Medicamentos a la carta

Izaskun García Lahidalga, en su farmacia de Sestao, junto a dos licenciadas que preparan medicamentos./Yvonne Fernández
Izaskun García Lahidalga, en su farmacia de Sestao, junto a dos licenciadas que preparan medicamentos. / Yvonne Fernández

El 15% de las farmacias vascas elabora fórmulas magistrales para pacientes muy concretos

MARÍA JOSÉ CARRERO

«La industria farmacéutica surgió a finales del siglo XIX. Hasta entonces el 100% de los tratamientos que ponían los médicos eran fórmulas magistrales», explica el director técnico del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia, Juan del Arco. El desarrollo de la fabricación masiva de medicamentos, a partir de la segunda mitad del XX, ha supuesto perder un poco la perspectiva de lo que es una farmacia. Para la inmensa mayoría de la gente, son esos establecimientos en los que se dispensan productos procedentes de los laboratorios.

Una visión alejada de la realidad. En las reboticas del segundo milenio se siguen mezclando sustancias para conseguir un «medicamento único para una persona concreta». Son las fórmulas magistrales que elaboran el 15% de las 831 farmacias del País Vasco. «Son los medicamentos individualizados, a la carta, que se elaboran siempre bajo prescripción médica para determinadas personas», resalta Del Arco.

En su contexto

Número de farmacias
Bizkaia: 435; Gipuzkoa: 285; Álava: 111
Nñumero de colegiados
Bizkaia: 1.786; Gipuzkoa: 1.057; Álava: 505

«La formulación es muy habitual en neonatos con enfermedades porque al ser tan diminutos precisan de medicamentos en dosis muy pequeñas que la industria no pone en el mercado porque son de uso minoritario y, por tanto, poco rentables», detalla el experto. Esta es una de las situaciones en las que se recurre al boticario para que componga el tratamiento.

Los fármacos para neonatos y preparados para la piel, entre las demandas más comunes

También se demandan mucho los preparados dermatológicos porque no hay dos pieles iguales, de modo que un principio activo comercializado en un formato de crema puede no irle bien a una persona y hay que elaborarlo como un gel. «Y tampoco es lo mismo tratar una dolencia en la palma de la mano que alrededor de los ojos o de la zona genital. Si la industria no tiene más que un formato, hay que recurrir a la fórmula magistral para disponer del tratamiento #específico».

La elaboración de productos podológicos y de colutorios para tratar úlceras bucales son otros dos campos que demandan preparados farmacéuticos. Y en los últimos tiempos, ante el desabastecimiento de algunos medicamentos, se está recurriendo con mucha frecuencia a la fórmula magistral para suplir la carencia. Esta actividad se rige por un real decreto que establece los requisitos para garantizar la calidad del fármaco que se elabora en el pequeño laboratorio de la rebotica.

Izaskun García Lahidalga. Farmacéutica en Sestao «Mis suegros me inculcaron la afición a formular hace ya 30 años»
Encapsulado manual de un medicamento.
Encapsulado manual de un medicamento. / Yvonne Fernández

«Me he dedicado a la formulación magistral por tradición familiar. Mi marido es farmacéutico, al igual que sus padres, Ignacio Linaza y María Ángeles Peña. Cuando nos casamos estuvimos los dos en la farmacia de mi suegra, que era una gran formulista. Hace ya 30 años que ellos me inculcaron la afición y me entusiasma». Izaskun García Lahidalga habla de su profesión con pasión, se ve que le encanta. Su negocio, en la Gran Vía de Sestao, es un establecimiento de categoría III y esto significa que puede elaborar todo tipo de medicamentos.

La rebotica aloja un pequeño laboratorio dotado de balanza de precisión que registra milésimas de gramo, además de cabina para elaborar productos estériles, cabina de tóxicos, emulsionadores, estufa de cultivos, baño maría, encapsuladoras, etiquetadoras... Todo este equipamiento es necesario para elaborar un fármaco de encargo. En un armario se guardan los principios activos y los excipientes que se añaden para conseguir el remedio único prescrito por un médico para un paciente concreto.

