¿Pedirías matrimonio a tu pareja con un ramo de guindillas?

Kateryna Kaminska posa con un ramo de pimientos./
Kateryna Kaminska posa con un ramo de pimientos.

Kateryna, una joven ucraniana afincada en Bilbao, triunfa (también en Instagram) creando arte con frutas, hortalizas o embutidos

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Los ramos de flores suelen ir acompañados de un romántico mensaje o una felicitación. Los de Kateryna Kaminska, una ucraniana de 30 años que reside en Bilbao desde hace tres, llevan siempre dedicatoria, pero deberían incluir también un «¡que aproveche!» Porque donde otros ponen rosas o claveles, ella coloca manzanas, pimientos, salchichón... ¡y hasta sushi! «Todos los ramos son comestibles», asegura. Los elabora en su casa de Santutxu, -donde vive junto a su hijo de cuatro años- , con frutas y verduras «de calidad» que compra a productores locales.

Kateryna se considera «artista» desde pequeña, una cualidad que ha heredado de su familia. «Mi abuela es poetisa y mi madre pinta al óleo, hace objetos con conchas, diseña ropa...no hay nada que no sepa hacer», afirma. Así que no es de extrañar que sea tan habilidosa con las manualidades. Hace dos años creó su primer ramo y desde entonces han caído en muchas manos. «Soy muy feliz haciéndolos, es mi hobby». Eso sí, antes de ponerse a ello somete a sus clientes a un interrogatorio. «Les pregunto si la persona que lo va a recibir tiene algún tipo de alergia a alguna fruta u hortaliza, cuáles son sus favoritas y qué colores le gustan más», afirma. Y una vez que obtiene las respuestas comienza el proceso creativo. «Cada fruta del ramo tiene que abrazar a otra para crear una historia de amor frutal. Por ejemplo, pongo la manzana y el mango juntitos, en armonía». Y, claro, reparte tanto amor que el otro día un cliente le pidió «un ramo inolvidable» para pedir matrimonio a su novia. «Le hice uno con guindillas ecológicas y a la chica le encantó». Y puede que hasta se anime a pasar por el altar con un ramo de Kateryna. No sería la primera novia que ha dado el 'sí, quiero' con unas «frambuesas o ciruelas» en la mano.

Además, algunos ramos vienen con la receta incluída. No hace falta abrir la despensa para preparar, por ejemplo, una tortilla de patata. «Les meto un papelito con la elaboración y hago el ramo con patatas, cebollas...los ingredientes principales». Así quien recibe este original regalo no tiene que preocuparse de comprar la cena. También realiza centros frutales que sirven para decorar la mesa... ¡y como postre!

En las redes sociales es donde Kateryna ha encontrado el mejor escaparate para dar a conocer sus apetitosas creaciones. Casi 5.000 personas siguen su página, 'Frut Art Ramo', en Instagram y más de 2.800 lo hacen en Facebook. Trabaja por encargo y el precio del ramo suele rondar los 25 euros, aunque depende del tamaño. Una actividad que Kateryna, que estudió Filología y Economía en su país, combina con el diseño de joyas y souvenirs para Basque Live Project, un proyecto artístico del que es embajadora. Y, por si fuera poco, imparte clases de ruso y talleres de manualidades para niños.

Cuando Kateryna salió de Ucrania hace tres años, por la «difícil situación» que atravesaba el país, no imaginó que se acabaría «enamorando» de Bilbao. «Me impresionó la rica gastronomía, la afición que hay por el deporte... me identifico mucho con la ciudad, me siento bilbaína». Y sus ramos son la mejor forma que ha encontrado para agradecer «todo el cariño y amor que Bilbao y su gente» le han dado desde que llegó aquí. ¿Qué llevaría un ramo dedicado a la villa? «Bacalao al pil pil, carolinas, txipirones... y porque no hay unas pastillas que repartan amor, que sino se las metía».

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