«La felicidad está muy sobrevalorada»

Sofía Álvarez de Eulate sostiene que «hay mucha gente cansada de pelear para tener una serie de cosas». /Borja Agudo
Sofía Álvarez de Eulate sostiene que «hay mucha gente cansada de pelear para tener una serie de cosas». / Borja Agudo
Sofía Álvarez de Eulate, psiquiatra

Natural de Getxo, la nueva presidenta de la Sociedad Vasco Navarra de Psiquiatría habla de los males que atenazan el alma de la sociedad

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

«La felicidad es una de tantas cosas que nos quieren vender hoy». Lo dice la nueva presidenta de la Sociedad Vasco Navarra de Psiquiatría, la especialista de Getxo Sofía Álvarez de Eulate, que repasa en esta entrevista la actualidad informativa de su profesión. Alcoholismo, abuso de drogas, de psicofármacos y también de trabajo, una sociedad envejecida e insolidaria, eutanasia. «No es poca cosa trabajar por un poco de paz y tener la cabeza tranquila como para dormir bien», asegura.

- ¿Gozamos los vascos de buena salud mental?

- Tenemos una atención y unos cuidados bastante mejores que muchas otras comunidades. Quizás porque somos muy exigentes.

- ¿Y los catalanes, de qué modo cree que les afectará la situación política actual?

- Probablemente, se hayan visto poco afectados por los acontecimientos. Muchos seguirán preocupados y pendientes de sus problemas más acuciantes, como llegar a fin de mes, el resultado de una autopsia o una demanda de custodia; y otros muchos estarán más atentos a la evolución de la realidad política. La sociedad catalana es variada y sus deseos y temores, también.

- Estresado, envejecido, en crisis... ¿Este país tiene todas las condiciones para la enfermedad mental?

- No, pero sí es verdad que a nuestro cerebro no le sienta bien la sociedad actual. El mundo se mueve demasiado rápido y nos plantea exigencias que superan nuestras capacidades de adaptación.

- ¿Nuestro cerebro es incapaz de asimilar el mundo en que vivimos?

- Le sientan mal los entornos urbanos del siglo XXI y ciertas inestabilidades financieras, laborales, sentimentales... Es muy bonito eso de reinventarnos periódicamente, pero resulta muy cansado. Requiere muchos recursos y apoyos; y los humanos no estamos preparados para ello. Necesitamos puntos de seguridad para rehacernos tras una crisis.

- Es cansino, pero nos lo piden.

- Hay un discurso generalizado de que todos podemos con todo; y yo no veo que ése sea el caso. No nos queda más remedio que ir bregando para salir adelante a costa de muchos nervios y mucho cansancio. Un indicador es que hay mucha gente cansada, cansada de pelear para tener una serie de cosas y con la sensación permanente de vivir en la precariedad.

- ¿Es entonces una fuente de trabajo y negocio para ustedes?

- No sé si de negocio, pero sí de mucho sufrimiento.

- ¿De qué tipo?

- Las personas tenemos muchas necesidades que superan ampliamente las de techo y alimento. Muchas de ellas rara vez estan completas, como el reconocimiento, afecto, bienestar, realización personal, trascendencia. Las hay también espirituales.

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- ¿Ante qué síntomas deberían saltarnos las alarmas?

- Son múltiples. Uno necesita ayuda si después de un tiempo razonable no funciona, se ve incapaz de afrontar el día a día.

De la religión a la ciencia

- Desvele el secreto de la felicidad.

- La felicidad está muy sobrevalorada. Los humanos formamos parte de un plan evolutivo para sobrevivir como individuos y como especie y la felicidad nunca formó parte de ese programa evolutivo. Sólo forma parte de una de esas tantas cosas que nos quieren vender hoy.

- ¡Vaya...!

- No es poca cosa trabajar por encontrar un poco de paz, tener la cabeza tranquila como para dormir bien y sentirse a gusto con uno mismo. Una clave es aceptar las cosas como vienen; y hacer lo posible por gozar de una buena salud mental.

- Las autoridades sanitarias hacen campaña para reducir el consumo de psicofármacos. ¿Han empastillado demasiado los psiquiatras?

- Sí, hemos dado demasiadas pastillas. Los psiquiatras respondemos a una demanda social de alivio rápido. Estoy de acuerdo con que algunos grupos de fármacos, las benzodiacepinas, por ejemplo, son muy utilizados por la población en general.

- ¿Se convierten en medicables algunos sentimientos humanos, como la tristeza?

- La verdad es que sí. La gente busca alivio donde puede. Antes, en la religión y ahora en la ciencia. Hay una fe desmedida en la ciencia. Se nos olvida que hay sufrimientos propios de la condición humana que se alivian cuando hallamos la manera de darles un sentido. Los fármacos, sin restarles su utilidad, no ofrecen respuesta para muchas preguntas del ser humano.

- ¿Y conductas infantiles, como ser movido y contestón?

- Los padres están hoy demasiado solos en la tarea de educar. El compromiso social es cada vez menor y te encuentras con que cada familia tiene un modelo de educación. Además, las expectativas de bienestar sobre los hijos son cada vez mayores, cosa que tampoco es mala.

«Hay mucho ciudadano comprometido, pero cuando te toca de verdad, te ves sola» Pérdida de valores

- ¿Alguien debería decir a esos padres que esto no se arregla siempre con pastillas?

- Es cierto. Hay traumas que tienen que ver con la educación o la soledad, y la psiquiatría tampoco tiene respuesta para todos los malestares del ser humano.

Aumenta la soledad

- Habla de la sociedad, los padres... pero las recetas las extienden ustedes, los psiquiatras.

