Guía para sobrellevar una primavera «con mucho polen» en Bizkaia

Guía para sobrellevar una primavera «con mucho polen» en Bizkaia

La concentración de algunas variedades, como las del pino, han experimentado este año «un aumento importante», explica el alergólogo del IMQ Miguel Herrerías

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

El 20 de marzo arrancó oficialmente la primavera, pero los estornudos, el picor de ojos y la demanda de antihistamínicos en las farmacias ya la venían anunciando desde hace semanas. En Bizkaia, si usted es de los 'tempraneros' que empiezan a notar síntomas cuando aún queda mucho invierno por delante, es posible que sea sensible al polen de pino, fresno, aliso, ciprés o fresno, que se desatan en febrero y marzo. Por el contrario, si la alergia le ataca más entre marzo y abril, es probable que el culpable sea el plátano de sombra. Y en los meses de mayo y junio viene el esplendor de las gramíneas, del olivo, del abedul y de distintas hierbas y malezas, como la parietaria, muy parecida a la ortiga... para desesperación de muchos alérgicos, que sobrellevan como pueden esta época de explosión verde. Muchos de ellos ni siquiera saben a ciencia cierta cuál es la variedad que les afecta, pero, desde luego, pueden señalar con precisión en qué semanas del año sienten este martirio vegetal sobre sus cuerpos.

Ahora mismo, hay miles de personas que han recibido la primavera vizcaína armadas con pañuelos de papel y mediamentos contra la alergia. «En los recuentos de polen de este año, comparados con los del año pasado por estas fechas, hemos observado un aumento importante en la concentración de algunos de ellos, por ejemplo, del polen de pino. Así que habrá que prepararse para una primavera con mucho polen a nuestro alrededor», avanza el doctor Miguel Herrerías Peña, especialista de Alergología del IMQ.

Aunque la mayor parte de las veces los efectos de la alergia son molestias sin mayor transcendencia -rinitis, conjuntivitis-, lo cierto es que hay ocasiones en las que se pueden llegar a cuadros preocupantes, «como asma o una constricción de la musculatura bronquial generando un cuadro de ahogo de intensa gravedad», indica Herrerías. «Hay casos de crisis asmáticas graves que pueden comprometer la vida del paciente. Recuerdo a un joven, alérgico al polen de gramíneas, que fue a pasar un fin de semana a La Rioja, donde hay mucho más polen que aquí. Tuvo una crisis asmática y cuando llegó a Bilbao hubo que ingresarle en la UCI», explica. Aunque estos casos no son frecuentes, los médicos subrayan que las alergias no deben tomarse a la ligera e insisten en la importancia de que los afectados sepan a qué polen son alérgicos. «Así pueden tomar un tratamiento preventivo durante el tiempo en el que el polen que les afecta se mentiene en el ambiente en altas concentraciones», aconseja Herrerías. Aunque muchos afectados huyen de los antihistamínicos, porque lo asocian a efectos secundarios casi peores que la propia alergia -sobre todo a un sueño y un cansancio intenso y a un aumento del apetito-, el alergólogo aclara que este tipo de medicamentos ha evolucionado mucho. «Los antihistamínicos más modernos ya prácticamente no presentan estos efectos adversos», asegura.

Además de estos consejos generales -determinar qué tipo concreto de polen produce la alergia y tomar un tratamiento preventivo-, hay algunas prácticas sencillas que pueden ayudar a los alérgicos a 'sobrevivir' a la primavera vizcaína con menos molestias.

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No ventilar la casa ni a primera hora de la mañana ni cuando empieza a caer la temperatura por la tarde. «En estos momentos es cuando el polen en suspensión se empieza a depositar», indica el alergólogo. Si contravenimos esta norma, estamos dejando entrar al 'enemigo' en casa por la puerta grande.

  • 2

Puede ser aconsejable emplear purificadores de aire con filtros HEPA, «que son capaces retener partículas de al menos 0,3 micras, aunque hay purificadores que pueden retener partículas de hasta 0,1 micras», apunta.

  • 3

Si sales a dar un paseo, mejor con gorra -para evitar llevarnos el polen en el pelo- y gafas de sol -los ojos se irritan con facilidad-. De este modo, reducimos el contacto con el agente que nos causa alergia. «En ciudades como Jaén, donde el polen del olivo alcanza concentraciones muy elevadas, incluso es habitual ver a los niños con mascarillas por la calle», detalla Herrerías.

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Si tiene mucha alergia, es conveniente «evitar las salidas al campo, parques o jardines durante la época de polinización».

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Los niveles de polinización se pueden consultar en la algunas aplicaciones de móvil y en páginas web, como www.polenes.com (de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica). Es una herramienta útil para evitar hacer actividades al aire libre los días de mayor concentración o para comprobar el estado del polen en distintas comunidades del país si vas a viajar.

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Viajar con las ventanillas del coche subidas para evitar al máximo el contacto con el polen.

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En los días de mayor concentración de polen, el simple hecho de andar por la calle nos convierte en pequeños 'almacenes'. Para disminuir las molestias, es buena costumbre ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa

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Es frecuente que en primavera, muchas veces a causa de la alergia, las personas busquen vitamínas y reconstituyentes en farmacias y herbolarios para combatir el cansancio. Pues si tiene alergia al polen, ojo. «Algunos productos, como el propóleo y otros, pueden contener polen y, con ello, ocasionar síntomas a las personas alérgicas», advierte Herrerías.

«Se puede tener alergia a cosas realmente raras»

La patología alérgica puede aparecer a cualquier edad. Y no hay un patrón que sirva para todas las personas. «Hay gente que tiene síntomas desde la infancia y con la edad van mejorando y otros que van empeorando. No se nace siendo alérgico, sino que uno se hace alérgico a determinados alérgenos a lo largo de la vida. Solo hace falta tener una predisposición genética», manifiesta el Miguel Herrerías, quien recuerda que en los países desarrollados las enfermedades alérgicas están aumentando. «Hay varias teorías que intentan explicar este aumento, como la teoría de la higiene, las partículas de la combustión de los motores diésel, los hábitos de vida de las sociedades industrializadas...», enumera.

Así, cada vez hay más alérgicos y más alergias. Algunas de ellas, muy extrañas. «Hay muchas. Se puede tener alergia a cosas realmente raras, como al alcohol, a alimentos crudos que al cocinarse dejan de dar alergia... Tengo un paciente que es alérgico al pescado y cuando en el vecindario alguien lo cocina... el olor le provoca asma», detalla.

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