Nutrición

En Navidad, postres caseros

En Navidad, postres caseros

La elaboración propia de tartas y postres permite involucrar a los más pequeños en el gusto por la cocina y evita a toda la familia la sobrecarga de conservantes y azúcar de los dulces de fábrica

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

El azúcar, nuevo enemigo número uno de la salud pública, es el objetivo que hay que perseguir y controlar estas navidades. Buena parte del peso extra que ganemos para el 7 de enero será responsabilidad de la cantidad de edulcorantes que en las próximas fechas nos habremos metido en el cuerpo a través de los postres. Tome nota, porque los especialistas estiman que pasadas las fiestas habremos ganado de media -en función de lo que nos hayamos pasado cada uno- entre 400 gramos y cuatro kilos, de los que la mitad se quedarán con nosotros para siempre. Ya no habrá forma de desprenderse de ellos o será muy difícil conseguirlo. Si controla los dulces tendrá, sin embargo, la mitad del camino recorrido.

¿Cuál es el secreto para hacerlo, más allá de la fuerza de voluntad? El de siempre, el de apostar por una alimentación lo más sana posible, que es la que podamos preparar en la cocina de nuestra casa. Olvídese de yemas, turrones, polvorones y demás productos de fábrica, que llegarán a su mesa -y lo sabe- repletos de edulcorantes, conservantes y todo tipo de aditivos. Su organismo agradecerá un poco más de horno y un poco menos de billetera.

Poner sobre la mesa postres caseros solo tiene ventajas, según recuerda el presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, el médico nutricionista Javier Aranceta. Los dulces de supermercado -o de tienda de delicatessen, da igual- representan una enorme carga calórica y, «por lo general», desequilibran el proceso digestivo. De ahí que, para empezar, como recomendación general, lo ideal sería ponerlos sobre la mesa media hora después de zamparse el último plato. «Si lo servimos de manera inmediata, el efecto de saturación es mucho mayor, y ya vamos fatal», comenta el experto.

De la macedonia al tradicional goxua

El postre ideal, antes de pensar en echar mano del horno, consistiría en algo de fruta, preferiblemente del tiempo. «Pensar en una tarta de fresas sería una necedad, porque lo importante, desde el punto de vista económico y nutricional, es que vayamos al mercado con la idea de adquirir producto de temporada, más fresco y más barato», detalla el especialista. Siguiendo este criterio, una buena opción para la Navidad podría ser la piña o la papaya, que contienen enzimas que favorecen el proceso digestivo. También, una macedonia, que es un postre muy completo, y una compota, con manzana, peras, higos y pasas. Como alternativa «muy a tener en cuenta» siempre está el típico helado de limón, que refrigera y alivia la pesadez de los platos anteriores.

Como la Navidad sin dulces resulta inconcebible, Aranceta, responsable también de la sección de Nutrición de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, aconseja recurrir a postres tradicionales que puedan elaborarse en casa. Esta solución tiene dos ventajas indiscutibles. Además de tener un control directo sobre los ingredientes, puede involucrarse en su preparación a los más pequeños de la casa. No es un lío añadido a la Navidad. Es, en realidad, todo un plan que permite iniciar a los niños en la cocina, en el gusto por el manejo de los alimentos y la importancia de su consumo racional a través de la comida que generalmente más les gusta: el postre.

Los dos más clásicos de las mesas del País Vasco son el goxua, originario de Álava y consistente en un bizcocho emborrachado con crema pastelera caramelizada y nata montada, y la intxaursaltsa, una crema de nueces hecha a base de leche, azúcar y canela. Ambos postres pueden resultar muy contundentes, por lo que se recomienda consumirlos con moderación. Un cuenco pequeño de goxua o dos o tres cucharadas soperas de intxaursaltsa serían suficientes para disfrutar de la delicia sin que nos pese demasiado.

Y bien, ¿que quiere turrón? No se lo niegue. Es Navidad, pero controle, sepa lo que come. Que luego hay kilos que igual no se van...

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