Un año sin Pablo Ráez

Pablo Ráez se convirtió en un ejemplo de fortaleza y actitud frente al cáncer./EFE
Pablo Ráez se convirtió en un ejemplo de fortaleza y actitud frente al cáncer. / EFE

«La muerte forma parte de la vida, no hay que temerla, sino amarla». Su recuerdo permanecerá siempre en la memoria de quienes vieron en él un espejo en el que mirarse

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La luz de Pablo Ráez se apagaba hace un año. Aunque el joven marbellí ya no está, su recuerdo permanecerá siempre en la memoria de quienes lo conocieron y de quienes vieron en él, a través de los mensajes de esperanza y solidaridad que lanzó, un espejo en el que mirarse. El 25 de febrero de 2017, Pablo se iba, en su hogar y acompañado por su familia. Tenía 20 años y toda la vida por delante, pero una leucemia linfoblástica aguda, que le diagnosticaron en marzo de 2015, puso fin a su existencia tras dos años de dura e intensa lucha contra la enfermedad. Como él dijo cuando su grave padecimiento ya hacía prever cuál sería el final: «La muerte forma parte de la vida, por lo que no hay que temerla, sino amarla». Una pincelada de su filosofía, que es lo que hoy queda y que repasamos taa través de sus frases más recordadas.

«No te cuesta nada compartir un poquito de ti por intentar salvar la vida de alguien. Solo te da»

La historia de Pablo Ráez, un chico que quería ser bombero como su padre, cruzó fronteras y se ha convertido ya en un modelo de entrega y de superación. La leucemia lo derrotó, pero no podrá eliminar su legado, que perdurará en el tiempo. Un ejemplo de ello es que Andalucía ocupa la primera posición de España en donantes de médula ósea. El mensaje de Pablo sigue presente y ha permitido superar en más de un 300 por ciento las previsiones de donantes de médula ósea en la provincia de Málaga a lo largo de 2017. Su lema «Siempre fuerte» se hizo viral y se repitió exponencialmente en las redes sociales (#siemprefuerte), así como su gesto con los brazos expresando esa fortaleza.

«Cada día es una lección, hay que aprovecharla. Si no sonríes, pierdes»

«Ha sido lo que tenía que ser. Su cuerpo ya no podía soportar más. Él lo sabía y lo sabíamos nosotros», afirmaba su padre, Francisco Ráez, al confirmar la muerte de su hijo, cuyo estado se agravaban irremisiblemente. No fructificó el segundo trasplante de médula ósea que le hicieron en el Hospital Regional Carlos Haya. Si en el primer implante el donante fue el padre del Pablo, en el segundo lo fue una joven norteamericana. Ninguno de los dos logró el efecto deseado y la leucemia siguió avanzando sin que los tratamientos aplicados consiguieran vencerla.

«Que no te detenga un día malo, los días malos son buenos para valorar los días mejores»

Pese a ser consciente de que la terapia recibida no daba el resultado ansiado, Pablo Ráez, luchador y guerrero incansable, no se dio por vencido y continuó plantándole cara a la enfermedad. A finales del mes de enero de 2017, aun consciente de que su estado empeoraba, el joven mantuvo su espíritu positivo. En una aparición en las redes sociales contó que el segundo trasplante de médula no estaba funcionando. «Admito que es un momento duro, dan ganas de tirar la toalla, de dejar de sufrir, de descansar de una vez... pero no me rindo, sigo y seguiré luchando, día tras día hasta que llegue mi día, sea mañana o en 70 años», relató.

«Me puedo amargar o seguir adelante con una gran sonrisa, porque este es mi destino»

Además de encarar con entereza la noticia de que en su organismo había más células suyas malas (80 por ciento) que buenas de la donante (20 por ciento), Pablo Ráez demostró una vez más su grandeza y bondad al pensar en los enfermos que estaban pasando por una situación similar a la suya. «Ánimo a todas las personas que estéis en una dura batalla; ánimo a los que hayáis perdido a un ser querido. Todo pasará y todo llegará», escribió.

«Nunca te puedes rendir, todo pasa y todo llega. Lucha siempre»

Y su muerte llegó ayer cuando su resistencia ya se agotó. La triste noticia de su fallecimiento fue un jarro de agua fría que heló a todos los que confiaban en que el trasplante de médula cumpliese con la misión de acabar con la leucemia. Las reacciones tras conocerse el óbito del joven marbellí no se hicieron esperar. Las muestras de condolencia se transmitieron a través de las redes sociales enviadas desde distintos sectores de la sociedad. Todos coincidieron en que con la muerte de Pablo Ráez se perdía a un «gran luchador y una magnífica persona».

«La muerte no es triste, lo triste es que la gente no sepa vivir»

Su sonrisa eterna presidió el acto de entrega de los títulos de Hijo Predilecto y de las Medallas de Andalucía con motivo del 28-F del pasado año. El homenaje se producía tras la entrega de la Medalla de Andalucía a la Coordinación Andaluza de Trasplantes con motivo de sus 25 años años. Su ciudad, Marbella y Málaga, también grababan su recuerdo en letras de oro con la entrega de las Medalla de su ciudad y la provincia, respectivamente.

«Nunca te des el lujo de rendirte. Pasará lo que tenga que pasar, así que acéptalo como venga»

Pablo dejó un legado importante. Por eso La Fundación del Málaga ha cogido prestado su lema 'Siempre Fuerte' para convocar unos premios que arrancaron este 2018 con una clara vocación social. Se trata de un homenaje póstumo al joven marbellí que este año ha recibido el jovencísimo cantante veleño Adrián Martín. Como decía el propio club en su entrega, otro ejemplo de «superación, fuerza y vitalidad», por no rendirse a pesar de todas las dificultades que se han presentado en su corta vida.

«Sé feliz y disfruta de tu vida. Que, por cierto, es única...»

El mensaje de Pablo Ráez sigue presente que ha permitido superar en más de un 300 por ciento las previsiones de donantes de médula ósea en la provincia de Málaga a lo largo de 2017. El joven abrió un camino que ha sido recorrido por muchas personas que han querido sumarse a la campaña puesta en marcha por Pablo Ráez, cuya historia se convirtió en viral a través de las redes sociales. Andalucía es la comunidad autónoma española que lidera las donaciones de médula ósea, según datos del Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS),. Dijo su hermana que «solo se olvida a una persona cuando se la deja de querer» y, un año después de su muerte, Pablo Ráez sigue estando más presente que nunca.

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