«Nadie creía que yo fui un bebé sustraído»

«Nadie creía que yo fui un bebé sustraído»

Una vecina de Gallarta pide ayuda al Parlamento para que los niños robados encuentren a sus madres biológicas

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

6 de agosto de 1971. En el Hospital Provincial de San Sebastián nace Amaia, hija de María José Muñoz. Cinco días después, la madre deja a la recién nacida al cuidado de un matrimonio de Gallarta hasta que se solucione su difícil situación porque esta separada (en España aún no existía el divorcio) y podía ser acusada por su marido de adulterio, con la consiguiente condena de cárcel. A los veinte días del parto, Amaia fue inscrita en el Registro Civil como hija biológica de la pareja de Gallarta, con los apellidos, por tanto de los dos cónyuges.

Octubre de 2015, una sentencia modifica la identidad de Amaia. 44 años después de su nacimiento, esta menuda mujer consigue que se le reconozca como hija de María José Muñoz, una mujer de Ponferrada ya fallecida. Es una victoria en toda regla contra toda una carrera de obstáculos para impedir que saliera a la luz la verdad .«Negar que existió mi madre me parecía un insulto», ha dicho en el Parlamento vasco. Y es que Amaia ha comparecido hoy en la Cámara de Vitoria, junto a su abogado, Iñigo Santxo, para pedir ayuda para que los niños robados encuentren a sus madres biológicas.

Amaia Cerejido (ha querido conservar el apellido del 'padre' de Gallarta) Muñoz empezó a batallar por conocer su identidad de adolescente, aunque el sufrimiento venía de atrás, cuando era una niñita de 5 años y en la calle le dijeron que sus padres no eran en realidad sus padres porque había sido adoptada. Tiempo después, su madre de Gallarta le dijo que era así, con lo que empieza su batalla por conocer y encontrar a la mujer que la parió. La batalla fue en realidad una «guerra» contra todo: contra su familia oficial y contra todas las administraciones -sanitarias, policiales y judiciales- que se negaban a escucharla porque «nadie creía que yo fui un bebé sustraído». A partir de solo tres datos -nombre de su madre natural, fecha y lugar de nacimiento- ha conseguido reescribir su historia, hasta el punto de modificar su acta de nacimiento.

El punto de partida de esta lucha ha sido un certificado bautismal archivado en el Obispado de San Sebastián, en el que figura una niña nacida en el Provincial donostiarra de padre desconocido. Tirando del hilo, ha llegado a Ponferrada, donde María José rehizo su vida y tuvo más hijos, cuyos ADN coinciden con el de Amaia. A sus 47 años, esta mujer sabe que su madre fue a recuperarla en repetidas ocasiones, pero no lo consiguió. La 'madre' oficial llegó a amenazarla con denunciarla porque la niña era su hija natural, como había incluso certificado un médico.

«Se me cerraban todas las puertas al no poder demostrar que era hija biológica de María José porque en el Registro Civil figuraba el matrimonio de Gallarta como mis progenitores. Mi historia se ha construido -ha dicho a preguntas del parlamentario de EH Bildu, Julen Arzuaga- sobre la situación de vulnerabilidad de las mujeres en los años del Franquismo: vulnerabilidad económica, social y cultural. Mi madre podía haber sido acusada de adulterio, que estaba penado con hasta 6 años de cárcel. Mi historia se ha construido en base a las mentiras de un cura, de una monja, de un médico y de un guardia civil que fue quien llevó el certificado de parto al Registro para inscribirme como hija de unas personas que no eran mis padres. Mi caso, como los de otros de niños robados, se sustentan en la desprotección supina de las mujeres de aquella época». Este ha sido su testimonio a los parlamentarios. Y esta su petición: «Adopten medidas para que estas personas puedan tener la ayuda de las administraciones a la hora de buscar a sus madres biológicas, así como que se puedan beneficiar del derecho a la justicia gratuita».

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