- Quizás estamos ya más sensibilizados respecto a la relación riesgo-beneficio de algunos fármacos; y cada vez somos más conscientes de que la complejidad de los desarreglos que abordamos requiere de más recursos que los farmacológicos y médicos. Necesitamos una sociedad más comprometida y articulada, que haga de colchón en caso de dificultad. Más ahora, que la familia extensa ha desaparecido.

- ¿Comprometida con qué?

- Con los mayores, con los niños... Desde fuera, parece una sociedad comprometida, pero es muy individualista. Hay mucha gente comprometida con la ecología, con su familia... pero cuando realmente le toca a uno, ese uno se queda solo frente a todos ellos. Si tengo que arreglar los cuidados de mi padre anciano, todo el mundo mira al Estado. Y está bien, el Estado tiene que responder, pero ha desaparecido la solidaridad entre vecinos, primos y tíos. Ha habido en las últimas décadas una serie de cambios sociales que han llevado a que la gente esté cada vez más sola y abandonada a su suerte.

- España es de los países donde más alcohol, tabaco y cannabis se consume. ¿Lo notan?

- Vemos con preocupación la normalización que se está dando del consumo de cannabis en cantidades importantes. En mi época te fumabas un porrito o dos entre siete o ocho personas, pero hoy no hay problema en meterse siete u ocho. Ahora que los jóvenes están concienciados del tabaco y el alcohol, me preocupa ese discurso generalizado de que el cannabis es natural y tranquiliza, cuando no es una sustancia que precisamente mejore la ansiedad, sino que la empeora. Además, no siempre se dice, pero aumenta a medio plazo el riesgo de trastornos psiquiátricos.

- ¿Debe legalizarse su consumo?

- No tengo claro que su legalización, como su ilegalización, prevengan del consumo. Veo a una juventud muy poco informada sobre sus riesgos. Necesitamos tanta educación sobre consumo responsable de cannabis entre jóvenes como de alcohol entre los adultos

«Al cerebro no le sienta bien la sociedad actual; es muy difícil reinventarse periódicamente» Nuevo mercado laboral

- Intentar regular el alcohol le costó el puesto a una ministra.

- El alcohol es una droga que produce mucho malestar y sufrimiento. Atendemos a muchísimas personas con problemas personales y familiares derivados de un consumo abusivo. En su justa medida, puede mejorar mucho la vida de los individuos, pero a nivel de salud no aporta nada.

- Cada vez que conocemos a un criminal despiadado se dice de él que es un enfermo mental. ¿Cómo se distingue a uno de otro?

- Ni estar enfermo te garantiza que seas bueno, ni ser malo es una enfermedad. Hay asesinos de todos los colores , algunos con patología y la mayoría sin ella. Hablamos de psicópatas y a los humanos nos gusta creer que el mal no existe y si alguien hace algo malvado, preferimos pensar que algo no le funciona.

- Todo el mundo no es bueno...

- No. Algo no funciona cuando alguien pierde la consideración de seres humanos de las personas, carece de sentimiento de culpa, es incapaz de empatizar con el otro. Todos estos aspectos no son, desde luego, síntomas de la enfermedad mental.

Nuevas tecnologías

- ¿Hasta qué punto son un desafío para su especialidad móviles, tabletas y demás familia?

- Vivimos en una sociedad llena de tentaciones, hay una oferta infinita de juego, internet, de ‘siempre disponible todo’. Autoregularnos es algo que a los humanos nunca se nos ha dado bien. Es un desafío que está cambiando por completo las relaciones.

- ¿A qué se refiere?

- A lo que supone la facilidad de decirle algo a otro por escrito, sin mirarle a la cara y sin querer recibir su respuesta. Las nuevas formas de comunicación son una ventaja, pero nos han introducido en un mundo de posibilidades que no sabemos gestionar a nuestro favor.

«La gente tiene más miedo a vivir demenciada durante quince años que a la muerte» Eutanasia

- ¿Desear la muerte propia es un signo de enfermedad mental?

- No siempre. Muchos no consideramos la vida como un valor absoluto. Puede haber situaciones en las que el sufrimiento o la pérdida de autonomía nos lleven a desear la propia muerte. En el 90% de los suicidios hay una situación mental abordable, pero tampoco diría que todos están ligados a la enfermedad mental. La gente no piensa en suicidarse cuando está bien.

- ¿Debe legalizarse la eutanasia?

- Este es un debate que vuelve periódicamente, porque se relaciona con la forma en que queremos vivir. La gente teme mucho más perder la cabeza y estar diez o quince años en situación de demencia evolucionada que morir. Los humanos de la sociedad civilizada no queremos vivir indefinidamente.

La receta ‘definitiva’

- ¿En qué debe mejorar la atención al paciente psiquiátrico?

- La psiquiatría ha de colaborar más con organismos que se ocupan de tareas afines, como potenciar los grupos de autoayuda, los de barrio, asociaciones de mujeres...

- ¿El sistema cuida a las familias?

- En general, la sociedad, no. No tenemos la conciencia de que el cuidado de los ciudadanos sea responsabilidad de todos.

- ¿Qué se propone como presidenta de la especialidad?

- Atraer a los psiquiatras jóvenes y ser una referencia para los profesionales de Bizkaia y Navarra.

- ¿Sus mejores consejos para gozar de una buena salud mental?

- La salud mental comienza por la salud física. Evite los tóxicos, coma sano, haga deporte con regularidad, mantenga con frecuencia relaciones fluidas y satisfactorias con otros seres humanos; tenga siempre algo que hacer. Y esté cerca de la naturaleza, mejor con animales.

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