La solución al crimen del pantano se complica sin confesión ni pruebas

La solución al crimen del pantano se complica sin confesión ni pruebas
EFE

Los Mossos insisten en que no tienen dudas de que Jordi Magentí asesinó a la pareja

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Los Mossos d’Esquadra insisten: no tienen la más mínima duda de que Jordi Magentí Gamell asesinó el pasado 24 de agosto en el pantano de Susqueda, en Girona, a los jóvenes Paula Mas Pruna y Marc Hernández López. Es más, fuentes de la División de Investigación Criminal afirman sin sombra de duda de que hay «carga probatoria» suficiente para mandar de vuelta a la cárcel a Magentí, condenado en 1997 por asesinar a su exmujer. Pero lo cierto -admiten los investigadores- es que, tras tres días detenido, el principal acusado del doble crimen ni se ha derrumbado ni ha confesado y que los funcionarios -a falta de poder cotejar el ADN recopilado en su vehículo y en sus ropas- no tienen una prueba de cargo, un indicio irrefutable, que le vincule con el doble homicidio después de 72 horas de rastrear palmo a palmo las dos viviendas del acusado en Anglés y los huertos de su familia.

Con esas mimbres, Jordi Magentí Gamell será puesto hoy por la mañana a disposición del Juzgado de Instrucción 2 de Santa Coloma de Farners (Girona), después de que el cuerpo autonómico haya decidido agotar el plazo máximo de detención. Este órgano judicial es el que ayer dejó en libertad con cargos a Jordi Magentí García, el hijo del sospechoso del doble crimen. El vástago, de 26 años y que se negó a declarar, quedó imputado solo por un delito contra la salud pública (tráfico de drogas) después de que se incautaran en sus domicilio cantidades significativas de marihuana. Los Mossos no le acusaron formalmente de estar vinculado a los asesinatos de pantano. El hijo de Magentí ya tenía antecedentes por el cultivo de ‘maría’ en la casa de su abuela en Anglès, en la que vivió un tiempo con su padre y su nueva esposa.

Precisamente, la pista de la marihuana se está convirtiendo en las últimas horas en el eje central de la investigación de los Mossos en busca de un móvil para el doble asesinato. Responsables del operativo revelaron ayer que tanto Magentí, que solo cobra un subsidio por una incapacidad, y su hijo, sin trabajo conocido, vivían básicamente del cultivo y la venta de esta droga. Ambos -apuntaron estas mismas fuentes- cuidaban de varias plantaciones clandestinas de esta hierba en las riberas más inaccesibles del embalse de Susqueda. El supuesto asesino acudía casi a diario a controlar dichas plantaciones, una de las cuales se encuentra en la parte oriental del embalse, muy cerca de donde aparecieron los cuerpos de los dos jóvenes.

En los tres escenarios

Los Mossos investigan si Paula y Marc, buscando un lugar donde poder acampar y llegar a una orilla accesible para poder fletar su kayak, pudieron acabar en una de estas plantaciones. Y Magentí les mató para guardar su secreto, que en realidad no era tal, porque en la comarca era conocido su ‘negocio familiar’.

Las investigaciones atestiguan que, efectivamente, Magentí, tanto el día del doble asesinato como en las jornadas posteriores, se movió por el pantano. Las triangulaciones de su móvil y las grabaciones de las cámaras de seguridad le sitúan en las cercanías de tres de los escenarios de los crímenes (las zonas donde se hallaron los cuerpos, el Opel Zafira de las víctimas y el kayak hundido de los chavales). Pero todo, por el momento, son pruebas circunstanciales.

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