Osakidetza operó el pasado año a 11.250 pacientes de más de 85 años

Osakidetza operó el pasado año a 11.250 pacientes de más de 85 años

La actividad quirúrgica aumentó en 2017, pero el envejecimiento impide bajar las listas de espera para entrar en el quirófano

MARÍA JOSÉ CARRERO

Salvo que fuera una cirugía de urgencia, hace no tanto era bastante impensable operar a un anciano para sustituirle una cadera o una rodilla por el riesgo que acarrean las anestesias y por las complicaciones postoperatorias. La situación ha cambiado radicalmente. Los avances en las técnicas quirúrgicas y anestésicas llevan a los quirófanos a pacientes de edad muy avanzada. Así lo pone de manifiesto el balance de actividad de 2017 del Servicio Vasco de Salud, facilitado ayer por su directora general, María Jesús Múgica, y por el director de Asistencia Sanitaria, Andoni Arcelay.

«El aumento de la esperanza de vida es una conquista social y esto, en el caso de salud, implica que crece el número de personas operadas por encima de 80 e, incluso, de 90 años», comentaron los responsables sanitarios. A continuación, dieron los datos: los médicos de Osakidetza realizaron 127.096 operaciones el ejercicio pasado. De ellas, 41.200 a personas de más de 75 años; en el tramo comprendido entre 85 y 93 años, fueron 10.822 los pacientes intervenidos, y con más de 94 hubo otros 430.

La presión que el envejecimiento ejerce sobre la Sanidad pública explica que, pese a practicarse más cirugías, la lista de espera se mantenga inalterable en los 17.000 pacientes y los tiempos de demora en los 50 días. Por especialidades, se repite el patrón de la década: Traumatología, con casi 5.000 pacientes, lidera las esperas. Álava mejora algo respecto al balance del primer semestre del año pasado. En Bizkaia, en cambio, se produce un ligero incremento en la organización sanitaria Barakaldo-Sestao, cuyo hospital es San Eloy. En Gipuzkoa, hay pequeñas oscilaciones en función de las comarcas.

El exhaustivo informe presentado por Múgica y Arcelay tuvo un apartado especial: los servicios de urgencias de los hospitales finalizaron 2017 con 940.041 pacientes atendidos, lo que supone una media diaria de casi 2.600 personas. Los máximos responsables de Osakidetza pusieron el acento en un dato: «Las urgencias leves y muy leves suman 618.011 visitas». En el extremo opuesto, el de las personas que quedan ingresadas, el porcentaje es de solo un 13,5%.

El hecho de resaltar que el 65% de las consultas son por dolencias banales concuerda con el mensaje que de un tiempo a esta parte el Departamento de Salud envía a la ciudadanía respecto al uso responsable de las urgencias para evitar largas esperas y no saturar los servicios. «Si se acudiera a los puntos de atención continuada (PAC) dejarían que las personas que tienen urgencia estén mejor atendidas», indicó la directora general. Frente a quienes ponen en duda la calidad y los medios en estos servicios, Múgica defendió que «tienen una capacidad resolutiva altísima».

Mil niños menos

Un dato muy llamativo del balance es el referido a las consultas de atención primaria: un total de 11,6 millones, que se reparten entre los médicos de familia (casi 10) y los pediatras. La demanda de atención de los más pequeños ha caído un 3,1%, cuestión que Andoni Arcelay achacó al hecho de que en Euskadi nacieron mil niños menos el pasado año. A esa labor hay que sumar otros 3,6 millones de consultas en enfermería.

Tanto Múgica como Arcelay destacaron el auge de las consultas telefónicas con el médico de cabecera o la enfermera y que ya suponen el 23% de toda la asistencia, así como el arraigo de la hospitalización a domicilio, un servicio fundamental para crónicos, paliativos y oncológicos y que el pasado año atendió a 12.224 pacientes, «lo que equivale a tener un hospital de 455 camas».

Respecto a los servicios de emergencias, indicaron que atienden «una llamada cada minuto»; las ambulancias salen cada tres y el helicóptero realiza ya un traslado al día. «Osakidetza camina y avanza sin triunfalismos, fruto del compromiso por la Sanidad pública y del trabajo de los profesionales y tenemos que seguir impulsando, asimismo, el compromiso de la sociedad tanto en el cuidado de su salud y de los hábitos saludables como en la corresponsabilidad en el uso de los recursos sanitarios», zanjó María Jesús Múgica.

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