasmaba en su cuerpo el dibujo. «Estaba aterrorizada, me quería ir pero estaba en shock total», escribió.

La mujer también recogió en el mismo texto que al sospechoso se le atribuían conductas similares con otras jóvenes y animaba a las posibles clientas a no acudir a dicho local. «Por favor, chicas, no vayáis, no tengáis que pasar por lo mismo», escribió. «Yo ahora tengo en la piel un tatuaje que me recordará siempre cómo he sido tratada. Vosotras no tenéis por qué», concluía la denunciante.

La difusión de este mensaje encontró un amplio eco en las diferentes aplicaciones en la red. Al inicial comentario le siguieron otros muchos de personas que asimismo se identificaron como víctimas del tatuador o conocían a otras que lo habían sido. Ello llevó a la Guardia Municipal de San Sebastián a iniciar de oficio una investigación, aun cuando no se había formalizado denuncia alguna en las dependencias del citado cuerpo. La Unidad de Investigación de Delitos de dicho cuerpo llevó a cabo diferentes gestiones para determinar si lo denunciado se ajustaba a hechos que realmente habían sucedido o bien obedecían a otras motivaciones. Al final, las peores sospechas se confirmaron.

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