El primer verano sin José Amián, el joven que murió con su novia al caer de un ascensor en Madrid

José Amián Paramés, bajando el Sella en piragua. / E.C

La familia de Paramés, fallecido a los 17 años, se aferra a su fe en Gijón, ciudad a la que acuden regularmente para pasar las vacaciones estivales

OLAYA SUÁREZGIJÓN

«A José le encantaba Gijón, todos los veranos pasaba parte de sus vacaciones en casa de mis padres en Somió y no perdonaba el surf en San Lorenzo, bajar el Sella en piragua ni las excursiones a Lastres o Tazones. Presumía de ser asturiano y del Sporting y se alegró muchísimo cuando el equipo subió a Primera». La familia Amián Paramés se aferra al recuerdo de la sonrisa de José en sus primera vacaciones sin él. El joven falleció a los 17 años en un fatal accidente en un ascensor en el barrio de Salamanca de Madrid junto a su novia, Belén Jordana. Ambos acababan de concluir con éxito los exámenes que ponían fin a su etapa colegial y les abrían el camino a la Universidad. La fatalidad se cruzó en su destino el 8 de mayo, el mismo día que ocho años antes José había recibido la Primera Comunión.

José y su novia, Belén Jordana.

Aunque su ausencia pesa en el alma y ha dejado un vacío al que se intentan sobreponer, sus padres, sus tres hermanos y el resto de familiares se apoyan en la fe para seguir adelante. «Nos hemos quedado en shock después de su muerte, ha sido algo totalmente inesperado que aún estamos digiriendo. Como tenemos mucha fe pensamos que algún día nos encontraremos con él en el cielo y podremos entender todo lo que ha pasado. Le echamos mucho de menos, pero también recibimos su fuerza para continuar», explica su madre, María Paramés García-Astigarraga, directiva de Bankinter.

Su estrecha vinculación con Gijón, ciudad de origen de su madre y en la que conservan la casa familiar, hizo que María y su marido, el empresario de origen cartagenero Pepe Amián, contrajesen matrimonio en la iglesia de San Pedro en 1998. Precisamente será en el templo parroquial del Campo Valdés donde el jueves, a las ocho de la tarde, se celebrará una misa en memoria de José, coincidiendo con la estancia de sus familiares en Gijón.

«No nos hemos enfadado con Dios, lo aceptamos aunque no lo entendemos. Nuestro sueño ahora es, con el recuerdo de José, seguir viviendo y mantener nuestra familia feliz y unida. Nos hemos dado cuenta de que esta vida es muy corta y que a todos nos espera la eternidad, donde podremos volver a estar juntos y abrazar a José», dice su madre, quien recuerda las palabras que su marido pronunció en una eucaristía: «Él siempre había entendido que los hijos son un préstamo que nos hace Dios y que algún día tendríamos que devolverlo, pero nunca pensamos que sería tan pronto».

José, arriba a la derecha, con sus padres y sus tres hermanos en casa de sus abuelos, en Somió, donde veraneaba todos los años. / FAMILIA AMIÁN PARAMÉS

«Estaba muy contento»

El 8 de mayo José y Belén celebraban el final del curso en casa de ella con otros compañeros del colegio madrileño El Recuerdo, de los padres jesuitas. Los dos se subieron al ascensor en la octava planta y parte de la estructura se desprendió, lo que hizo que los dos jóvenes se cayesen al vacío. «Sus amigos nos cuentan que ese día estaba feliz, había acabado los exámenes, estaba con su novia y sus amigos celebrándolo, todos le recuerdan ese día especialmente contento...», indica su madre.

María Paramés reflexiona: «Si nos preguntaran ¿qué preferís, no haber tenido nunca a José y no pasar por este dolor o tener a José y pasar de nuevo por el sufrimiento de su muerte?, no lo dudamos: haberlo tenido y disfrutar de él 17 años. Haber estado con él estos 17 años ha sido un regalo del cielo que no cambiaríamos por nada». En Gijón, arropados por su familia y sus muchos amigos, intentan mirar hacia adelante.

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