Una norma europea obliga a medir cada dosis de radiación a los pacientes desde febrero

Imagen de una radiografía./
Imagen de una radiografía.

El Ministerio de Sanidad aún no ha sacado el decreto para adoptar la directiva de la UE, pero Osakidetza asegura que ya lo hace en la mayoría de las pruebas

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

El próximo 6 de febrero expira el plazo dado por el Consejo de Europa en 2013 a todos los estados miembros para dotarse de una nueva legislación que obligue a medir la dosis de radiación a los pacientes cada vez que se les realiza una prueba radiológica y, además, registrarla en su historial. La normativa establece también que debe proporcionarse información a los enfermos. La directiva de la UE exige además el uso de niveles de referencia para los diagnósticos y que todos los equipos estén dotados de dispositivos indicadores de la cantidad que se emite.

Para cumplir el mandato de Bruselas, cada país miembro tiene que aprobar sus correspondientes legislaciones. Pues bien, a fecha de hoy, el Ministerio de Sanidad aún no ha sacado un decreto en este sentido. Esto significa que esta norma del Gobierno de la UE, cuyo objetivo es proteger a pacientes y trabajadores sanitarios, no es aún de obligado cumplimiento en los hospitales, clínicas y consultas -incluidas las de los odontólogos-, ya sean de titularidad pública o privada.

En septiembre pasado, el Gobierno central abrió el plazo de consulta de un proyecto de real decreto titulado ‘Justificación y optimización del uso de las radiaciones ionizantes para la protección radiológica de las personas en ocasión de las exposiciones médicas’. El período para aportar sugerencias a este texto fue del 5 al 19 de septiembre. Cuatro meses después, no se han vuelto a tener noticias del mismo.

¿Entra o no en vigor el 6 de septiembre la norma europea, que es de obligado cumplimiento? El presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), Ángel Gayete, no sabe a qué atenerse. «A mí también me gustaría conocer la respuesta a esa pregunta. La directiva europea dice que entra en vigor, pero no hay una transposición a la normativa española y no parece posible que de aquí al 6 de febrero la haya. Por tanto, estamos en una incongruencia legal por incumplimiento de las obligaciones de nuestros legisladores».

Una técnica relevante para detectar patologías, pero sin abusar

Efectividad.
Los sistemas radiológicos modernos aseguran diagnosticos más rápidos y precisos y permiten la vigilancia de una enorme cantidad de enfermedades. Se ha estimado que en aproximadamente la mitad de los casos los procedimientos radiológicos (radiografía, radioscopia, tomografía computada...) tienen un impacto sustancial en la rapidez para detectar una posible enfermedad y que en la mayoría de los casos son de una importancia decisiva.
Estudios.
La mayor parte de la información sobre los efectos perjudiciales de la radiación médica ha sido extrapolada de los datos obtenidos de supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, de las poblaciones cercanas a desastres nucleares, como Chernobyl, o de personas con exposiciones médicas o laborales. No se sabe bien si estas proyecciones determinan exactamente los efectos sobre las persones expuestas a dosis menores de radiación, pero experimentos biológicos sugieren que toda exposición a la radiación puede ser perjudicial. La unidad para medirla es el sievert (Sv), que toma en consideración el tipo de radiación y la sensibilidad de los órganos y tejidos.
Cáncer.
El riesgo de secuelas adversas aumenta a mayor dosis y en los tejidos con mayor sensibilidad a la radiación, como la mama y la tiroides. Estimaciones indican que una de cada 270 mujeres de 40 años sometidas a arteriografía coronaria por TC padecerá cáncer por ello. Si bien estas cifras pueden parecer alarmantes, se las debe considerar en el contexto del riesgo asociado con la radiación médica en relación con el riesgo de la propia enfermedad en el transcurso de toda la vida.
Embarazadas y fetos.
La radiación puede producir daños cerebrales en el feto a dosis superiores a 100 mSv entre las 8 y las 15 semanas de gestación y a 200 mSv entre las semanas 16 y 25. Los estudios en humanos no han demostrado riesgo para el desarrollo del cerebro fetal con la exposición a la radiación antes de la semana 8 o después de la semana 25.
Niños.
Menos del 2% de los pequeños tratados con radioterapia desarrolla tumores en el área irradiada. En los pacientes sometidos a muchas pruebas radiográficas habituales, la radiación acumulada aumenta el riesgo de cáncer pero no es extrapolable a todas las personas por igual al depender de las características del sujeto.

A la espera de que la ministra Dolors Montserrat firme un real decreto ley para proteger de los peligros de la exposición a la radiación ionizante -en el que se establecerán los plazos de adaptación de los equipos que ya están funcionando-, el Departamento vasco de Salud asegura que tiene hechos los deberes. «Desde hace ya un año todos los aparatos con radiación que ha ido adquiriendo Osakidetza cumplen con la normativa que va a entrar en vigor el próximo mes, por lo que nos hemos adelantado».

«Mejorar los protocolos»

Una portavoz autorizada de la consejería de Jon Darpón añade que hay organizaciones sanitarias que «ya están incluyendo en la historia clínica del paciente la dosis a la que ha sido sometido porque cuentan con estos nuevos aparatos de tecnología digital que miden la radiación». «Además -recalca- desde hace tiempo se hace con todos los niños».

José Luis del Cura es el secretario de la filial de la SERAM en el País Vasco y jefe de sección de Radiodiagnóstico en el hospital de Basurto, por lo que conoce bien la situación de la sanidad pública. «En Osakide-tza se ha avanzado mucho. Casi todos los TAC tienen el dispositivo para medir. En los mamógrafos se va un poco más retrasado. En cualquier caso, no es necesario sustituir los equipos analógicos que no tengan el medidor. Lo que se hace es dotarles de una aplicación informática».

Del Cura añade que en el Servicio Vasco de Salud ya se trabaja con el planteamiento de limitar al máximo «las exposiciones a la radiación y de controlar las dosis altas para las personas con problemas de salud». En opinión del experto, la nueva normativa de la UE es «muy interesante» para poder detectar «qué equipos emiten más radiaciones de lo normal, a fin de recoger datos que nos sirvan para mejorar los protocolos de actuación, tanto en la sanidad pública como en la privada».

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