Las mujeres sufren mayor vulnerabilidad que los hombres cuando son detenidas por la Policía

Las mujeres sufren mayor vulnerabilidad que los hombres cuando son detenidas por la Policía

Con un 89% del total, los hombre siguen siendo la gran mayoría de los arrestados o imputados en Euskadi

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Las mujeres que pasan por la experiencia de ser detenidas por la Policía viven una situación de mayor vulnerabilidad que los hombres que pasan por el mismo trance, a causa, en buena de medida, de que las comisarías y dependencias policiales son espacios «altamente masculinizados». Este es uno de los aspectos que revela la investigación 'Experiencia de la detención policial en las mujeres de la Comunidad Autónoma del País Vasco', desarrollada con el apoyo de Emakunde y que ha sido presentado esta mañana por la directora de este instituto, Izaskun Landaida.

Las autoras del estudio, Lohitzune Zuloaga, Estíbaliz de Miguel y Miren Ortubay, han explicado que su análisis se ha basado tanto en datos cuantitativos –datos aportados por la Ertzaintza y policías locales– y cualitativos, estos últimos obtenidos a partir de 62 entrevistas. El periodo de estudio abarca desde 2011 a 2016.

Aunque el número de mujeres acusadas de cometer algún delito ha crecido en los últimos años, sigue siendo muy minoritario respecto al de los hombres. En cuanto a los arrestos, el porcentaje de detenidas es el 10,9% del total, frente al 89,1% de hombres. También hay diferencias en cuanto al tipo de delito que cometen. Las mujeres rara vez emplean la violencia, la mayor parte de las infracciones son delitos menores contra el patrimonio –el 52% del total– y tres cuartas partes de los mismos son hurtos. En cuanto al perfil sociodemográfico de las detenidas, el análisis concluye que «salvo circunstancias concretas, provienen de estratos sociales bajos, lo cual se encuentra en la línea de los estudios criminológicos y concuerda con las teorías de la selección penal de las personas empobrecidas».

De Miguel ha explicado que, en general, no existen reservas relevantes sobre las garantías legales de las mujeres detenidas. Se respetan los derechos básicos, se facilita la asistencia legal, o la médica de ser necesario. Sin embargo, las comisarías son «espacios altamente masculinizados» que contribuyen a «intensificar la vulnerabilidad» de las mujeres detenidas.

El paso por comisaría rara vez supera las 24 horas, de hecho la ley dicta que ha de acortarse en la medida de lo posible. El estudio ha detectado que las mujeres tienden a hacer todo lo que está en su mano para acortar aún más esa estancia, lo que genera una impresión de que su comportamiento es más «dócil» que el de los hombres. Pero no se trata de docilidad, sino de la «incomodidad» que produce de su presencia en ese espacio «masculinizado». Aunque no suelen darse maltratos físicos, psicológicos o sexuales, sí se dan «formas hoscas de trato» y, en algunos casos, «paternalistas». Entrar detenidas en dependencias policiales «para las mujeres, además, supone entrar en un lugar lleno de hombres y con formas de proceder que resultan frías, incluso difíciles de llevar», dicen las conclusiones del informe, que se puede consultar íntegro en la web de Emakunde.

Detenidas por violencia familiar

Las investigadoras han llamado la atención sobre un fenómeno que les ha salido al paso en su estudio, el de las imputaciones o detenciones por violencia en el ámbito familiar, un 14% de los arrestos o imputaciones de mujeres, la mayor parte «violencia perpetrada hacia la pareja sentimental heterosexual». Según el informe, «todo indica que no estamos ante protagonistas únicas en la confrontación. En este tipo de casos donde la mujer es considerada autora de maltrato, habitualmente las mujeres también han sido agredidas y ambos miembros de la pareja terminan involucrados en procedimientos policiales, a menudo él como detenido y ella como imputada».

Ortubay ha explicado que en ocasiones un hombre cuando es denunciado por maltrato utiliza una estrategia de defensa y denuncia a la mujer igualmente, con lo que aunque él pueda acabar detenido ella también es imputada y puede sufrir una «doble victimización». Las investigadoras no niegan que haya mujeres que ejercen la violencia en el ámbito familiar, pero es «algo poco frecuente» y es «muy raro que un hombre llame a la Policía encerrado en el cuarto de baño porque su mujer lo quiere matar».

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