Los policías que atendieron a la víctima en Sanfermines le dieron total credibilidad

Los miembros de 'la manada' fueron identificados por las cámaras y agentes en el encierro./E. C.
Los miembros de 'la manada' fueron identificados por las cámaras y agentes en el encierro. / E. C.

Discrepan en el juicio sobre si la joven tenía o no marcas de presión en el rostro tras la supuesta agresión

GABRIEL GONZÁLEZ

Los agentes de la Policía Municipal de Pamplona que asistieron a la joven instantes después de los hechos no tuvieron «ninguna duda» sobre la veracidad de lo que la joven madrileña les iba relatando. Lo hacía «muy nerviosa», «sin parar de llorar» y en «estado de shock», relataron ayer los agentes -dos de ellos especializados en casos de agresión sexual-, en la tercera sesión del juicio por la violación grupal denunciada en los sanfermines de 2016. En lo que no coincidieron fue cuando se les preguntó si la joven tenía alguna parte de la cara enrojecida -no moratón, sino marca de presión de dedos, por si pudiera obedecer a algún tipo de sujeción-, tal y como venía reflejado en un informe policial. Una agente afirmó que sí le vio la cara enrojecida en el moflete, otro que en la mandíbula y otra que no apreció nada. El informe médico posterior no recogió que tuviera marcas.

Las dos primeras en llegar a la calle Roncesvalles lo hicieron al poco de recibir la llamada en la emisora que alertaba de una «agresión sexual». Se encontraban en Diputación y enseguida se desplazaron al lugar. «Supe quién era la víctima porque estaba llorando. Le preguntaba qué había pasado y no podía ni hablar, no articulaba bien las palabras. Solo lloraba», declaró una de las agentes en instrucción. Cuando le preguntaron si habían abusado de ella, respondió que sí, que habían sido cuatro (en sus primeras declaraciones la denunciante siempre habló de cuatro). Y les señaló el portal de Paulino Caballero, al que se dirigieron. Para entonces ya se encontraban allí compañeros de paisano. «Me quedé fuera con ella. Me agarraba todo el rato del brazo y me decía que no la dejara sola». Ella y su compañera le preguntaron por los hechos, que la joven fue narrando, y por la descripción de los agresores. Después, la condujeron al hospital.

Identificados y detenidos en 7 horas

También declararon ayer los agentes que identificaron a los sospechosos al poco de terminar el encierro de aquel 7 de julio. Hay que recordar que, una vez que los acusados dejaron a la chica tirada en el portal, se fueron de fiesta y luego a correr el encierro. Gracias a las cámaras de seguridad y a la colaboración policial fueron identificados nada más salir de la plaza de toros por tres policías forales, que testificaron en último lugar. Los agentes les dejaron marchar porque faltaba el quinto miembro de ‘la manada’. No obstante, les siguieron en el autobús urbano hasta el barrio de San Jorge, donde habían aparcado el vehículo en el que habían acudido a Pamplona y donde les esperaba el quinto miembro del grupo. Entonces fueron detenidos. Eran las diez y cuarto. Habían pasado siete horas desde que cometieron presuntamente la violación grupal.

Su compañero declaró ayer que la chica «se quejaba de la mandíbula» y que no dejó de llorar «en ningún momento», que estaba «nerviosa y temblorosa». También afirmó que la chica les dijo que a partir de la penetración no recordaba nada, «hasta que se despertó». Este aspecto fue subrayado por las defensas, ya que la denunciante no dijo en ningún momento que se durmiera en el interior del portal.

Las claves

1. Los hechos
Ocurrieron la madrugada del 7 de julio de 2016 en el interior de un portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona.
2. Las acusaciones
La Fiscalía pide 22 años y 10 meses de cárcel, la acusación particular 24 años y 10 meses, el Ayuntamiento de Pamplona 25 y 6 meses, y el Gobierno de Navarra 25 y 9 meses.
3. Las defensas
Reclaman la absolución. Solo uno de ellos ha reconocido que robó el móvil a la joven. Los cinco llevan en prisión desde que fueron detenidos.
4. La sesión de hoy
Continúan las declaraciones, en este caso de ocho agentes de la Policía Municipal de Pamplona y tres testigos más.

Otra patrulla se desplazó desde el Casco Viejo. Al igual que en la primera unidad, fue la agente femenina la que se acercó a hablar con ella. «La chica nos decía que habían estado bebiendo en la zona de garajes, que uno de los chicos sujetó la puerta y que la obligaron a entrar», dijo la agente, matizando que la joven ofreció el relato «poco a poco», dada la dificultad que tenía la chica para hablar. Añadió que no le dijo cómo la introdujeron en el portal. En la sesión del juicio del martes, la joven afirmó que los acusados no la introdujeron a la fuerza, que la agarraron de la mano y ella les acompañó «pensando que iban a fumar unos porros». Al verse rodeada por los cinco, añadió, entró en «shock».

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