Testamento vital y médicos de familia

Osakidetza tiene cientos de consultorios y centros de salud de diferentes dimensiones por todo el territorio vasco

Hospital de Cruces./Jordi Alemany
Hospital de Cruces. / Jordi Alemany
MABEL ARCINIEGA

Osakidetza tiene cientos de consultorios y centros de salud de diferentes dimensiones por todo el territorio vasco. Por ellos, más pronto que tarde, termina pasando buena parte de la población en general y la práctica totalidad de los mayores. En definitiva, el servicio de Atención Primaria constituye una amplísima red de 'oficinas' con más de 1.500 profesionales médicos accesibles, con buena preparación técnica y humana, apreciados por la población y en quienes se ha depositado un elevado nivel de confianza. Un equipo de primera categoría que envidiaría cualquier empresa.

Con estas premisas el consejero de Salud ha llegado a la nada difícil conclusión de que la red asistencial primaria es la idónea para absorber este servicio social y conseguir así una multiplicación apreciable de los testamentos vitales que se hacen. Es de suponer, aunque ignoramos los datos, que las cifras actuales resultan poco satisfactorias y que el plan no progresa lo suficiente y amenaza fracasar.

Pero, señor Darpón, se quiere endosar a los médicos de familia un nuevo servicio social (uno más, porque ya tienen unos cuantos en su mochila) y esto se hace cuando usted que es (¿o fue?) médico de familia, sabe perfectamente que la Atención Primaria está sobrecargada hasta más allá de los límites que serían razonables. Las causas son múltiples.

La población que vemos en los consultorios ha envejecido, ya que nuestra esperanza de vida es de las mayores del mundo; pero como toda moneda tiene cara y cruz, los enfermos crónicos y con afecciones múltiples son cada vez más numerosos. La civilización contemporánea percibe los servicios médicos bajo un prisma mucho más consumista que en otros tiempos y se dan ciertas demandas que difícilmente tenían cabida en otros tiempos.

Pese a disponer de más información (quizás precisamente por eso), la población general es menos autónoma frente a los problemas de salud y por ello se demandan más consultas a sus médicos. Se exige 'plácet' médico para numerosas actividades.

Es evidente que los medios diagnósticos que tenemos, así como las posibilidades terapéuticas frente a la enfermedad, se han multiplicado, con la consiguiente repercusión en tiempo y esfuerzo que hay que dedicar al enfermo. Es casi ocioso incidir en otras funciones que han adquirido una trascendencia que no tenían antaño. ¿Habrá que recordarle la importancia que tiene la prevención y la educación de la salud? Los consejos sobre hábitos saludables o dañinos, la alimentación, comportamientos adictivos... y esta lista no es ni mucho menos exhaustiva como le consta.

Se quiere cargar a los médicos de familia con nuevas tareas cuando usted conoce de sobra que no hay sustitutos suficientes para cubrir las ausencias de los médicos. Cuando se ponen enfermos; cuando tienen vacaciones (el verano está a la vuelta de la esquina y sabe el agobio que padecieron las consultas en 2017), hasta cuando se ausentan para cometidos externos indicados por los propios mandos del sistema. Debe saber que en muchas ocasiones se ponen problemas a las reducciones de jornada que piden muchas médicas de familia para cuidar de sus hijos de corta edad. Y a todos nos consta que somos una profesión marcadamente feminizada, en especial en las franjas de edad más jóvenes. ¿Dónde queda la conciliación familiar? Usted sabe que los médicos de Atención Primaria absorben regularmente gran número de consultas extra y comprimiendo su agenda de trabajo.

Todo esto, señor consejero, está detrás de la desmoralización y el hartazgo, tan generalizados en la Atención Primaria y tan ausentes en generaciones anteriores. Varias muestras de ello han saltado a la prensa. No le extrañe, pues, que pocos estudiantes quieran dedicar su vida profesional a la sufrida medicina de familia o de cabecera si lo prefiere, por muy necesaria que sea esta modalidad. Es que, ¿sabe usted?, la vocación es importante, y la motivación es algo que no falta entre los profesionales de Atención Primaria; pero ella sola no basta. Hay que cuidar a los cuidadores.

Por esto, aunque el testamento vital nos parece muy conveniente, aunque estamos de acuerdo en que es bueno facilitar los trámites para cumplimentarlo, rechazamos el cómo y cuándo lo quiere poner en marcha, precisamente cuando más sobrecargada está la Atención Primaria. Que un titulado en Medicina de Familia puede ser excelente asesor para este cometido es algo en lo que podemos coincidir; pero que ese médico deba ser el mismo que ya está sobradamente atareado, de ninguna manera lo podemos compartir. Deben buscarse soluciones alternativas.

Afirma que los médicos se han mostrado de acuerdo y no ven problemas. Permítanos discrepar. Nuestra percepción es justamente la contraria. Diga usted a los médicos cuánto tiempo han de restar a sus enfermos en consulta para dedicarlo a los testamentos vitales; convenza a la opinión pública de que su médico deberá ir más rápido y estará más cansado cuando a cada paciente le toque entrar en consulta, pero que eso no es importante, que los 10 minutos por consulta son solo un eslogan.

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