Las palas más caras del mundo

El Piscolabis

Al final acabarán poniendo radares en las playas. Todo sea por multar

JON URIARTE

750 euros. Eso le crujen a quien le pillen en San Pedro del Pinatar, Murcia, jugando a las palas en la playa. A bote pronto, nunca mejor dicho, parece excesivo. Una cosa es que alguien suelte palazos sin preocuparse por si le da un pelotazo a un vecino de arena y otra que la multa sea más alta que por dar positivo en alcohol al volante y solo 250 euros menos que si vas como una cuba. Esos 750 es la misma cantidad, por cierto, con la que multan por orinar en el mar. Lo que sorprende aún más. Hablamos del mar, no de una piscina. Las ballenas también mean. Casi 1000 litros al día. Y nadie les dice nada. De hecho, no conozco a nadie que no haya vaciado vejiga, alguna vez, aprovechando que la ola le cubre más allá del ombligo. Se les nota porque lucen una cara entre éxtasis y disimulo y porque la temperatura del agua sube algunos grados en su entorno. Con todo, no deja de ser una guarrada. Otra cosa es quién es el guapo que pilla al infractor y si es proporcionado el castigo. No parece. Pero es la noticia que conocíamos esta semana. Ya puestos, qué quieren que les diga, un servidor multaría por otras cosas en este período de enfermedad que llaman verano. Aquí van algunas propuestas.

Los lapas: Dícese de esa gente que, teniendo toda la playa vacía y a su disposición, coloca su toalla junto a la tuya. Una cosa es que no nos guste estar apartados del mundo y otra que tengamos que compartir dos metros cuadrados. Propuesta de multa: 600 euros.

Los mudanza: Van con todo a la playa. Sombrilla, paravientos, neveras, más mantelería que la semana Blanca de El Corte Inglés y todo lo que haga falta para sentirse como en casa. Incluidas sillas de terraza o, si son muchos, las de la cocina y el salón. Que uno les ve y piensa: «¿No les saldría mejor llevarse la arena a su piso?». Propuesta de multa: 10 euros por objeto.

Los sordos: Da igual que sean dos o seis. Y que estén tumbados a apenas unos centímetros o en la misma toalla. Hablan tan alto que escuchas hasta detalles que jamás desearías conocer. Propuesta de multa: Depende de los decibelios y de la conversación. Pero de media 700 euros.

Los pinchadiscos: Juro por el tupé de Toni Manero que he visto, en este siglo y año, a gente que sigue llevando un 'loro' del tamaño de un trolebús a la playa. Y lo pone a un volumen que huyen hasta las medusas. Propuesta de multa: 800 euros. Sobre todo si suena reggaeton.

Los excavadoras: ¿Cómo puede ser que hayamos evolucionado como especie y todavía haya gente incapaz de caminar por la playa sin levantar más arena que una Bucyrus RH400, la excavadora más grande del mundo? Es más, hay quien sigue sin entender que con la chancleta puesta lanzas más arena. Propuesta de multa: 850 euros.

Los caminantes blancos: Lo del color es lo mismo. De hecho, por lo general, están negros como el carbón. Pero su estampa recuerda a los inquietantes personajes de 'Juego de Tronos'. Y caminan igual. Su territorio es la orilla. Justo entre la arena seca y la mojada. Caminan sin importarles llevarse a alguien por delante. Si les interrumpes el paso te fulminan con la mirada. Propuesta de multa: 850 euros y si quieren caminar así que vayan a la playa con Rajoy.

Los me paso por el forro: Nos referimos a esa gente que no respeta las zonas delimitadas para actividades deportivas y viceversa. Propuesta de multa: 900 euros. O que vayan a la playa a las tres de la madrugada.

Los colilla: Da igual los recipientes que inventen. Se acaba el cigarrito y lo entierran en la arena. Porque, ¿hay algo más hermoso que encontrarse uno de esos tesoros arrugados con alma de nicotina al tumbarse en la arena o al caminar por ella? Pues eso. Propuesta de multa: 1100 euros, salvo que se dejen apagar el cigarrillo en los genitales.

Los mira que buena está el agua:Suele ser un señor de cierta edad y más moreno que Julio Iglesias. Da igual la fecha, el día o que esté en el océano Antártico. Siempre saldrá del agua, pondrá los brazos en jarras y dirá aquello de: «¡Está fenomenal! Incluso un poco caliente. No sé por qué no os metéis». Propuesta de multa: 550 euros. Y si se pone plasta, 100 euros más.