Con Izaskun trabajan tres licenciadas en Farmacia: Edurne Hidalgo, Cristina Menoyo e Irune Bada. Son el relevo para una actividad muy exigente porque desde que el médico prescribe la receta hasta que el paciente se la lleva a su casa debidamente etiquetada y con el correspondiente prospecto hay que realizar un trabajo artesano «de máxima calidad». «Cuando llega el paciente, lo primero que hacemos es recoger sus datos. Tenemos que saber la patología, pero también la edad, las alergias e, incluso, su tipo de vida, para prepararle el medicamento que mejor se adapte a sus características».

Esperma de ballena

Al echar la vista atrás, Izaskun García Lahidalga recuerda uno de los primeros preparados que elaboró. «Era una crema facial muy habitual que se hacía con esperma de ballena». Ante la sorpresa del interlocutor, explica que «no se trata de esperma, sino de una sustancia presente en las cavidades del cráneo del cachalote y se usa en lociones, cremas, protectores labiales y solares».

Mientras, Irune Bada trabaja en la cabina de tóxicos completamente protegida y Edurne Hidalgo machaca el principio activo de un tratamiento para una niña. «Tiene que tomar dos fármacos. Los encapsulamos en dos colores para que distinga las pastillas de la mañana de las de la tarde». Todo un detalle.

Mercedes Villacorta. Farmacéutica en Vitoria «No sé si es o no rentable; me lo tomo como algo fundamental en mi profesión»
Mercedes Villacorta, con una probeta.
Mercedes Villacorta, con una probeta. / Rafa Gutiérrez

«Nunca me he parado a pensar si es rentable o no. Para mí, formular es algo fundamental, va unido a la profesión. No la entiendo de otra manera». Desde su farmacia en la calle Portal de Villarreal de Vitoria, Mercedes Villacorta cuenta sus inicios. «Comencé a trabajar con mi padre y él formulaba, así que yo seguí y tomé el relevo. Al principio únicamente hacíamos los encargos que nos llegaban a nosotros, pero ahora también hacemos los de otras farmacias que no formulan».

Su botica es del nivel II, esto significa que elaboran medicamentos de uso tópico, además de soluciones orales sólidas, como son las cápsulas líquidas, supositorios y óvulos. «Cada vez hay más demanda porque cubrimos un hueco de la industria, sus lagunas terapéuticas. Para Pediatría se trabaja mucho porque los medicamentos para los niños cuanto más específicos sean, mejor. Las alergias, las intolerancias... todo esto ahora se tiene muy en cuenta», explica.

«De principio a fin del proceso tenemos las mismas exigencias de calidad que la industria»

La farmacia de toda la vida está también solucionando el cada vez más frecuente desabastecimiento de algunos tratamientos. «Cuando esto ocurre, si no hay alternativa en el mercado, la solución es recurrir al extranjero u optar por la fórmula magistral. Esta segunda opción es mucho más rápida», detalla.

Desde 2003, las farmacias españolas disponen del ‘Formulario Nacional’, editado por el Ministerio de Sanidad. Contiene las recetas magistrales tipificadas y los preparados oficiales reconocidos como medicamentos, con sus categorías, indicaciones y las materias primas que intervienen en su composición o preparación, así como las normas de correcta elaboración y control. Es una referencia en el día a día, como también lo es el ‘Libro de prospectos’ que Villacorta -junto a otras colegas- ha elaborado por encargo del Colegio de Farmacéuticos de Álava. «Se trata de una guía con 48 indicaciones muy habituales».

«Yo formulo todos los días. Es parte de mi profesión. Trabajamos con las mismas exigencias que la industria. Desde la entrada del principio activo en la farmacia hasta que el paciente se lleva el medicamento, los parámetros de calidad son los mismos que los de la industria. Incluso realizamos la recogida selectiva de los residuos», detalla.

Enamorada de su trabajo, Mercedes Villacorta comenta que esta tarea exige «un continuo reciclaje». «Hay que leer mucho para estar muy al día».

- ¿Qué está ahora preparando?

- Una especie de ‘omeoprazol’, de protector gástrico para un niño.

Tres tipos de botica

Las farmacias que descartan realizar formulación deben contratar el servicio con una botica que sí lo haga. La normativa establece tres tipos de boticas. Las de nivel I elaboran productos de uso tópico. Las del nivel II formulan también medicamentos que se administran por vía oral y supositorios. Las del III, además de todo lo anterior, preparan inyectables, colirios y productos estériles.

Fotos

Vídeos