«¿Quién va a querer estar conmigo con este panorama?»

«¿Quién va a querer estar conmigo con este panorama?»

A Esther, 45 años, la vida no le está siendo fácil: maltratada por su pareja, esta madre soltera está sacando adelante a su hijo con su trabajo precario...

ISABEL IBÁÑEZBilbao

Las mujeres también son discriminadas por la suerte. Por ejemplo, desde el momento en que se rompe el condón y la pastilla del día después no funciona, deben afrontar la situación sea como sea, mientras que ellos, si quieren, pueden escurrir el bulto. Ha pasado muchas veces y es lo que le pasó a Esther (nombre falso), 45 años, que ahora se alegra tanto de que todo fallara... Porque de allí salió su hijo Mikel, 10 años, al que se ha entregado en cuerpo y alma como tantas madres y, en especial, como tantas madres solteras. Cometió el error de no hacer caso a su matrona, que le decía que no le pusiera el apellido del padre al bebé, pero pensaba que las cosas serían de otra manera, ya se sabe, la ilusión... Aquel hombre que ni era su marido ni siquiera su pareja, empezó a controlar su vida, a menospreciarla, a alejarla de su entorno... y acabó pegándole patadas, escupiéndola, insultándola...

Así, Esther y Mikel se convirtieron en familia monomarental. Y eso supone un calvario: en España había el año pasado 1,9 millones de familias con un solo padre o madre, en el 82% mujeres. Más de la mitad se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Según el estudio ‘Monomarentalidad y empleo’ de la fundación Adecco, del medio millar de entrevistadas, la mitad estaban en paro o trabajaban en negro y el 65% tenía dificultades para llegar a fin de mes. Con ellas el desempleo suele cronificarse: el 53% superaba los dos años en paro. A Esther no le llegaba con su sueldo de limpiadora (trabaja por las mañanas y por las tardes está con Mikel), y recibe la RGI: «Un crío de la escuela le dijo a mi hijo que éramos pobres porque no le puedo comprar ropa y vamos con lo que nos dan... ¿De qué hablarán en casa para que diga eso?».

- ¿Le ha costado encontrar trabajo siendo madre soltera con más de 40 años?

- A veces me lo han negado cuando les comentaba mi situación, porque pensaban que iba a tener dificultades. Pero otros jefes no, y me quito el sombrero ante ellos.

Cuidadoras

Esther no contaba con ayuda; su madre debía cuidar de su padre con alzhéimer y a la vez de su propia madre. «Somos cuidadoras y estamos marcadas por ello; yo estoy muy a gusto siendo mujer y tenemos que quitarnos estos roles, pero para ello deben intervenir las instituciones, hemos nacido mujeres y necesitamos más apoyo a la hora de trabajar, de ser madres...». En alguna ocasión se vio obligada a llamar al padre de Mikel (que nunca pasó pensión) para que le cuidara unas horas... ¡y tenía que pagarle! Menos mal que algunos jefes le permitían llevar al bebé a las oficinas que limpiaba...

«Uno de ellos fue el que me preguntó qué me pasaba y me acompañó a la Ertzaintza a denunciar...». Con todo esto, entró de cabeza en una gran depresión, algo frecuente en las madres solteras: soledad, baja autoestima, problemas económicos, sobrecarga de trabajo... Y necesitó psicólogos especializados en violencia de género . Save The Children se encarga de su hijo dos horas al día para ayudarle con los deberes en el euskera que, pese a ser vasca, ella no domina: «No podía ayudarle y acabábamos discutiendo, nos íbamos a la cama enfadados. Así que les doy mil gracias».

- ¿Cómo se siente la madre sola?

- Sobrecargada de trabajo, he estado a punto de ingresarme en el hospital de forma voluntaria por la ansiedad. Se nos juntan muchos problemas en una persona. Hay tantas noches que te vas triste a dormir... El otro día me dijo el crío que ahora estábamos felices, al principio me sentía mal por haberle impuesto a este hombre, sufría al ver lo que me hacía.

- ¿Volvería a tener pareja?

- Ni pienso en eso, estoy al cien por cien con mi hijo, cuando sea más mayor ya veremos. Pero, ¿quién va a querer estar conmigo con este panorama?

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