Los centrifugadora: En la línea del anterior, para demostrar que el agua está fenomenal, se secan cual perro de lanas. La clave está en mojar a todos. Incluimos entre ellos a quienes, aprovechando que alguien está tumbado o tumbada con los ojos cerrados, se escurren el pelo sobre la espalda de esa persona. Propuesta de multa: 1000 euros por pasado de moda.

Los brújula rota: Hablamos de esa gente que se despista en la playa cada cinco minutos. La primera vez da pena. «Se ha perdido, qué lástima». Vuelve a meterse en el agua y al salir acaba sentado bajo la sombrilla de unos turistas alemanes. Y la cosa tiene su gracia. Pero a la sexta vez deseas que se pierda y no le encuentre ni Lobatón. Propuesta de multa: 400 euros.

Las Siri: por lo general es esa madre que da indicaciones precisas a los niños para ir al agua, pasear o comprar un helado. Como se salgan de la ruta hay follón. Propuesta de multa: 300 euros. Por suerte ha prescrito un caso que exigiría mayor sanción. Aquella madre o padre que, tras encontrar al niño perdido y ver cómo llegaba acompañado de los socorristas le arreaba un sopapo al nene, acompañado de la frase: «¡Vaya susto que nos has dado!». Que tú pensabas: «Si sé que me espera esto, tardo más en volver que el mono de Marco».

Los no te vayas a lo hondo: muy de adulto en general y de madre o abuela en particular. En sí, no es punible. Pero el volumen merece un aparte. En ocasiones el chillido es tan brutal que del susto he llegado yo a chapotear en la orilla sin atreverme a ir más allá. Propuesta de multa: 350 euros. En ciertas playas del sur alcanza un grado de excelencia lingüística que merecería una valoración especial. Si han ido por allí habrán escuchado eso de: «¡¡¡Jeniffer, no te meta mu hondooo. Solo hasta 'er shoshoooo'!!!». Tal cual. Poesía pura. Y a grito pelado.

Los no sin mi móvil: Playa impresionante, mar espectacular, día idílico... y no levanta la mirada del smartphone. De hecho no mira hacia el horizonte. Lo graba y fotografía. Diversión virtual. Da pena. Pero, por lerdo, también merece sanción. Propuesta de multa: 400 euros. Para facilitar el pago le mandaremos la dolorosa por Whatsapp.

Los exterminadores: Alentados por los adultos, con el fin de que los dejen en paz, son los menores enviados a las rocas para pillar a toda la fauna marina posible y meterla en cubos de playa. Luego, para redondear, dejan el recipiente al sol para que el bicho acabe asfixiado. Propuesta de multa: 850 euros o un año limpiando acuarios.

Los daltónicos intermitentes: Gente que ve la bandera, pero la interpreta. La roja es orientativa y la amarilla ni existe. Como si siempre fuera verde. Y si luce roja, será porque el socorrista no quiere currar. Que después tengan que sacarles porque se los lleva la resaca es secundario. Propuesta de multa: prisión permanente revisable. Por imbéciles.

Los Messi del ambulante: Todos sabemos que los vendedores ambulantes de las playas tienen sus tarifas. Personalmente creo que caminar por la arena de un lado a otro y cargado no tiene precio. Pero hay quien cree que sí. Y regatea hasta la extenuación un triste barquillo. Todos los días. Driblan más que Messi. Escucharles cansa. Propuesta de multa: 750 euros y no admite regateo.

El nene del polo: Da la tabarra a sus mayores a grito pelado porque quiere un polo. Al décimo berrinche, cuando estás dispuesto a levantarte y comprarle tú el kiosco entero, su madre o padre le permite comprar uno. Cuando vuelve le pega un chupetón, no le gusta y lo tira a la arena. Propuesta de multa: 1000 euros y retirada de la custodia a los padres.

Los 'otros': Esas personas que van a la playa vestidos como si fueran a protagonizar 'Los otros' y alguien hubiera abierto una ventana de par en par. Suelen estar tapados de los pies a la cabeza, bajo una sombrilla... Que uno se pregunta, ¿para qué van a un lugar donde solo hay arena y sol? Propuesta de multa: 50 euros. Barato. Bastante tienen con lo suyo.

Los Tarzán en Nueva York: Creen que el verano es una playa sin fin. Se levantan y hasta que se acuestan no se ponen una camisa o una triste camiseta. Solo bañador o, como mucho bermuda. A pecho descubierto aunque entren a un restaurante. Propuesta de multa: Cadena perpetua. Ni revisable ni gaitas.

Como ven, podríamos ampliar el listado de sanciones. Dicen que multando se logra concienciar más rápido que educando. Una pena. Porque quienes deciden el tipo de multa y la sanción también merecerían multa. Por sus ocurrencias para sacarnos la pasta. Y luego me preguntan por qué, amando el mar, no voy a la playa.

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