El juicio a 'la manada' por la violación de Sanfermines

Los acusados caminan por Carlos III instantes después de los hechos que van a juzgarse./
Los acusados caminan por Carlos III instantes después de los hechos que van a juzgarse.

Desde hoy y durante unos diez días de vistas a puerta cerrada, un total de 64 personas deberán declarar en la Audiencia de Navarra

GABRIEL GONZÁLEZ

El hecho de que el juicio sea a puerta cerrada no ha impedido que 30 medios de comunicación de toda España se hayan acreditado para seguir desde hoy en la Audiencia Provincial de Navarra uno de los juicios que más interés social, mediático y hasta político ha suscitado en los últimos años en el país: el de la violación grupal denunciada en los Sanfermines de 2016 en Pamplona. Cinco acusados, sevillanos, que aseguran que las relaciones fueron consentidas; una joven, madrileña de 19 años, que mantiene que la agarraron del brazo y la introdujeron a la fuerza en un portal, donde los cinco la violaron en repetidas ocasiones, y tres magistrados, los de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, que tendrán que decidir si los acusados son culpables –como sostienen la Fiscalía, la acusación particular y las acusaciones populares del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona–, o si son inocentes, como mantienen sus defensas. En caso de condena, las penas podrían alcanzar los 25 años de prisión.

El juicio comenzará este lunes a las diez de la mañana. A esa hora, en la sala del jurado, en la primera planta del Palacio de Justicia, las puertas se cerrarán y fuera quedarán los periodistas y familiares. Dentro, los acusados, el tribunal y las partes. Después de los trámites procesales, se preguntará a los procesados si reconocen todo o parte de los hechos. Los cinco negarán la agresión sexual. Pero uno de ellos, el exguardia civil, sí que asumirá el haber robado el móvil a la joven denunciante, algo que negó durante toda la instrucción pero que su abogado, en su escrito de defensa, reconocerá.

Los siete vídeos y otras claves

La denuncia:
Para el magistrado que instruyó el caso, la versión de la joven es «altamente sólida, coherente y creíble en cuanto a la forma en que fue introducida en el portal y en cuanto a la falta de consentimiento». Los policías y la pareja que la atendieron en un primer momento destacaron que estaba «en estado de shock». Las peritos psicológicas le dieron credibilidad. Las defensas subrayan contradicciones en el testimonio de la chica, que primero habló de cuatro y no cinco chicos, por ejemplo.
Los vídeos:
Cuando el exguardia civil detenido mostró a la Policía Municipal los vídeos que tenía en su móvil sobre los hechos –según él para mostrar su inocencia–, no era consciente de que estaba entregando la principal prueba en su contra. Según el informe de la Policía Foral sobre estos vídeos, la actitud de la chica es pasiva, neutra, no abre los ojos en ningún momento, y en ocasiones son los procesados los que dirigen sus movimientos con las manos, sin que ella diga una palabra. Ellos, al contrario, se jalean entre sí y reclaman su turno. Según el juez de instrucción, esta prueba contradice la versión de los acusados, que señalaron que era la chica la que llevaba la iniciativa. Las defensas sostienen que el análisis de los vídeos no deja de ser una interpretación subjetiva y que «en ningún momento se ve forcejeo ni resistencia entre el grupo y la víctima».
La versión de los cinco:
Para el juez instructor, son los procesados los que han incurrido en contradicciones, ocultando fases de su recorrido por Pamplona que luego se han demostrado. El magistrado también tuvo en cuenta que se negaron a declarar tras su detención, algo que no encaja con su versión de que todo era consentido. Durante la instrucción, también negaron haber robado el móvil a la joven, algo que ahora sí reconoce uno de ellos.
Las lesiones:
«No es relevante que no padeciera lesiones ante la superioridad física coactiva y colectiva empleada por los procesados», argumentó el juez, antes de que un informe revelara una lesión leve en la vagina. Actualmente, la joven está en tratamiento psicológico por estrés postraumático, según los informes. Las defensas replican que la brutalidad de los hechos descritos por la joven no encaja con que no sufriera ni un hematoma. También añaden que pudo gritar o resistirse, pero que no lo hizo.

