El porno, la última víctima del 'procés'

Una imagen del interior de la sala Bagdad./AFP
Una imagen del interior de la sala Bagdad. / AFP

La mítica sala Bagdad de Barcelona, especializada en espectáculos de sexo en vivo, ha visto hundida su recaudación desde el referéndum independentista del 1 de octubre

ELCORREO

El Bagdad es un clásico de la noche de Barcelona, una sala especializada en espectáculos pornográficos que durante décadas ha sabido renovarse para atraer a miles de clientes. El establecimiento, abierto en diciembre de 1975, apenas un mes después de la muerte del dictador Francisco Franco, ha sobrevivido desde entonces a las sucesivas crisis económicas y a los cambios sociales y tecnológicos que han convertido el sexo en un espectáculo al alcance de un simple click. Está por ver si sobrevive al terremoto que ha provocado el desafío independentista en Cataluña.

El turismo, uno de los principales sustentos de este negocio durante décadas, ha caído en picado en esa comunidad desde el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre. Y el Bagdad lo ha notado de forma espectacular en su recaudación. «De golpe y porrazo, ¡pum!», explica de forma gráfica su propietaria, Juani De Lucía, al describir la caída de espectadores que sufre su local desde hace un mes y de la que todavía no se ha recuperado.

Barcelona es un hervidero, las manifestaciones se suceden y el miércoles Cataluña vivió su segunda huelga general en mes y medio, un paro que afectó gravemente al transporte. Esa noche, apenas un par de clientes asistían al espectáculo del Bagdad, en cuyo escenario se suceden actos sexuales explícitos en los que a veces participan los espectadores.

El local está situado en la calle Nou de la Rambla lindando con el Paralelo, la gran avenida teatral de Barcelona, en la que ese miércoles, poco antes de la medianoche, apenas se veía un alma.

De Lucía estima haber perdido hasta el 70% de los clientes. «Es el problema político, todas las imágenes que se están proyectando al exterio«La gente tiene miedo de venir a Barcelona, espero que pase pronto», sostiene la propietaria, cuya clientela se compone mayoritariamente de visitantes, ejecutivos entre semana y amigos en despedida de soltero el fin de semana.

«Nosotros estamos en Barcelona y sabemos que uno puede moverse libremente por la ciudad, pero la gente de fuera no lo sabe. Tengo muchas chicas extranjeras y sus familias las llaman alarmadas».

En las dos semanas posteriores a la consulta, el sector turístico catalán vio como su cifra de negocios caía un 15% respecto al mismo periodo del año anterior, según la federación patronal Exceltur, que incluye a grandes cadenas hoteleras.

«Jamás vimos un bajón así»

Cataluña, con su capital Barcelona y sus playas de la Costa Brava, es la región española que recibe más turistas extranjeros. Más de 18 millones de ellos visitaron la región en 2016, cerca de un cuarto de todos los visitantes recibidos por España ese año.

El Bagdad abrió en diciembre de 1975, un mes después de la muerte del dictador Francisco Franco, que abriría el camino a una liberación sexual largamente aplazada, a la eclosión de la pornografía y el erotismo que inundó el cine o los quioscos.

Su nombre evocaba 'Las mil y una noches', pero De Lucía encontró su inspiración en Sankt Pauli, el barrio rojo de Hamburgo. «Era muy joven, y al llegar a Sankt Pauli y ver aquellas salas inmensas, con sex shops, con cabinas de 'peep show', con todo tipo de artículos, me sentí en otro planeta: todo legal, abierto 24 horas», explica.

Con su marido decidieron alquilar lo que había sido hasta entonces un tablao flamenco, propiedad de La Bella Dorita -una actriz legendaria del Paralelo-, e imitar aquellos locales de Hamburgo, de donde se trajeron incluso algunos actores. «Fue arriesgado. A lo mejor si lo hubiésemos hecho tres meses antes nos hubiesen fusilado», recuerda.

Pero la popularidad fue inmediata, «impresionante. Las colas daban la vuelta a la esquina. Nos quedamos sorprendidos. En aquel tiempo la gente peregrinaba a Perpiñán (sur de Francia) a ver 'El último tango en París', ¡Peregrinaban a Perpiñán sólo para ver una película! Y claro, el éxito fue enorme».

El Bagdad, en palabras de su propietaria, «es una escuela» de la que han salido actores y actrices pornográficos conocidos, como Nacho Vidal y el uruguayo Marco Banderas. Otros, como el fakir Kumar y Tiger Man eran objeto de chistes y respeto por igual en Barcelona, por levantar una campana de 30 kilos o una bombona de gas butano con sus miembros viriles.

Los actores y actrices del Bagdad comparten la preocupación de la propietaria. «Jamás vimos un bajón así: ha sido muy grande y muy de repente», explicó Marco Banderas.

A su lado, Alba de Silva expresa su esperanza de «que todo mejore incluso antes de que lo haga la situación política». De Lucía no teme de momento por su Bagdad: «tiene más de 40 años, tenemos muchos clientes, tenemos muchas referencias, es un negocio fuerte». «El Bagdad seguirá en su sitio, seguirá vivo, porque más de 40 años no se pueden borrar en un día», sentenció.

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