La receta obligatoria condiciona este año la vacunación contra la gripe

Sanitaria preparando una vacuna. / E. C.

Osakidetza busca una fórmula para evitar un colapso después de que un decreto ministerial impida a las enfermeras administrar la inyección sin prescripción médica

MARÍA JOSÉ CARRERO

El lunes 16 de octubre es, en principio, el día elegido por el Departamento vasco de Salud para arrancar la vacunación contra la gripe. Así se lo han comunicado sus responsables a los profesionales sanitarios. A dos semanas de la fecha, sin embargo, Osakidetza aún no ha decidido cómo recetar una inyección que se ponen más de 350.000 vascos. El origen del problema es el real decreto del Ministerio de Sanidad de 2015 que impide a los profesionales de enfermería administrar cualquier fármaco si previamente no lo ha prescrito un médico.

Para salvar este obstáculo, la consejería de Jon Darpón sacó una instrucción para autorizar a los enfermeros inocular el antídoto. Al tratarse de un medicamento previsto en un calendario de vacunas aprobado e impulsado por las autoridades sanitarias, sostenía que esto suponía una receta de forma genérica. Sin embargo, el pasado verano, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco suspendió la normativa vasca porque modificaba el decreto estatal, recurrido por el Gobierno de Urkullu y otras comunidades ante el Tribunal Constitucional.

Mientras la Justicia se toma su tiempo para resolver el conflicto, la campaña de la gripe está a punto de arrancar. De hecho, el sistema de vigilancia de la enfermedad más común se activará en el conjunto de España la próxima semana, que se corresponde con la número 40 del calendario. El Servicio Vasco de Salud aún no ha dicho cómo se va a hacer. El sindicato de enfermería SATSE sostiene que el colectivo no puede vacunar sin una receta previa porque se expone a una denuncia. «Osakidetza no nos ha dicho cómo va a ser la prescripción. Creemos que puede ser por vía telemática, pero no lo sabemos con certeza», comenta el secretario general de la central en Euskadi, Josean de Leniz.

El dirigente sindical tiene muy claro que la solución definitiva tiene que ser la derogación del real decreto que firmó Alfonso Alonso en su etapa de ministro de Sanidad «cediendo a las presiones de la élite médica». En la misma línea, la presidenta del Colegio de Enfermería de Bizkaia, María José García Etxaniz, subraya que la legislación vigente «dice quién puede prescribir». «La solución, por tanto, es que esa ley se vaya al carajo. Y en eso estamos trabajando».

Mientras tanto, los médicos no ocultan su preocupación. Cumplir estrictamente el decreto supone que deberán realizar del orden de 350.000 recetas de la vacuna y esto creen que puede colapsar sus consultas. Han echado cuentas. «A cada facultativo le corresponden de media 300 pacientes para atender en 30 días, lo que supone 10 más cada jornada cuando las agendas ya están a tope», señala el portavoz del Sindicato Médico de Euskadi (SME), Agustín Gutiérrez. Los dirigentes de la central ya se han reunido con la directora general de Osakidetza, María Jesús Múgica. Le pidieron que sea cual sea la medida que se tome de ninguna forma suponga «sobrecargar a los médicos». Además, el SME es contrario a que la solución sea una prescripción «en bloque». Esto es, mediante una receta firmada por un médico de la dirección del Servicio Vasco de Salud que haga referencia a todos los colectivos a los que va dirigida la vacuna: mayores de 65 años, enfermos crónicos, embarazadas y personas inmunodeprimidas, fundamentalmente.

Cruce de acusaciones

Mientras los profesionales de enfermería sostienen que se trata de un problema provocado por los médicos, los facultativos les devuelven la ‘culpa’ por «exigir la prescripción médica sistemática previa a cualquier intervención de enfermería».

La dirección del Servicio Vasco de Salud se limita a decir que «está estudiando» la salida para que la vacunación arranque. Es más, llega a sugerir un retraso de la campaña «si sigue haciendo buen tiempo». Esta posibilidad, sin embargo, tiene su riesgo. La fecha de comienzo viene determinada por la época en que habitualmente comienza a circular el virus de la influencia, lo que ocurre en los meses de octubre y noviembre. Además, la vacuna comienza a hacer efecto aproximadamente a las dos semanas de su aplicación. Esto significa que no conviene demorarla mucho más.

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