Los rostros de la calma

Ocho expertos vizcaínos en meditación explican cómo usar la técnica de moda, el 'mindfulness', para sobrevivir a los terremotos diarios

ÓSCAR B. DE OTÁLORA/ YVONNE FERNÁNDEZ

«Se puede ser un yogi viviendo en Bilbao. Todo consiste en ser consciente», resume Lide Madariaga, una profesora de yoga que se relaja mientras en el centro de la capital vizcaína el tráfico de cientos de vehículos suena como un maremoto humeante. Ella practica una actividad milenaria que se ha convertido en una tendencia de moda en el siglo XXI gracias al 'mindfulness', la palabra mágica en cientos de entornos. El 'Deutsche Bank' lo aplica con sus empleados y 'Google' lo emplea en sus oficinas centrales para aumentar la creatividad de sus trabajadores. En principio, significa atención consciente, dos palabras que pueden traducirse por ser capaz de enfocar la mente en el presente y en la actividad que uno realiza. El 'mindfulness' se disparó cuando el profesor de biología molecular del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) Jon Kabat-Zinn realizó varios estudios sobre los beneficios de esta práctica en la actividad cerebral. Pero lo que Kabat Zinn descubrió, no es más que una refinación de actitudes milenarias de Oriente como el yoga, el tai chi o el zen. Ocho expertos en estas materias explican en este reportaje cómo consiguen la calma y se atreven a retratarse mientras meditan, mostrando los matices de su rostro.

Lide Madariaga: «Meditar es cargar la batería del cuerpo»

Yvonne Fernández.

Lide Madariaga, profesora de yoga, se define entre sonrisas como una 'yogi urbana'. «No se trata de obsesionarse con los templos del Himalaya sino que en Bilbao se puede experimentar la calma. Muchas personas están ahora obsesionadas con llevar la batería del móvil cargada. Pues meditar es como cargar la batería del cuerpo», resume.

El consejo de Lide es práctico: «La gente debería ser consciente de la respiración. Más allá de meditar o no meditar, lo importante es volver siempre a la respiración. Sin otra finalidad. Esos pequeños momentos en los que conseguimos no pensar y sentir nuestro cuerpo son clave para la calma».

José Rodrigo: «Hay que sacar la basura de la mente»

Yvonne Fernández.

José Rodrigo imparte cursos de 'mindfulness' para empresas de Bizkaia, a partir de las enseñanzas que ha adquirido gracias a la práctica del tai chi y otras disciplinas chinas. El mismo se adentró en este mundo para combatir la ansiedad del día a día. «Poco a poco comencé a sentirme más acorde conmigo mismo e incluso noté que mi creatividad aumentaba». Escogió el tai chi al considerar que era «meditación en movimiento, algo menos estático que el yoga y más acorde con mi personalidad».

La advertencia de Rodrigo se refiere a la forma de ver el mundo. «Ser consciente del ruido que hay en la mente. Hay que sacar la basura de la cabeza. En los talleres que imparto realizo una práctica muy sencilla. Le digo a mis alumnos que hablen con un compañero del desayuno. Pasado un rato les pregunto qué ha desayunado su interlocutor. Nadie es capaz de recordarlo. La mente nos domina demasiado».

Ainhoa Rangel: «A veces basta con sentarse y respirar»

Yvonne Fernández

Ainhoa practica el yoga desde hace más de una década y lo ha convertido en un modo de vida. No solo enseña a alumnos que necesitan mejorar su calidad de vida pero también aquellos a los que buscan un remedio contra el estrés. «Los efectos que se pueden sentir con el yoga necesitan constancia pero son duraderos. Es una medicina para el cuerpo pero también para el espíritu».

Su consejo para quien quiera aproximarse lentamente al 'mindfulness' es práctico y simple. «A veces basta con acercarse a un parque, sentarse en un banco y respirar. No es cuestión de descansar sino de buscar un momento para reconciliarse con uno mismo antes de continuar con la vida diaria».

Kepa Fernández: «El silencio es importante»

Yvonne Fernández.

Kepa Fernández practica el budismo zen desde hace más de dos décadas. Mientras que el yoga o el taichi exigen una actividad más dinámica, su práctica consiste exclusivamente en sentarse y meditar. Todo ello, envuelto en unos ritos cargados de un profundo contenido filosófico. Antes de sentarse se envuelve en una túnica 'kesa', una prenda que la antigua tradición budista se elaboraba con retazos de tela procedentes de la ropa de los cadáveres. «Es un signo que una la vida con la muerte pero también del reciclaje, de cómo deshacerse de lo caduco y y convertirlo en algo nuevo». Para este docente en un centro educativo, que en su tiempo libre enseña el zen, el 'mindfulness' es un «budismo laico». No critica este occidentalización de una práctica. «Hay gente para la que determinados rituales o determinadas posturas le pueden resultar pesados o demasiado exóticos. Pero sí que puede experimentar lo que significa la calma y la concentración».

