Adrián, el joven apuñalado en Villaviciosa: «Era la alegría del pueblo»

Adrián, el joven apuñalado en Villaviciosa: «Era la alegría del pueblo»

El joven falleció al recibir varias cuchilladas en el pecho tras una pelea a la salida de un bar en la madrugada del sábado

LAURA CASTRO / CRISTINA TUERO

Adrián Gancedo, de 32 años y vecino de la localidad asturiana de Rozaes, fallecía este domingo en Villaviciosa a causa de las lesiones infligidas con arma blanca por el joven de 20 años y vecino de Bayones, Brayan Tuero. Se trata de la segunda muerte de este tipo en Asturias en menos de un día, tras el fallecimiento en Avilés de Daniel Capellán, de 44 años, apuñalado por el novio de su hermana cuando trataba de defenderla de una agresión.

El ataque en Villaviciosa se produjo hacia las 4.30 horas de la madrugada, tras una pelea. Los sanitarios del centro de salud se trasladaron con la ambulancia medicalizada hasta el lugar de los hechos, pero no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven, quien falleció por las múltiples heridas de arma blanca que recibió en el pecho.

Adrián Gancedo, de 32 años, era un hombre «sencillo y tranquilo». Así lo afirmaban familiares, amigos y vecinos en un concejo consternado tras conocer su fallecimiento.

Residió un tiempo en Gijón, junto a la que entonces era su mujer y su hija, hasta que se separó y decidió volver a Rozaes, su pueblo natal, donde vivía con su abuela. «Siempre estaba colaborando con algún vecino segando huertas o recogiendo manzanas. Le gustaba la normalidad y la tranquilidad del pueblo», señaló Ana Costales, amiga desde la infancia de Adrián. Con lágrimas en los ojos, Ana recordaba cómo «hace solo unos días nuestros hijos estaban jugando juntos por el pueblo mientras nosotros hablábamos de la vida». Aunque siempre estuvo muy ligado al mundo de la carpintería, desde su regreso a esta localidad del concejo de Villaviciosa, Adrián se había establecido como autónomo agrario. «Era un hombre de familia, muy trabajador y de carácter noble», destacaba su vecina Olaya Arboleya.

El propietario del local junto al que sucedieron los hechos, Javier Pérez, también aludía, nervioso todavía por lo sucedido, al carácter apacible y bondadoso de Adrián. «Nunca causaba problemas. Venía, pasaba un buen rato, hablaba con sus conocidos y se iba a casa», agregó.

La muerte de Adrián Gancedo ha conmocionado al concejo de Villaviciosa, especialmente a los vecinos de Rozaes. «Ha sido como un jarro de agua fría. Es una pérdida muy grande para nosotros. Adrián era la sonrisa y la alegría del pueblo», subrayó Olaya Arboleya, quien también tenía palabras para los familiares de la víctima. «Lo peor se lo lleva la familia y, especialmente, su niña. Este es un golpe muy duro», remarcaba.

Quien conocieron a Adrián no terminaban de explicarse cómo pudo suceder algo así. «Nunca pensamos que esto pudiera pasarle a alguien como él. Jamás ha tenido el más mínimo altercado con nadie, no entendemos qué ha podido pasar para que se viera involucrado en una pelea de este tipo», indicaban.

En Rozaes todos le definían como un hombre amable y cercano, al que era difícil ver enfadado. «Es increíble pensar que una noche puedas salir de casa y no volver por algo tan sencillo como estar en el lugar equivocado en el peor momento posible», lamentaron.

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