«Él ha cuidado tan bien de mí... ¡Cómo no le voy a cuidar yo bien ahora!»

Leonor empuja la silla de su marido, José Machado./IGNACIO PÉREZ
Leonor empuja la silla de su marido, José Machado. / IGNACIO PÉREZ

Ella echa de menos su barrio de Deusto pero es feliz con el trato de las cuidadoras

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Hollywood jamás situaría una historia de amor en una residencia, pero en pocos lugares se ven mejores muestras. A Leonor González se le saltan las lágrimas cuando recuerda «cómo me ha cuidado siempre José. Estuve enferma de hepatitis y tenía usted que verle. ¡Cómo no le voy a cuidar bien yo ahora». Hoy es un día especial y ella viene elegante de la peluquería de la residencia, donde le han pintado las uñas como antaño. No deja un instante de preocuparse por José, con el que a veces «me enfado, y le digo, oye que yo soy tu mujer», negándose a que la enfermedad les arrebate la memoria de muchos años felices. «Con lo que él ha querido a sus hijos, duele mucho ver un día que no les reconoce».

Dos de ellos suelen visitarles por las tardes y el tercero aprovecha siempre que cierra la tienda. Van a un parquecito cercano y pasan el rato charlando. Por las mañanas a ella no le puede faltar un rato de ganchillo y aguja. Cuenta maravillas de Leire, la animadora de Zorrozgoiti, una residencia donde la gran mayoría de los internos ocupan una plaza pública. Hace «terapia dual», una suerte de «gimnasia en la que tienes que ir diciendo series de números que van cambiando». Valora a todas las trabajadoras «que nos quieren, son cariñosas y nos dan besos», y «hasta nos traen el desayuno a la cama».

Leonor y Julia

Residencia Zorrozgoiti
José Machado (95 años) y leonor González (91 años) tienen dos hijos y una hija que pasan a verles a diario. Seis nietos y cuatro bisnietos. Nacidos en Villamarino de los Aires (Salamanca), vivieron 45 años en Sestao. Tuvieron dos cuidadoras en casa por los problemas de movilidad y cognitivos de él, pero hace ya un año que llegaron aquí.

Su barrio de Sestao «se echa de menos». «Vine aquí por mi marido. Teníamos dos cuidadoras en casa pero cuando él tenía que ir al centro de día, yo en casa lloraba», confiesa. Algunas mujeres en su misma situación se van algunos días de vacaciones pero ella se niega a dejarle solo. Llevan juntos desde los 20 años. Pasadas las bodas de plata y las de oro, harán 75 años como matrimonio en 2021. Sólo critica de la residencia que «no me dejan dormir en la misma habitación que él. Dicen que es para que descanse, pero yo no duermo pensando si él estará bien». Lo dicho. No busquen historias de amor en Hollywood.

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