El martes declarará la joven. Tal y como decidió el tribunal, que adoptó la decisión de celebrar el juicio a puerta cerrada para proteger su intimidad –y la de los acusados–, accederá al edificio custodiada por la Policía y por una zona que impida un contacto visual con los medios de comunicación. Cuando entre en la sala por uno de los pasillos internos, los acusados no estarán allí. Seguirán su declaración a través de un monitor, pero en otra habitación. Cuando termine de declarar, también saldrá escoltada. Los magistrados han prohibido tomarle cualquier imagen. A continuación, declarará la pareja que la encontró llorando y acurrucada en un banco.

Entre el miércoles y viernes, será el turno de los policías municipales de Pamplona y de la Policía Foral. Los que atendieron a la joven, los que detuvieron a los acusados, los que analizaron las cámaras, interrogaron a testigos, revisaron el contenido de sus teléfonos móviles...

También declararán dos personas que coincidieron con los acusados y la víctima antes de los hechos: el portero de un hotel al que los procesados preguntaron si tenía alguna habitación libre, y la vecina que entró en el portal y coincidió con uno de los procesados, que aprovechó la situación para dar paso al resto. Estas dos personas, al igual que la que encontró el móvil de la chica, declararán el jueves.

El lunes de la semana que viene será para los peritos. Los forenses y médicos que examinaron a la joven y emitieron el informe, y también los agentes de la Policía Nacional que realizaron la inspección ocular en el portal y analizaron los vestigios recogidos. Al día siguiente, continuarán las periciales, en este caso sobre dos aspectos nucleares del caso: el análisis de lo que se ve en los siete vídeos grabados por los acusados en el portal y el estado psicológico de la joven. En ambos casos, se confrontarán las posturas de los peritos y las de las defensas.

Al día siguiente, llegará por fin el turno de los acusados. Ellos declararán que las relaciones fueron consentidas y que todos fueron buscando un lugar donde mantener relaciones sexuales.

La Fiscalía pide 22 años, la víctima 25 y las defensas, la absolución

La Fiscalía reclama para los cinco acusados 22 años y 10 meses de prisión por tres delitos: una agresión sexual continuada, un delito contra la intimidad por haberlo grabado y el robo del móvil. La víctima eleva su petición a 24 años y 9 meses, mientras que el Gobierno de Navarra pide 25 y el Ayuntamiento de Pamplona 25 años y 6 meses. Las defensas reclaman la absolución. Para la Fiscalía, los cinco acusados tuvieron desde el inicio la intención de mantener relaciones sexuales con la joven, sin que ella lo supiera. Eran las 2.50 horas del 7 de julio de 2016 cuando la chica se sentó en un banco de la Plaza del Castillo, donde se celebraba un concierto. Allí coincidió con algunos de los acusados y empezaron a hablar.

Poco después, expone la fiscalía, ella dijo que se iba a dormir al coche, aparcado en Soto de Lezkairu y ellos se ofrecieron a acompañarla, «si bien su intención era la de buscar un sitio para mantener relaciones sexuales con ella en grupo, algo que la joven desconocía». De esta manera, sigue la Fiscalía, «se hicieron valer de su superioridad física y numérica» para introducirla a la fuerza en un portal y violarla en repetidas ocasiones. La víctima, subraya el Ministerio público, «no pudo ejercer la más mínima resistencia ante el temor a sufrir un daño mayor, ni huir del lugar». Mientras todos mantenían relaciones sexuales con la denunciante, reclamando el turno, dos de los procesados comenzaron a grabar y a tomar fotografías con sus teléfonos móviles, «con la intención de mostrarlos, enviarlos y difundirlos a su grupo de amigos», algo que no llegaron a hacer. Al terminar, los cinco se marcharon y la dejaron sola en el interior del portal.

Las defensas mantienen una versión completamente distinta. Afirman que tras coincidir en el banco empezaron a hablar sobre sexo, la conversación fue a más y decidieron, «de común acuerdo», buscar un lugar para mantener relaciones sexuales. Así hasta que llegaron al portal, al que accedió uno de los acusados mientras todos esperaban fuera. Durante la espera, la chica se besó con uno de los acusados (ella lo reconoció) y después entró con los demás al interior «sin que nadie la forzara», resaltan las defensas, que agregan que pudo haber pedido auxilio y no lo hizo, y que tampoco mostró negativa a mantener relaciones sexuales.

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