El profesor que utiliza el Whatsapp para dar clases de historia

Juanito Libritos es interino en el IES Las Lagunas en Mijas. /IVÁN GELIBTER
Juanito Libritos es interino en el IES Las Lagunas en Mijas. / IVÁN GELIBTER

Juan Antonio Gómez Naranjo es docente en un colegio de Málaga y aplica la tecnología para profundizar en la diversidad o el feminismo

IVÁN GELIBTER

Los alumnos de cuarto curso de la ESO del Instituto público de Las Lagunas, en la localidad malagueña de Mijas, se han acostumbrado a lo largo de esta semana a que les visiten los medios de comunicación. Su profesor de Sociales en este curso, Juan Antonio Gómez Naranjo, se ha hecho famoso en España por utilizar los grupos de Whatsapp para dar clase de historia. Sin embargo, nada más entrar en el aula, ellos mismos relativizan este hito y lo colocan en categoría de anécdota. «Lo mejor del profe Juan no es lo del Whatsapp, sino que eso es un método más para aplicar lo que nos enseña todos los días; que va desde los conocimientos necesarios para aprobar un examen, hasta otras muchas cosas que han hecho que hayamos aprendido

A este profesor, natural de Torremolinos e interino por segundo año en este centro, no le gusta que se le cite en exceso por su nombre. Prefiere que se use su alter ego de ‘youtuber’, Juanito Libritos. En este canal, que ya supera el millar de suscriptores, Juan habla de temas tan triviales como 'Cosas que están sobrevaloradas', hasta un pequeño master sobre los personajes LGTBI a lo largo de la historia, y pasando por experiencias personales como el divertido 'Fui al Orgullo y terminé en el hospital'. Sus alumnos saben perfectamente de esta faceta, e incluso se atreven a hablar de ello en su presencia. «A veces habla de tonterías más o menos divertidas, pero otras veces son vídeos didácticos», sostiene otra de sus alumnas.

En su clase, Juanito Libritos no tiene que hacer callar a los estudiantes para que atiendan. Basta con estar cinco minutos presente para que uno se dé cuenta de que se trata más bien un diálogo en todas direcciones, y que más allá de dedicarse en exclusiva a aprender los conceptos básicos para aprobar un examen, los objetivos son bien distintos. «No estoy convencido del todo de que lo único que se haya trasladado es que uso el Whatsapp para dar clase. Eso es entender que la tecnología es un fin, cuando en realidad debe ser el medio. Aquí en el centro no dejamos que la gente use los móviles a no ser que se trate de un tema docente», señala el profesor.

Para saber qué tipo de uso se le da a esta tecnología, son los propios alumnos los que levantan la mano para explicarlo. «Uno de los trabajos que más nos gustó hacer el año pasado –cuando Juan les daba Educación para la ciudadanía– consistía en usar las cámaras de los móviles para que retratáramos cómo de machista es el mundo que nos rodea, como por ejemplo los carteles publicitarios que trata a las mujeres como carne», comenta otro chaval.

La directora del centro, Adela Camacho, es premio nacional de Educación.
La directora del centro, Adela Camacho, es premio nacional de Educación. / I. GELIBTER

Sale a la palestra este tema y preguntamos quiénes se consideran feministas. Toda la clase levanta la mano. «Como mucha gente, ante pensábamos que el feminismo era lo contrario al machismo, pero desde que el profe Juan nos habló del trabajo de algunas filósofas, nos dimos cuenta de que en realidad es la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres», comentan.

Reparto de roles

Estos alumnos de 15 años tienen a Juan este curso como profesor de Sociales. Para aprender historia, el docente propone un reparto de roles de los personajes clave para que sea un proceso más entretenido y ameno. Aun así, una vez más vuelven a salir los mismos elementos. «Es tremendo cómo a las mujeres se las ha escondido a lo largo de la historia», dice una joven. «Y ya si es lesbiana, pues mucho peor», agrega otra alumna que afirma que Frida Kahlo es su «personaje LGTB favorito». «Hablamos de todo; de cómo la heteronormatividad y el patriarcado ha eliminado a mujeres y personas del colectivo LGTBI, y eso luego lo ligamos en cómo debemos afrontar estas cuestiones en el mundo que nos rodea», añade Juan.

«En este instituto los chicos y las chicas pueden decir públicamente su orientación sexual; nadie le va decir nada por eso. No se trata de una cuestión de tolerancia; a un gay, una lesbiana o un transexual no hay que 'tolerarle', sino que se trata de una situación tan normal y habitual como un hetero», añade otro alumno. Eso sí, reconocen que esto es una isla, y que cuando hablan con sus familiares o amigos de fuera del centro, la reacción es bien distinta. «Pero nosotros ahora pensamos diferente, hemos tenido la suerte de que nos haya tocado este profesor y podemos enseñar a otra gente, por ejemplo, por qué vivimos en un mundo machista. Aunque eso nos provoque luego que al poner la tele nos empiecen a saltar alarmas sobre cómo se nos trata a la mujeres», relata una alumna.

«Lo más importante es que todo ello ocurre en la escuela pública», sostiene el docente

«Yo entiendo que soy su profesor, pero tenemos que eliminar esa relación antigua entre docentes y alumnos. Saben que soy ‘youtuber’; evidentemente conocen mi orientación sexual, que me gusta Taylor Swift o que me encanta ir al Orgullo. Pero eso les hace respetar más a los que les rodean y a ellos mismos, y por tanto les convierte en seres más felices», sostiene Juanito Libritos. «La realidad es que yo los quiero a ellos,y ellos me quieren a mí; eso es lo importante», sentencia. «Eso, y que todo esto ocurre en una escuela pública que muchos se quieren cargar», afirma mirando a la clase. Ellos asienten y levantan la mano. Tienen claro que hay que defenderla, y tienen argumentos para ello.

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