Osakidetza diseña un plan para relevar a 750 médicos de familia que se jubilarán en 10 años

Osakidetza diseña un plan para relevar a 750 médicos de familia que se jubilarán en 10 años
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Mejores contratos temporales, más plazas de MIR e introducir en la carrera la asignatura de esta especialidad sonlas principales medidas

MARÍA JOSÉ CARRERO

El 19 de abril comenzó la asignación de plazas de médico interno residente (MIR) en el Ministerio de Sanidad. De los 1.810 puestos en la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria que salen en el conjunto de España, 91 corresponden a Euskadi. Son dieciséis más que el año pasado, pero dieciséis menos de las que se pondrán a disposición de los graduados en 2020. Esta intención de incrementar la oferta –exige de autorización ministerial previa– tiene su razón de ser. Es una de las medidas del plan de choque diseñado por el Departamento vasco de Salud para garantizar el relevo generacional de los facultativos que atienden en primera instancia a la población.

«Osakidetza tiene un problema: nos estamos quedando sin médicos de familia». Esta afirmación resulta sorprendente, cuando el salario medio neto nada más empezar ronda los 3.000 euros mensuales. Pero ha sido el propio consejero de Salud quien la pronunció hace unos días al referirse a la atención primaria (centros de salud), que es la puerta de acceso y los cimientos del sistema sanitario. Por ello, Jon Darpón, (es médico de familia) apuesta por revalorizar una especialidad que es la que mejor conoce la realidad de los pacientes.

¿Euskadi va a tener déficit de médicos de familia en un futuro próximo? Nadie mejor para responder a la pregunta que la directora de Planificación, Ordenación y Evaluación Sanitaria del Departamento de Salud, Nekane Murga. «Estamos trabajando para que no sea así», contesta. Esta cardióloga explica que entre centros de salud y puntos de atención continuada (PACs), Osakidetza cuenta con 1.600 profesionales, a los que hay que sumar otros 250 que cubren todo tipo de eventualidades de los anteriores: bajas, excedencias, vacaciones o reducciones de jornada.

La edad del 60%de este colectivo, tanto el personal fijo como el temporal, supera el medio siglo, lo que significa que para 2033 la inmensa mayoría se habrá retirado. Sólo en la próxima década serán 750. «Unos años habrá más y otros menos, pero calculamos una media de 75 jubilaciones por ejercicio», detalla Murga. ¿Hay recambio? «De eso se trata, de conseguir que quienes terminan Medicina de Familia y Comunitaria se queden, elijan trabajar en centros de salud y PACs».

En la tercera semana de mayo finalizará el periodo de cuatro años de residencia de 75 facultativos. «Se trata del mismo número de profesionales que se van a jubilar», detalla la directora de Planificación. El objetivo del Departamento de Salud es contar con ellos, lo que no siempre es fácil porque, entre las fortalezas de esta rama de la Medicina, está la polivalencia. Además de trabajar en asistencia primaria, un médico de familia puede colocarse en los servicios de emergencias, urgencias, hospitalización a domicilio. Puede dedicarse también a la gestión sanitaria, a la docencia y, en un última instancia, emigrar. Como el abanico de posibilidades es amplio, los 'mires' que terminan once años de formación no están dispuestos a quedarse en la atención primaria con contratos de días o de semanas en un peregrinaje de centro en centro.

Política de empleo temporal

Por ello, el Departamento de Salud ha empezado a dar un giro a su política de empleo temporal. Desde enero, ofrece para los puestos vacantes interinidades y empleos temporales de más duración. Con estas medidas, busca 'fidelizar' a estos facultativos, conseguir que le cojan el gusto al primer nivel asistencial y evitar su 'fuga' a otras tareas o áreas.

Además, los gestores sanitarios vascos están ampliando la oferta anual de plazas MIR. El año pasado y el anterior ya pusieron sobre la mesa 91 (frente a las 75 de 2014)y, para el próximo, serán 93. «Pero queremos más. Hemos solicitado al Ministerio 107 para 2020 y esperamos que nos las acredite». 'Acreditar' significa que Madrid autoriza la ampliación, una vez que certifica la capacidad docente de la organización que demanda más 'mires'.

La tercera 'pata' del plan es conseguir que sea una especialidad atractiva para los graduados en Medicina. «Y esto solo se consigue si en la facultad se enseña», apunta Nekane Murga. Pero resulta que en la Universidad del País Vasco no se imparte. Por ello, el Departamento de Salud están en conversaciones con la UPV/EHU «para potenciar este área de conocimiento». Dado que la introducción de una nueva asignatura en un plan de estudios no se hace de la noche a la mañana porque es necesario, entre otros aspectos, acreditar profesores, el objetivo más inmediato es lograr que la atención primaria «esté identificada en toda la trayectoria formativa del pregrado».

