Clamor tras el asesinato de Ana Jiménez: «No se puede tolerar la muerte de otra mujer»

Representantes de la Diputación, las Juntas Generales, Emakunde y Ararteko acudieron a Lantarón. / a. g.

Cientos de personas se concentran contra la violencia machista en Álava y despiden a Ana Belén en Vitoria, Lantarón y Miranda

JUDITH ROMERO

La manifestación convocada por el Movimiento feminista de Vitoria reunió ayer a centenares de personas para honrar la memoria de Ana Belén Jiménez, pero no fue la única. Los minutos de silencio y la rotunda condena al ataque machista que habría acabado con su vida se reprodujeron en el municipio de Lantarón, residencia de la víctima, Miranda -donde se halló su cuerpo- y la capital alavesa. «Queríamos apoyar a la familia en estos momentos tan difíciles», expresó Belén, cercana al entorno familiar, al término de la concentración convocada en Vitoria bajo el lema ‘No a las agresiones sexistas. Ana, gogoan zaitugu’. Los familiares, amigos y compañeros de trabajo de la víctima encendieron velas moradas y las sostuvieron en silencio mientras el atardecer caía sobre la plaza de la Virgen Blanca. «No la conocía, pero no puedo evitar llorar ante tanto dolor», lamentó Elena, que no logró contener su emoción durante los quince minutos de silencio. Victoria Manzanedo también sintió la necesidad de asistir. «No se puede tolerar el asesinato de otra mujer», expresó su compañera de profesión, monitora del transporte escolar en un colegio de Adurza.

Minutos antes el diputado general, Ramiro González; la directora de Emakunde, Izaskun Landaida; el presidente de las Juntas Generales, Pedro Elosegi; y representantes del Ararteko participaron en la concentración de condena que se celebró en Lantarón en memoria de la vecina de Turiso, localidad de apenas cuarenta habitantes. Fue también un acto muy emotivo.

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