El asesino de Amaia Azkue, a punto de cumplir 24 años, seguirá otro año más en el centro de menores

Ander Etxeberria, dentro del coche, uno de los días que acudió al juicio. / MICHELENA

La juez ha prorrogado su estancia dada su favorable evolución en el programa de resocialización

J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN

Ander Etxeberria, el autor del asesinato de Amaia Azkue cometido hace seis años, seguirá ingresado en el centro de menores de Ibaiondo, aun cuando se encuentra a punto de cumplir 24 años. Así lo acuerda la titular del Juzgado de Menores de San Sebastián, María José Rúa, en un auto fechado el mes pasado. La favorable evolución del joven azpeitiarra al programa de resocialización que sigue ha llevado, en gran medida, a la juez a prorrogar su estancia en el centro de Zumarraga.

Al tratarse de un joven ya mayor de edad, su situación ha de ser revisada todos los años

La resolución judicial se adopta tras la vista que se desarrolló en presencia de la magistrada. En la misma comparecieron la representante del ministerio fiscal y también el letrado Luix Barinagarrementeria, en nombre del marido e hijas de la víctima, así como de los hermanos de Amaia Azkue. El acusado estuvo representado, una vez más, por el abogado Bernardo Sebastián, que fue quien también le asesoró el 17 de agosto de 2011, cuando, en compañía de su padre, Ander compareció en el despacho del entonces fiscal jefe de Gipuzkoa, Jaime Goyena, para confesar la autoría del delito, del que, sin embargo, luego se desdijo.

Aun cuando Ander va a cumplir seis años privado de libertad, la juez ha decidido no variar su situación que seguirá siendo la de «régimen cerrado». El joven se entregó la víspera de cumplir 18 años, cinco meses después de perpetrar el crimen. El acusado, por lo tanto, estuvo sujeto a la jurisdicción especial para menores y pese a que cuando fue juzgado y luego sentenciado era ya mayor de edad, la autoridad judicial acordó que cumpliera la pena en el centro de Ibaiondo, donde aún continúa. Por ello, la medida ha de ser revisada anualmente.

Sujeto al programa

Su situación podría modificarse siempre y cuando la respuesta del menor no fuera la adecuada al programa establecido. Sin embargo, los informes elaborados por el equipo psicotécnico y el servicio judicial de ejecución de medidas que han evaluado su comportamiento han destacado la evolución favorable que ha experimentado Etxeberria, de ahí que consideren que para su resocialización sería conveniente que continuara en el centro de menores. Hace tres años, en otra vista similar, Ander Etxeberria pidió perdón a la familia de Amaia. Era la primera vez que lo hacía y fue también la primera vez que el joven admitía de manera explícita su autoría en el delito. Es cierto que hace seis años, cuando se entregó ante el fiscal, reconoció su participación en el delito. Sin embargo, esta postura la mantuvo muy poco tiempo, ya que en una segunda declaración se desdijo de todo lo anterior. Entonces manifestó que no cometió el delito que se le imputaba y añadió que el autor fue un individuo que, según afirmó en el juicio, el día de los hechos le recogió en autoestop en Zarautz.

La sentencia, sin embargo, echó por tierra su versión. Los tribunales, en dos instancias distintas, declararon probado que el acusado abordó el 16 de marzo de 2011 a Amaia Azkue, de 39 años, frente al supermercado de Eroski de Zarautz y que tras agredirla en dos ocasiones, obtuvo de ella las tarjetas de crédito que portaba y sus claves secretas. Añadieron los jueces en su relato que el procesado acabó con la vida de la víctima con una piedra con la que le golpeó en la cabeza y que se deshizo del cuerpo arrojándolo a las aguas del embalse de Ibai-Eder, a donde se desplazó con el coche de la fallecida. Ander se dirigió posteriormente al barrio de Aratz-Erreka y allí se deshizo de algunos objetos que había en el automóvil. Seguido, se desplazó a Loiola y abandonó el turismo. Esa misma tarde, el acusado extrajo 300 euros con cada una de las tarjetas de la víctima.

Si no cumpliera el programa establecido, podría ingresar en una cárcel de adultos

Por estos hechos, el joven azpeitiarra fue condenado a diez años. Se trata del máximo castigo que cabe fijar a un menor de 17 años. Fue declarado autor de un delito de asesinato, robo con intimidación, sustracción de vehículo a motor y también de un delito contra la seguridad vial, después de que el día del crimen condujera el coche de la víctima sin tener carné.

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