Su consejo, como su propia práctica, es filosófico. «A veces basta con pararse y ver qué sucede a tu alrededor. En silencio. Detenerse, respirar y sentirse vivo. Muchas veces ese instante es suficiente para ver la realidad de otra forma».

Olatz Crespo: «Se puede alcanzar la estabilidad emocional»

Yvonne Fernández.

Olatz Crespo da clases a alumnos que acuden a su centro atrapados por el estrés pero luego se enganchan a la paz y la calma que proporciona el yoga. «Es una actividad que no solo favorece la salud sino también proporciona estabilidad emocional. El objetivo final es una elevación del cuerpo y de la mente. Aunque parezca complicado, acabas haciendo las paces con todo lo que te rodea. Eso es el 'mindfulness'. Aunque ahora se haya puesto de moda, sus contenidos básicos, sus raíces, son las técnicas que en Oriente se llevan aplicando desde hace miles de años», defiende.

Más que un consejo, Olatz lanza una advertencia. «Es muy fácil distraerse y la meditación ayuda a educar a la mente. En un día a día en el que, por ejemplo, estamos atrapados por el móvil, por las redes sociales, la meditación ayuda a volver a lo más simple. Y la respiración, algo que nos acompaña a todas horas aunque no seamos conscientes de ello, son lo más fácil y simple que hacemos cada segundo».

Hari Atma: «Algunas prácticas son muy sencillas»

Yvonne Fernández

Hari Atma es el nombre yógico de un joven de Barakaldo que hace siete años comenzó a practicar el yoga kundalini, al que define como el más completo dentro de todos los sistemas de meditación procedentes de la India. En las fotografías realiza una técnica de meditación denominada «para un corazón tranquilo», un momento quizás demasiado esotérico para una mentalidad europeo . Su visión del 'mindfulness' es la de una actividad en la que los occidentales han despojado de muchas de las esencias que forman parte del misticismo hindú. No obstante, reconoce sus virtudes.

Sus consejos son técnicos. «Hay algunas cuestiones sencillas y útiles. Taparse la fosa nasal derecha y respirar por el lado izquierdo calma. Por el contrario, si se obstruye el lado izquierdo y se respira por el derecho lo que se consigue es la activación del cuerpo».

Marina Caballero: «La seriedad crea tensión»

Yvonne Fernández

Marina Caballero se define como una estudiosa de la inteligencia emocional. Practicante del 'mindfulness', defiende la necesidad de los momentos de silencio y de ser consciente de la respiración. Medita en su centro de Bilbao, donde enseña a evadirse de las prisas. Según su diagnóstico, una de las causas de la ansiedad del siglo XXI «es que se han perdido actividades que ayudaban a vivir el aquí y el ahora. En cierta forma, el ir al monte a recoger nueces o pelar unas vainas para preparar la comida eran formas de concentración que ayudan a la gente a preparar su mente para la calma. Eso se ha olvidado y la gente ha perdido la paz que pueden proporcionar esos momentos».

Su consejo sencillo, en una aproximación al 'mindfulnes' es sencillo: «La seriedad crea tensión. Es necesario intentar relajar tanto el cuerpo como la mente, y evitar ese colapso que generan los momentos en los que nos paralizamos por distintas causas. En esos momentos reírse de uno mismo ayuda a poner la suficiente distancia con las circunstancias que nos afectan».

Ricardo Arnaiz: «Hay que estar más en contacto con la naturaleza»

Yvonee Fernández

Ricardo Arnaiz se deja colocar las agujas en los puntos en los que obtiene una calma en los momentos de tensión. Es una práctica para evitar los dolores de cabeza, las tensiones. Este experto en terapias como la acupuntura u otras prácticas orientales reconoce que cerca de la mitad de las consultas que recibe cada día para ser tratadas «tienen relación directa o indirecta con el estado de ansiedad más o menos permanente y generalizado en el que estamos inmersos en esta sociedad. No es descubrir la pólvora decir que nuestro acelerado estilo de vida es el que nos lleva a esa situación».

Arnaiz defiende la capacidad de la acupuntura para ayudar a reducir el desequilibrio pero defiende la necesidad de hacer cambios en la vida diaria «para impedir que esas situaciones de estrés se repitan». «Se pueden tomar sesiones regulares de acupuntura, practicar artes tradicionales chinas como el 'Qi Gong' o el tai chi, o cualquier tipo de ejercicio no 'exigente' como el yoga, la meditación, estar más en contacto con la naturaleza, llevar una buena alimentación, en definitiva, tomar las riendas de nuestra salud».

Yvonne Fernández.

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