EL ROCK DEL CONFESIONARIO

Desde hace meses, la recoleta cripta del convento de las monjas Reparadoras de San Sebastián forma parte de la amplia oferta de salas de conciertos

Leire Jaime y Anders Denne posan en los confesionarios de la cripta del Convent Garden. /USOZ
Leire Jaime y Anders Denne posan en los confesionarios de la cripta del Convent Garden. / USOZ
JUAN G. ANDRÉS

Han pasado ya dos años desde que la última monja del convento de las Reparadoras abandonó el edificio de la donostiarra calle Easo. La orden religiosa llevaba desde 1905 instalada en el inmueble y entonces decidió ponerlo en alquiler. La oferta ganadora fue un proyecto bautizado con el nombre de Convent Garden en un guiño al céntrico distrito londinense. Desde el pasado año el antiguo monasterio es un hostal turístico con 214 camas pero también cuenta con una importante oferta de ocio: la joya de la corona es la cripta, una recoleta y atractiva sala de conciertos subterránea que últimamente está siendo muy concurrida por bandas locales y extranjeras.

A lo largo del verano ha acogido interesantes actuaciones. Del dúo metalero estadounidense Jucifer a los donostiarras Sara Zozaya y Rafael Berrio. Convent Garden cuenta además con otro interesante espacio: la azotea, un rincón con muchísimo encanto, menos explorado hasta la fecha pero lleno de posibilidades. Este mes de octubre la actividad de la cripta seguirá con el concierto de Grande Royale este domingo, Iker Martinez el próximo día 27 y una fiesta vampírica para calentar motores de cara a la Semana de Cine Fantástico y de Terror.

«Abierto a la ciudad»

Anders Denne es uno de los dos socios que lidera el proyecto; el otro es un empresario donostiarra al que no le gusta demasiado aparecer en los papeles. Su nombre y apellido delatan su origen foráneo. Denne es sueco y lleva 14 años dedicado al turismo y a la organización de eventos. Cuando visitaron el convento por primera vez, se toparon con un lugar «superespecial» y vieron que tenía «muchas posibilidades»: el 'motor' del proyecto sería el hostal turístico, pero siempre supieron que lugares como el patio, la azotea o la cripta debían abrirse no sólo a los huéspedes, sino también a la propia ciudad y a los donostiarras.

Según recuerda Leire Jaime, comercial y organizadora de las actividades culturales de Convent Garden, el primer concierto tuvo lugar el 31 de octubre del pasado año y estuvo protagonizado por la irlandesa Cate Le Bon. Después han pasado por el lugar artistas como Jesca Hoop, The Wave Pictures, Carlos Goñi (Revólver) o Izaro, y también se han celebrado fiestas organizadas por Bang Bang Zinema, obras de teatro, proyecciones y otras muchas citas.

Con aforo para 232 personas, la magia de este espacio subterráneo al que se accede por el número 20 de la calle Easo ha embelesado a artistas y espectadores, que disfrutan de la música como una experiencia 'religiosa'. La cripta cuenta con una amplia barra de bebidas pero mantiene su look eclesiástico gracias a las paredes y el techo de piedra, a una hilera de coloridas vidrieras y, sobre todo, a varios confesionarios en los que antaño se desvelaron pecados y desde los que ahora se escucha música. De momento, Convent Garden recurre a promotoras como Ginmúsica, Get In o Gure Bazterrak para montar actuaciones con las que buscan un desprejuiciado «contraste» entre estilos: por allí han pasado diversas propuestas de pop y rock, pero también cantautores en formato acústico y hasta miembros del Orfeón Donostiarra.

«Cuidamos a los músicos»

Leire Jaime asegura que les gusta cuidar «muy bien» a los músicos, a quienes ofrecen siempre un catering preparado por los creativos cocineros del hostal. «Nos preocupamos por si son veganos o tienen algún tipo de alergia, y si vienen de fuera, les alojamos en las habitaciones del establecimiento», asegura. El músico Joseba Irazoki, uno de los que ya ha actuado en la cripta, guarda un buen recuerdo de la experiencia. «La bienvenida fue curiosa porque no sabía que la sala está englobada en un hostal, así que tuvimos que preguntar en recepción. Nos llevaron a la cripta y el trato fue estupendo, siempre atentos de que todo estuviera bien», recuerda el beratarra, que ve «un punto gracioso» en mantener los confesionarios en la cripta.

Por su parte, Sara Zozaya ha tenido contacto con la sala en su doble vertiente de artista y responsable de la promotora de conciertos Gure Bazterrak. «Se agradece que haya espacios con ganas de innovar en cuanto a propuestas musicales. Además, lo mismo programan a un grupo flamenco que a uno de death metal, y se nota que ponen mucho mimo en adecuar el lugar a cada actuación y en hacer que tanto el público como el artista estén cómodos», añade la joven donostiarra.

Para Sergio Cruzado, de la promotora Ginmúsica, es motivo de alegría que, como sucede en muchas ciudades europeas, Donostia esté convirtiendo antiguos edificios propiedad de la iglesia en hoteles, bibliotecas o centros culturales. En su opinión, la cripta brinda cantidad de ventajas de «accesibilidad y logística», ya que los músicos pueden cenar, tocar e incluso pasar la noche en el mismo inmueble. «Y eso es de agradecer en una ciudad en la que muchos conciertos no pueden organizarse porque el alojamiento es más caro que el caché de los artistas», subraya Cruzado, quien también agradece «todas las facilidades» que siempre dan los responsables de la sala.

Pese a los elogios recibidos, éstos reconocen con total humildad que aún tienen mucho que aprender y mejorar, especialmente en lo relativo a la acústica de la cripta, que es excelente en actuaciones de formato íntimo pero no tan buena cuando entran en juego las guitarras eléctricas y la batería. Por eso, dicen estar trabajando para resolver esa cuestión mediante la utilización de materiales acústicos, y a juicio de Anders Denne, van «por buen camino».

En lo referido al tipo de conciertos que esperan programar, confían en seguir la doble apuesta por grupos consagrados y bandas locales que dan sus primeros pasos. No han pensado aún cuál será el ritmo mensual de actuaciones pero lo que sí parece confirmado es que Convent Garden, aún desconocido para mucha gente, está ganándose un hueco en la agenda donostiarra, no sólo gracias a la cripta, sino también al patio al que se accede desde la calle Manterola: en él se han organizado conciertos acústicos, mercados varios y exhibiciones de baile lindy hop, y sus puertas están abiertas a la ciudadanía de jueves a domingo de 18.00 a 22.00 horas, momento idóneo para degustar diferentes pintxos y bebidas.

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