Neumonía, la amenaza constante

Neumonía, la amenaza constante

En los últimos años, se ha producido un aumento en la prevalencia y virulencia del neumococo que es uno de los principales patógenos implicados en las neumonías, a lo que se ha añadido la progresiva resistencia a antibióticos

A pesar de algunas creencias populares, con respecto a los climas húmedos, «la distribución territorial de la neumonía no presenta ningún patrón geográfico claro, pero lo que sí se ha confirmado es la mayor incidencia de neumonía en meses de invierno, cuando el frío es más acusado», explica la doctora Isabel Urrutia, neumóloga de IMQ. De hecho, las bajas temperaturas que hemos sufrido durante este invierno se han notado en las consultas de los especialistas del aparato respiratorio.

La neumonía está considerada por la Organización Mundial de la Salud como una de las tres causas de muerte globales más importantes. Entre 2005 y 2015, el número de fallecimientos por neumonía ha oscilado entre los 7.525 muertes registradas en 2010 y las más de 10.000 muertes de 2015, el registro más alto de la última década. La media en estos años se ha situado en 8.679 personas. Sin embargo, la tendencia es al alza: «el aumento de la esperanza de vida y la mayor prevalencia de enfermedades crónicas son dos circunstancias muy a tener en cuenta, ya que la neumonía es más frecuente en las edades extremas de la vida. A mayor edad mayor prevalencia de comorbilidades, lo que implica un mayor riesgo. Además, el número de ingresos aumenta con la edad», destaca la Dra. Urrutia. Para este año, se estima una cifra cercana a las 10.000 muertes por esta patología.

Vacunas

Las neumonías, tal y como señala la experta de IMQ, «se tratan con antibióticos. Antes de seleccionar un tratamiento se debe establecer la gravedad de la neumonía y los factores de riesgo que presenta el paciente. En base a estos, se decide el destino del paciente y el tratamiento más adecuado en cada caso. No obstante, se debe evitar llegar a esa situación y, para ello, hemos de observar distintas medidas preventivas».

Además, existen vacunas que ayudan a la prevención de la neumonía contra algunos de los microorganismos que las producen «como son la antineumocócica, la vacuna antigripal y vacunas que se administran en la edad pediátrica, como por ejemplo, contra el Haemophilus influenzae tipo b, sarampión, tosferina, varicela y otras».

Además de las vacunas, «es fundamental suprimir las situaciones de riesgo que pueden favorecer su presentación. Se ha de llevar un estilo de vida saludable, abrigarse correctamente, mantener una higiene correcta de manos, limpiar las superficies que puedan transmitir la infección, taparse la boca al toser o estornudar, no fumar y mantener un correcto estado nutricional», explica la especialista de IMQ.

La vacunación es una de las estrategias en la prevención de la neumonía neumocócica. En la actualidad, se dispone de dos vacunas para el adulto: la vacuna polisacárida (VNP23) y la vacuna conjugada (VNC13).

Además de la vacuna antineumocócica, se recomienda la vacunación antigripal, «dado que la infección por el virus influenza es un factor de riesgo para el desarrollo de una meunonía».

Neumococo más agresivo y multirresistencias

Tal y como destaca la neumóloga de IMQ, la doctora Isabel Urrutia, «en los últimos años, se ha producido un aumento en la prevalencia y virulencia del neumococo que es uno de los principales patógenos implicados en las neumonías, a lo que se ha añadido la progresiva resistencia a antibióticos que se ha generado en las últimas décadas».

Todo lo previo ha generado «mayor interés» en el perfeccionamiento de vacunas antineumocócicas «y dado que las vacunas previenen infecciones, consecuentemente se reducirá el uso de tratamientos, por lo que cabe esperar que se frene la aparición de multirresistencias antibióticas».

Además, con el uso generalizado de vacunas conjugadas frente al neumococo «se ha reducido el número de infecciones invasivas y de cepas resistentes, gracias a la reducción de la colonización faríngea por serotipos resistentes y el bloqueo de la transmisión de esos serotipos».

De cara al futuro, la doctora Urrutia ha explicado la existencia de «nuevos antibióticos en estudio, especialmente para el tratamiento de las neumonías nosocomiales, que son las neumonías que se adquieren en medio hospitalario, provocadas por patógenos multirresistentes».

Factores de riesgo y diagnóstico

Como factores de riesgo comunes a ambos sexos se encuentran las enfermedades metabólicas, las cardiovasculares, las cerebrovasculares y la diabetes. Los factores de riesgo más prevalentes en las mujeres son la anemia, el asma, la depresión y las patologías reumatológicas. En los hombres, los factores de riesgo más frecuentes son la EPOC, el tabaquismo, la bronquitis y el alcoholismo.

En cuanto al diagnóstico, «el empleo de un infiltrado radiológico en la radiografía de tórax en pacientes con síntomas compatibles con neumonía es el patrón oro para su diagnóstico», concluye la neumóloga de IMQ.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos