Absuelven al exvicepresidente de Euskaltel de la muerte de una amiga en Kenia

Alden, en una comparecencia en el juzgado de Nairobi. /Reuters
Alden, en una comparecencia en el juzgado de Nairobi. / Reuters

Un detective privado británico demuestra que a la mujer se le disparó un arma de forma accidental en casa de Richard Alden

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

El exvicepresidente de la operadora vasca de telecomunicaciones Euskaltel, Richard Alden, descansa ya en la casa que tiene en la selecta urbanización de Roche, en el municipio gaditano de Conil, tras dejar atrás una pesadilla que ha durado año y medio. Durante este tiempo ha estado sometido a una dura investigación por un juzgado de Nairobi (Kenia), como presunto autor de la muerte de su amiga Grace Wangechi, que murió en su vivienda víctima de un disparo de arma corta. Desde el primer momento, la Policía apuntó a Alden como sospechoso de haber sido el autor del disparo que acabó con la vida de la mujer, de 42 años, lo que llevó a la juez que instruía el caso a dictar una orden de prisión que se mantuvo durante algo más de un mes.

Los hechos sucedieron a principios de junio del pasado año, en la casa que Richard Alden habitaba con su familia en un barrio residencial de la capital de Kenia. Su mujer y sus tres hijos estaban de viaje en Inglaterra y Alden había comenzado a empaquetar todas sus pertenencias, ya que había sido cesado como máximo ejecutivo de Wananchi, una plataforma de contenidos audiovisuales que opera en el Este de África y ponía rumbo a un nuevo proyecto en México. Alden declaró a la Policía que su amiga había acudido a su casa para ayudarle con la mudanza y que recibió un disparo en la cabeza de forma accidental. Según su versión, la mujer había cogido de su habitación una pistola -una Glock 17- que se disparó accidentalmente mientras la sostenía en una mano y trataba de hacerse un selfie frente a un espejo.

Aunque fue el propio Richard Alden quien llevó a la víctima al hospital y a que no hizo el menor intento de escapar del país, la Policía puso en tela de juicio su versión desde el primer momento. Los periódicos locales, incluso, recogieron una versión policial que relacionaba sentimentalmente a Alden y a la joven fallecida, en lo que se dibujaba ya como un supuesto crimen pasional.

Lo cierto es que la familia de Grace Wangechi desechó esa versión y mostró su convicción de que la muerte, efectivamente, era producto de un accidente. El ejecutivo había argumentado que tenía siempre un arma en su habitación, ya que era habitual que durante la noche entrasen extraños en la zona ajardinada de su casa. Admitió que la pistola estaba cargada con una bala y se lamentó de haber dejado quitado el seguro, un descuido que resulto mortal.

Evidencias

La absolución -permanecía en libertad condicional desde julio de 2016- ha llegado tras la intervención de un famoso detective privado británico, Jelfrey Katz. Este investigador cuenta con dilatado curriculum y una actuación estelar en el pasado, tras haber sido contratado por la familia del banquero italiano Roberto Calvi. Kaltz demostró que Calvi, que apareció ahorcado bajo un puente de Londres en junio de 1982, no se había suicidado, sino que fue asesinado por un grupo ligado a la mafia. En este caso, el trabajo de Katz -contratado por el exvicepresidente de Euskaltel- se ha centrado en demostrar que la tesis del disparo accidental encaja con las evidencias. Así, junto con un experto en balística, ha conseguido demostrar que la bala entró en la cabeza de la joven de rebote, tras impactar primero en el suelo, y no de forma directa como había sostenido la Policía.

Un experto en balística prueba que el proyectil impactó en la mujer tras rebotar en el suelo

Richard Alden permaneció ligado a Euskaltel, como vicepresidente de la compañía, desde finales de 2012 hasta mayo del pasado año, apenas unas semanas antes del luctuoso suceso. Llegó a la empresa vasca como vocal independiente del consejo de administración, de la mano de los fondos de inversión Investindustrial y Trilantic, que habían adquirido un importante paquete de acciones de la operadora a Kutxabank. Hasta ese momento y tras su paso por la firma Deloitte, Alden había desempeñado varios cargos de responsabilidad en empresas de telecomunicaciones, entre ellas ONO. En el momento de la salida a Bolsa de Euskaltel, en abril de 2016, Alden recibió una gratificación extraordinaria de 1,48 millones de euros de manos de la empresa vasca.

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