el relevo

el relevo
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Hay gente tan atareada con esto de vivir que no tiene una idea clara de cuándo tiene que morirse. Esa imprevisión le ha afectado a Rajoy, que tiene que buscar en el vestuario un relevo urgente a José Manuel Maza, al que ahora denigran algunos, aprovechándose de que los difuntos no pueden contestar, ya que no oyen las acusaciones. Lo único que está claro es que nadie se muere la víspera de su fallecimiento. Los poetas menos pesimistas hacen cálculos aproximados. Uno de ellos, que tuvo su momento de esplendor popular y ahora no lo recuerda nadie, dijo que quisiera morirse el día en el que estuviera casi muerto de pura melancolía, pero cuando no llueve sobre la reseca piel de Iberia todos los momentos son melancólicos. Miramos a los cielos vacíos esperando que las nubes nómadas suelten su carga, pero son muy ahorrativas y esperan a que nos muramos de sed mientras hacemos rogativas. Luis Navajas, que preparó con el fallecido las querellas contra el Govern, es el hombre de moda, pero sigue sin haber modo de entenderse con Cataluña y lo que es peor, de que Cataluña se entienda con el resto de España.

La OTAN ha alertado de la injerencia catalana ante los ciberataques y los ministros europeos no saben qué hacer con Europa. Ya el gran André Malraux dijo que los europeos pensamos menos en términos de libertad que de destino. Ayer, que fue tan largo como todos los lunes cuando se espera el fin de semana, se reunieron los responsables de Asuntos Europeos de cada Estado para acordar que cualquier país que sufra un ataque en sus redes puede exigir asistencia militar. La terrible palabra ha sonado, pero se escucha con la boca abierta para que entren moscas y el mosqueo nos afecte a todos. ¿Qué es eso de «una posible respuesta militar»? La Unión Europea ha situado a los ciberataques entre las mayores amenazas a los países comunitarios y nosotros tan tranquilos.

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