El Papa cuelga un cartel en su habitación: «Prohibido quejarse»

El viento se lleva el solideo del Papa durante una audiencia en el Vaticano.
El viento se lleva el solideo del Papa durante una audiencia en el Vaticano. / Reuters

Bergoglio anima de esta forma a sus colaboradores a dejarse de victimismos: «Actúa para mejorar tu vida»

DARÍO MENORRoma

Los sacerdotes que viven en la Domus Santa Marta tienen un pacto no escrito: molestar lo menos posible a Bergoglio, que optó por establecerse en esta residencia vaticana en lugar del Palacio Apostólico, descartado desde el principio por parecerle «un embudo al revés» donde no podía convivir con otras personas. «Nuestro acuerdo incluye también no darle más dulces, porque todos conocemos a religiosas que nos ofrecen cajas de pastas para que se las regalemos. Nos dicen: ‘Una para usted y otra para el Santo Padre’. ¡Con lo goloso que es, pondríamos en riesgo su salud!», cuenta riéndose un sacerdote que reside en la casa.

El pacto entre los compañeros de residencia del Pontífice debería también extenderse al resto de miembros de la Curia romana, que han debido de cansar al Papa con sus ruegos y lamentos hasta el punto de que ha colocado en la puerta de su habitación un cartel en el que puede leerse: ‘Prohibido quejarse’. Se lo regaló al final de la audiencia general del 14 de junio el psicólogo italiano Salvo Noè, autor de libros y de cursos de motivación personal.

El cartel que el Pontífice ha puesto en la puerta de su cuarto. / ‘Vatican insider’

Debajo de ‘Prohibido quejarse’, dice que «los transgresores están sujetos a un síndrome de victimismo con la consiguiente disminución del tono del humor y de la capacidad para resolver problemas». Su sanción será «doble» si violan la «primera ley sobre la tutela de la salud y del bienestar» en presencia de niños y se les aconseja que para conseguir lo mejor de sí mismos se concentren «en sus propias potencialidades y no en los propios límites». El texto concluye con la siguiente admonición: «Deja de quejarte y actúa para mejorar tu vida».

Al psicólogo le ha tocado la lotería con la decisión del Papa de colgar el cartel en la puerta. Habrá que ver cómo aprovecha esa imagen a partir de ahora en sus cursos. A Francisco le encantó la idea del ‘Prohibido quejarse’ y, cuando Noè le regaló el cartel, reaccionó con una carcajada y diciéndole: «Lo voy a poner en la puerta de mi oficina, donde recibo a las personas». El letrero constituye un intento más del Papa por conseguir que se contagien de su visión optimista del cristianismo los monseñores de la Curia romana, entre los que abundan las caras de funeral y las quejas por nimiedades.

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