Mónica García. Médica de familia en Santurtzi

«El papeleo se lleva el 20% del trabajo»

La vicepresidenta de Osatzen.
La vicepresidenta de Osatzen. / JORDI ALEMANY

Vicepresidenta de Osa-tzen (la Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria), cuando a Mónica García Asensio se le pregunta por la situación de la atención primaria, la respuesta es rápida. «El modelo actual está agotado. No podemos hacer nuestro trabajo». Lleva 14 años en el centro de salud de Mamariga, en Santurtzi, y lo que reivindica es «tiempo» para dar sentido a su especialidad, que «es hacer el seguimiento de un paciente, de una familia a lo largo de años, a veces, durante toda una vida. Si vemos 30 personas o más cada día, es imposible», señala.

No se queja de exceso de cupo –la media es de 1.500 pacientes por facultativo–, sino de la «falta de filtro». «A las consultas llega una riada de gente con todo tipo de cuestiones, cuando muchas se pueden resolver a través de Enfermería, del consejo sanitario telefónico e, incluso, en los mostradores de atención. No puede ser que el 20% de nuestro tiempo de trabajo se lo lleve el papeleo», se queja. En el «papeleo» incluye los volantes, por ejemplo, que otros especialistas han olvidado dar a los pacientes para alguna prueba y que termina haciendo el médico de familia.

«La parte más atractiva de este trabajo son los enfermos frágiles, con pluripatologías. Necesitamos tiempo para atenderles, tiempo para conocer el entorno en el que nos movemos porque somos nosotros quienes, muchas veces, vemos los problemas sociales que llevan a algunas personas al médico, pero tal y como está montado esto... hacer bien el trabajo es difícil».

Su receta para 'enderezar' el pilar del sistema sanitario es transmitir a la población que «la facilidad de acceso no debe entenderse como un sinónimo de inmediatez» de respuesta cuando no hay gravedad. En cuanto a recursos, la respuesta es clara. «La atención primaria controla el 80%de la población con enfermedades crónicas, pero solo supone el 15%del gasto».

Mounir Diouri. Médico en Lakuabizkarra-Vitoria

«La continuidad es básica para nosotros y para el paciente»

Nacido en Tánger, Mounir estudió Medicina en Granada.
Nacido en Tánger, Mounir estudió Medicina en Granada. / BLANCA CASTILLO

En mayo pasado terminó los cuatro años de MIR y consiguió el primer trabajo en el mismo centro de salud, el de Lakuabizkarra de Vitoria, en el que hizo la residencia. En estos últimos once meses ha ido encadenando contratos: de junio a noviembre, de noviembre a febrero, de marzo al próximo julio. ¿Y luego? «Espero seguir, pero no lo sé». A sus 30 años, Mounir Diouri, después de los once de carrera, está relativamente satisfecho. «Están mejorando las condiciones», comenta. Se refiere a que no ha tenido que hacer sustituciones de días o de una semana, que lleva casi un año en el mismo centro de salud, aunque cubre los huecos que por, reducciones de jornada, han dejado tres colegas.

Apasionado de la Medicina de Familia y Comunitaria –«estuve dudando en hacer Pediatría, pero he acertado con la especialidad»–, este médico de Tánger que cursó la licenciatura en Granada, recalca que la «continuidad» es básica para ejercer la profesión como es debido. Y no está hablando de su seguridad laboral, sino de calidad sanitaria. «No somos individuos aislados, la salud exige un enfoque global, también tiene mucho que ver con las emociones, con las circunstancias de cada uno... Si no hay continuidad, no se genera esa confianza entre el paciente y el médico. Y la continuidad también es necesaria para saber cómo funciona un centro de salud en su entorno porque cada barrio es diferente».

Continuidad y tiempo. Tiempo para atender como es debido a los pacientes; tiempo para llevar a la práctica lo que de continuo se aprende. «¿De qué sirve ampliar competencias, como por ejemplo aprender a utilizar un ecógrafo, si luego no hay tiempo material para usarlo?», se pregunta a modo de queja.

Se nota que Monuir Diouri es nuevo en la profesión. Habla de la esencia de la atención primaria, con pasión. «Es aquí donde se resuelven la inmensa mayoría de los problemas de salud». Por eso le duele que haya «una percepción» de que este primer nivel asistencial «está subordinado» al segundo, al de la atención hospitalaria. En una medicina con mucha tecnología, la gente se deja entusiasmar «por las máquinas».

Para que esto no sea así, cree que es necesario cambiar el 'chip' y dar a la Medicina de Familia el lugar que se merece . «La gente nos quiere. No entiendo que en el Consejo Asesor de Ministerio de Sanidad, no esté representada». Esto supone, a su juicio, el mejor ejemplo de «cómo se descuida el pilar básico de la sanidad».

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