Los enfermeros no podrán vacunar sin prescripción médica en Osakidetza

El Servicio Vasco de Salud estudia la posibilidad de recurrir ante el Supremo la sentencia del Tribunal Superior

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha suspendido una instrucción del Departamento de Salud que obligaba a los enfermeros a vacunar a la población sin necesidad de exigir una prescripción médica individualizada. La decisión judicial respalda así la solicitud de los colegios de enfermería de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa de anular cautelarmente esa orden relativa a las campañas de vacunación tras la entrada en vigor en 2015 el Real Decreto que establece que cualquier actuación de estos profesionales relacionada con un medicamento debe ir siempre acompañada de la receta del facultativo.

El sindicato Satse explicó ayer que la sentencia «confirma» esa normativa estatal. El tribunal deja claro que las vacunas también son fármacos clasificados por la Agencia Española del Medicamento «como de prescripción médica». Con esta decisión judicial, los enfermeros vascos no podrían vacunar de la gripe en la próxima campaña de octubre sin una receta individualizada del médico a cada paciente.

La sentencia -fechada el pasado 27 de junio- desestima el recurso de Osakidetza contra un auto de un juzgado de Vitoria que suspendió cautelarmente la instrucción. Argumenta que la orden anulada intentaba crear «artificiosamente» una nueva acepción del verbo «prescribir», al dar por hecho que, al introducir administrativamente la vacuna en un calendario, «ya cabría hablar de prescripción». Para el tribunal vasco, «este razonamiento serviría también para estimar prescritos todos los fármacos permitidos en el sistema de salud». Si fuese así, «en ningún caso haría falta ya la intervención del médico, odontólogo, ni del podólogo». Dejaría sin contenido, añade, a las normas «que reconocen a estos profesionales la facultad de expedir recetas, de prescribir, de individualizar el tratamiento, indicando a cada paciente la medicación que debe utilizar».

El real decreto que firmó el exministro de Sanidad Alfonso Alonso anulaba la posibilidad de que un profesional de la enfermería administrara vacunas sin receta médica, aunque fue recurrido por el Ejecutivo de Vitoria. Además, la consejería de Salud elaboró una instrucción -que obligaba a los enfermeros a administrar las dosis a la población sin receta del médico- con el fin de proteger a estos profesionales en su cometido diario.

De interés público

La Mesa de la Profesión Enfermera, integrada por el Consejo General que agrupa a estos trabajadores y la central Satse, aconsejaba no administrar la vacuna «si previamente no existe una prescripción del médico y una determinación del protocolo a seguir», ya que el profesional se arriesgaba a «incumplir una normativa de mayor rango», como es un real decreto.

La orden de Osakidetza apoyaba la legalidad de su orden en que las campañas de vacunación se derivaban de una decisión adoptada por la autoridad sanitaria en materia de salud pública. La sentencia rechaza los argumentos del Departamento vasco. Defiende que se trata de una «instrucción destinada a las Direcciones de las Organizaciones de Servicios, y no a los enfermeros», y que dejaría a los pacientes «sin los beneficios» que marca la normativa estatal.

La decisión judicial considera que esa instrucción afecta también a los intereses de la enfermería. El tribunal subraya que «el real decreto estatal debe primar porque representa el interés público», que no es «la autoorganización» del Departamento vasco de Salud «y sus propios criterios médicos», censura. Ese interés público, aclara, es «el suministro de las vacunas a quienes las necesiten, suministro que no se ve amenazado con la suspensión, pues serán los médicos quienes diagnostiquen la dolencia o verifiquen la existencia del riesgo a prevenir y prescriban la vacuna».

La Mesa de la Profesión Enfermera mostró ayer su «satisfacción» porque la Justicia haya refrendado lo que «ya venía advirtiendo» desde la aprobación del decreto estatal que regula la labor de estos profesionales. «Mientras no se modifique esa normativa estatal, si un enfermero administra una vacuna sin que exista una prescripción previa del médico estará vulnerando la legalidad y realizando una actividad que es competencia de otro profesional», advirtieron sus portavoces.

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