SALUD

Los riesgos de abusar de las bebidas energéticas

Los expertos advierten de los riesgos del consumo frecuente de estos productos, algunos de los cuales llevan en una lata el equivalente a 13 terrones de azúcar

DIANA ANSORENA

Las bebidas denominadas energéticas irrumpieron en el mercado europeo a finales de los años 80 y, tras ganar popularidad en Europa, la industria americana las empezó a comercializar de manera habitual. En un informe elaborado por la Autoridad Europea de Seguridad alimentaria (EFSA) en 2013 en el que se evalúa el consumo de estas bebidas en Europa, se alude a estos productos como «bebidas no alcohólicas que contienen cafeína, taurina y/o vitaminas (a menudo en combinación con otros ingredientes) que se comercializan por sus efectos reales o percibidos como estimulantes, energizantes y potenciadores del rendimiento».

Actualmente se comercializan cientos de marcas que incluyen grandes cantidades de cafeína que oscilan entre 70 a 400 mg por litro, si bien en algunos casos estas cantidades pueden ser incluso superiores (‘energy shots’). Contienen, además, una elevada cantidad de azúcares (unos 55 gramos en una botella de medio litro) y, precisamente por eso, reciben el nombre de energéticas. Otros ingredientes habitualmente presentes en este tipo de bebidas son la glucuronolactona, extracto de guaraná, ginseng, ginkgo biloba y l-carnitina. La tendencia al alza de este tipo de bebidas ha llevado a organismos internacionales relacionados con la salud a realizar un seguimiento y una valoración de la ingesta de cafeína por parte de la población. Este seguimiento se ha centrado fundamentalmente en estudiar grupos de población que pueden ser especialmente sensibles a los efectos de esta sustancia, tales como mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, niños, adolescentes, adultos jóvenes y personas que padezcan algún tipo de desorden cardiovascular o trastornos neurológicos.

Por edades

Como resultado de estos estudios, se estima que, para adultos sanos, una ingesta diaria de hasta 400 miligramos al día de cafeína no se asocia con efectos adversos en la salud cardiovascular o salud ósea. Sin embargo, la ingesta recomendada de cafeína para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia se fija en 300 mg/día. En el caso de adolescentes, donde precisamente se han observado las mayores prevalencias de consumo de bebidas energéticas (el 68% de la población de edad entre 10-18 años las consumen), se desaconseja su inclusión en la dieta.

Diana Ansorena es catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Navarra

Los expertos aseguran que incluir estas bebidas de forma habitual puede conllevar algunos riesgos. De hecho, algunas latas de bebidas energéticas más conocidas contienen el equivalente a 13 terrones de azúcar, lo que supone mayor riesgo de padecer enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2 o caries dentales. Por otro lado, la presencia de cafeína en las bebidas energéticas puede ejercer un efecto diurético, facilitando una posible deshidratación, además de incrementar la presión arterial y favorecer un estado de agitación y nerviosismo. Dependiendo de las marcas, una sola lata puede contener de 80 a 200 mg de cafeína (en algunos casos incluso más).

Ojo con el alcohol

Otra de las recomendaciones generales respecto al consumo de estas bebidas es evitar combinarlas con la ingesta de alcohol. Al mezclarlas con bebidas alcohólicas, se modifica negativamente la función cognitiva, por lo que se pueden desencadenar comportamientos de riesgo. Estos riesgos pueden incrementarse en personas con especial sensibilidad a la cafeína o personas que padezcan algún desorden cardiovascular. Sin embargo, esta peligrosa práctica es algo muy habitual entre los jóvenes. El alto contenido de cafeína oculta los efectos del alcohol en el organismo, por lo que disminuye la percepción de intoxicación etílica y puede implicar un incremento en el consumo de alcohol.

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