El padre de Julen, en huelga de hambre, al sentirse condenado «injustamente»

Luis Serrano se dispone a entrar en la Palacio de Justicia de Donostia./LOBO ALTUNA
Luis Serrano se dispone a entrar en la Palacio de Justicia de Donostia. / LOBO ALTUNA

Luis Serrano, que cumple una pena de 19 años de prisión por el asesinato en San Sebastián de su hijo de 13 años de edad, lleva dos semanas sin ingerir alimentos

JAVIER PEÑALBA

Luis Serrano, condenado a 19 años de prisión por el asesinato de su hijo Julen, ha iniciado una huelga de hambre en la cárcel de Martutene, donde se halla recluido desde el pasado 27 de junio, tras ser declarado culpable de la muerte del menor por un jurado. Serrano, en dos cartas manuscritas remitidas desde el centro penitenciario donostiarra, afirma estar privado de libertad «injustamente» y desvela los motivos que le llevan a permanecer sin ingerir alimentos.

El padre califica de «gran error judicial» la decisión de los miembros del tribunal popular que le consideraron autor de la muerte de su hijo. Julen Serrano, de 13 años, fue hallado sin vida el 1 de diciembre de 2011 en una vivienda del barrio de Ondarreta en la que la familia había residido. El inmueble permanecía vacío desde que los progenitores, el acusado y su esposa, Itziar Loinaz, iniciasen unas semanas antes el proceso de divorcio. Tras la separación, el menor fallecido vivía con los abuelos maternos, mientras que los otros tres hermanos más jóvenes residían con la madre.

Tras el hallazgo del cadáver y ante las evidencias encontradas en el escenario, la Ertzaintza centró la investigación en localizar al padre que había desaparecido sin dejar rastro. Tras permanecer una semana en distintos parajes del monte Igeldo, Luis Serrano regresó a casa de su madre y esa misma noche fue detenido. No obstante, a las pocas horas quedó en libertad, pues los primeros indicios apuntaban a que la muerte del menor pudiera ser de carácter suicida.

Afirma en dos cartas que ha adelgazado «muchos kilos» y que en breve «me ingresarán en el hospital»

El recluso califica de «locura» la imputación que se formuló en su contra

La instrucción del caso, no obstante, dio lugar a que se incoara un procedimiento de jurado en el que las acusaciones fiscal, representada por Jorge Bermúdez, y particular, con el abogado Iñigo Iruin, terminaron por imputar al progenitor un delito de asesinato por el que solicitaron 18 y 20 años de prisión, respectivamente. Ambos concluyeron que el acusado acabó con la vida de su hijo en venganza hacia la madre por su deseo de poner fin a la relación matrimonial.

El equipo jurídico de Luis Serrano, por su parte, dirigido por Miguel Castells, defendió la inocencia del padre. Tras al celebración de la vista oral, Serrano fue declarado culpable del asesinato y sentenciado a 19 años.

El padre, en las dos cartas remitidas a este periódico desde Martutene, afirma estar privado de libertad de manera injusta y «sin haber cometido ningún delito». Asimismo, critica que en el tiempo transcurrido desde los hechos no le hayan permitido ver a sus tres hijos. «Como comprenderá, no puedo más; es inhumano», escribe el padre.

«Locura» de imputación

Serrano califica de «locura» la imputación que se formuló en su contra y atribuye el fallo de culpabilidad a «todas las irregularidades que se produjeron» durante el proceso.

A juicio del padre, todas estas circunstancias le han llevado a iniciar una huelga de hambre que, según indica, inició el pasado 4 de diciembre. Fuentes próximas a la penitenciaría guipuzcoana confirmaron ayer que Serrano lleva dos semanas sin ingerir alimento y que durante este periodo ha perdido «bastante peso».

El propio recluso señala en la última de las cartas que ha adelgazado «muchos kilos» y añade que «en breves semanas «me ingresarán en el hospital porque habré perdido más del 25% del peso que tenía», precisa. El acusado desvela en este sentido el contenido de alguna conversación que ha mantenido con los médicos que le asisten. «Me han dicho que mi vida puede correr peligro, pero como digo no hay humano que aguante esto», señala.

Luis Serrano, aunque declara que casi no tiene fuerzas ni para escribir, adelanta que no cesará en su actitud, «por respeto a mis hijos y, sobre todo, por Julen, al que no le dejan descansar», escribe.

El padre adopta esta decisión cuando todavía está pendiente de que el Tribunal Superior del País Vasco resuelva el recurso interpuesto por la defensa del acusado. El abogado Miguel Castells solicita la revocación de la sentencia dictada por la Audiencia y que en su lugar se dicte otra absolutoria. Las acusaciones fiscal y particular se oponen a sus pretensiones.

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