El camionero 'kamikaze' que mató a una mujer admite que mezcló alcohol con pastillas

El camión se salió de la calzada tras chocar contra el coche de la víctima (agosto 2015). /UNANUE
El camión se salió de la calzada tras chocar contra el coche de la víctima (agosto 2015). / UNANUE

Hoy ha comenzado el juicio en San Sebastián contra el conductor que circuló ebrio nueve kilómetros en dirección contraria por la N-1 antes se estrellarse contra el coche de una mujer de Renteria que falleció en el acto

EL CORREO

El transportista kamikaze que causó la muerte de una mujer en agosto de 2015 al arrollar el coche de la víctima tras recorrer casi 9,5 kilómetros en sentido contrario, ha achacado hoy a la mezcla de alcohol con medicación el accidente que ocasionó tras beber una cerveza, una botella de vino y dos chupitos de whisky.

Este camionero, de nacionalidad portuguesa, ha declarado en el juicio que se sigue en su contra en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa y en el que Fiscalía reclama para él doce años y medio de cárcel por un delito de homicidio, otro de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y un tercero de conducción con manifiesto desprecio a la vida de los demás.

Según relata el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, el accidente mortal se produjo sobre las 22.45 horas del 3 de agosto de 2015 en el término municipal de Villabona (Gipuzkoa).

En la primera sesión del juicio, celebrada hoy en San Sebastián, el camionero ha explicado que aquel día paró en una estación de servicio para cenar porque había concluido su jornada laboral y tomó una o dos cervezas, una botella de vino con la cena, y dos chupitos de whisky después; una cantidad de alcohol que, en su opinión, debió interactuar con las pastillas para la tensión arterial que toma.

Ha señalado que, de otra manera, no se explica por qué cogió su camión y comenzó a conducir en dirección contraria como le han contado, porque realmente su intención era no volver a conducir hasta la mañana siguiente y «no recuerda nada» hasta que, después del accidente, despertó tendido en un lugar en el que olía «a hierba» y los sanitarios le preguntaban si se encontraba bien, tras lo que finalmente despertó en el hospital.

Primer conductor acusado de un homicidio directo

Aquel día, 3 de agosto de 2015 era lunes. Faltaban quince minutos para las once de la noche y Beatriz Hernández Rivas apenas le restaba kilómetro y medio para llegar a su trabajo, en la empresa Angulas Aguinaga de Irura. Había partido del barrio errenteriarra de Olibet, donde residía, y llevaba poco más de media hora al volante de su Citroën C-3. Beatriz debía incorporarse al turno de la noche. Ello le obligaba a estar a las once y media en su puesto. Pero un conductor en estado de embriaguez se interpuso en su camino y segó su vida.

Aquella tarde, el acusado, Carlos Manuel. M.M., de 52 años y nacionalidad portuguesa, realizaba un transporte desde Alemania a su país de origen al volante de un tráiler Iveco. Sobre las seis y media de la tarde, el conductor accedió a la estación de servicio existente entre Tolosa y Alegia, situada en sentido Madrid. Allí estacionó el vehículo y a continuación se dirigió a la cafetería, donde permaneció hasta las diez y media de la noche. Durante su permanencia en el área de servicio consumió «abundantes bebidas alcohólicas, tanto durante la cena como después de la misma», sostienen las acusaciones particular y fiscal.

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