La mitad de las enfermeras de Osakidetza se siente «quemada»

La mitad de las enfermeras de Osakidetza se siente «quemada»
Blanca Castillo.

Su sindicato reclama un aumento de la plantilla para mejorar las condiciones laborales y rebajar «el nivel de estrés»

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

Algo más de la mitad del personal de enfermería de Osakidetza -el 93% son mujeres- presenta el síndrome del ‘quemado’. Esto es, al menos, lo que han manifestado en una encuesta realizada en el conjunto de España por su sindicato (SATSE). Los resultados referidos al País Vasco fueron presentados ayer por la responsable de Salud Laboral de la central en esta comunidad, Carmen Vide. El objetivo del estudio -titulado ‘Percepción de estrés en los profesionales de enfermería. Comparativa 2012-2017’- es ofrecer un diagnóstico sobre la situación actual de este colectivo en la Sanidad pública «después de los recortes sufridos en todos los servicios de salud».

Pues bien, además del agotamiento que acarrea el sentirse ‘quemado’, siete de cada diez enfermeras asegura estar «estresada» y la inmensa mayoría -el 81%- opina que sus condiciones de trabajo han empeorado respecto a cinco años atrás. Este agobio laboral tiene, según el informe, consecuencias en la salud física y psíquica, de forma que casi la totalidad de los encuestados presenta tensión muscular, un 92% nerviosismo, temor o angustia, un 86% trastornos del sueño y cuatro de cada diez afirma que la presión en el trabajo les acarrea problemas sexuales.

8.453 trabajadores conforman la plantilla de enfermería del Servicio Vasco de Salud. El 67,6% es personal fijo.

Peor atención a los pacientes

En la encuesta también se ha preguntado si la calidad asistencial ha disminuido y la respuesta es afirmativa. Seis cada diez enfermeras cree que la atención a los pacientes «ha empeorado» debido fundamentalmente a que no hay personal suficiente, con lo que no se dispone del tiempo necesario para atender a los enfermos como se desearía.

El tercer apartado del informe son las reivindicaciones sindicales para revertir la situación. Entre las medidas propuestas demandan «estabilidad laboral» mediante nuevas ofertas de empleo, «el blindaje de la jornada de 35 horas semanales, aumentos salariales, la implantación de itinerarios laborales y un sistema especial de jubilación».

La plantilla estructural del Servicio Vasco de Salud está conformada por 26.640 empleados. De ellos, 8.453 es personal de Enfermería; el 67,6% fijo. A juicio de SATSE, Euskadi debe incrementar el ratio de número de profesionales por cada 1.000 habitantes -que es ahora de 5,6 si se suma la sanidad pública y la privada-, para acercarse a niveles europeos. Osakidetza negó que sea menor a la media estatal.

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