El sacerdote salmantino que es Legionario de Cristo y tiene dos hijos

Óscar Turrión. / E. C.

Oscar Turrión, de 49 años, ha sido apartado como rector del pontificio colegio internacional ‘Maria Mater Ecleasiae’ de Roma

DARÍO MENOR

Los Legionarios de Cristo vuelven a verse sacudidos por un escándalo. Tras superar el oscuro período en que entró esta congregación religiosa cuando se destapó la escandalosa y depravada vida secreta de su fundador, el mexicano Marcial Maciel, en la que no faltaban abusos sexuales a seminaristas, consumo de drogas y relaciones sexuales con mujeres (con las que habría tenido cinco hijos), vuelve a la polémica por la violación del voto de castidad de uno de sus miembros. Se trata de Óscar Turrión, apartado como rector del Pontificio Colegio Internacional ‘Maria Mater Ecclesiae’ de Roma cuando se supo que había tenido dos hijos con la misma mujer. Salmantino de 49 años, Turrión ha abandonado el ministerio sacerdotal para hacerse cargo de los niños y ha pedido disculpas por el daño infringido.

Según informaron los Legionarios de Cristo, fue el pasado 27 de marzo cuando Turrión contó a sus superiores que acababa de tener una hija, pidiéndoles que se guardara «reserva por su situación» y que le concedieran un permiso para vivir un tiempo fuera de su comunidad para orar y reflexionar. Su petición fue aceptada, aunque prohibiéndole que ejerciera las funciones sacerdotales en público, como prevé el Derecho Canónico. Además, los legionarios solicitaron a la Santa Sede el nombramiento de un nuevo rector para el seminario ‘Maria Mater Ecclesiae’, que inició su mandato en agosto.

Confesó que había sido padre de una niña, pero luego se supo que tenía otro hijo más mayor Confesión

El jueves pasado la situación de Turrión se agravó al reconocer ante sus superiores que la niña nacida en marzo no era su primogénita, pues había tenido un hijo hace unos años con la misma mujer. Explicó en ese momento que deseaba abandonar el ministerio sacerdotal. «Conocí a una mujer y aunque no tuve mucha relación con ella durante los años que estuve en su país, seguí en contacto de una forma amigable», dice en su carta el antiguo rector, que asegura que buscó «lo que más convenía» en su vida después de la «desilusión» que le generaron «ciertos hechos» acaecidos en los Legionarios de Cristo. Aunque no los cita abiertamente, se refiere a los delitos y pecados comedidos por el fundador, cuyo conocimiento provocó un gran dolor y turbación en los miembros de esta congregación. «Fue en ese período cuando entré en contacto de nuevo con esta mujer y poco a poco me fui enamorando. De esa relación nació primero un hijo y hace unos meses una hija», escribe Turrión.

Al abandonar el sacerdocio, este antiguo legionario cumple con los preceptos del Vaticano. Hace dos meses, el cardenal Sean O’Malley, presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, dejó claro que el sacerdote que tiene un hijo «tiene la obligación moral de dejar a un lado el ministerio y satisfacer las necesidades que puedan tener la madre y el niño». Los Legionarios de Cristo habían sido intervenidos por el Vaticano y obligados a renovar completamente sus bases tras el escándalo Marcial Maciel, quien murió en 2008.

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